25 Junio 2022

El plan de Petro para la fuerza pública

General Salamanca y el presidente electo, Gustavo Petro

Crédito: Yamith Mariño

Con la designación del general William René Salamanca en el equipo de empalme con la institución, el nuevo gobierno empieza a pensar, basado en la premisa de que no hay enemigo interno, en unas Fuerzas Armadas que se concentren ya no en la guerra sino en la construcción de la paz.

A finales del 2020, el entonces inspector de la Policía Nacional, general William René Salamanca, protagonizó un hecho que lo mostró como todo un héroe: denunció presuntas irregularidades de su entonces director, general Óscar Atehortúa, en la contratación del proyecto de casas fiscales en San Luis, Tolima.


A Salamanca no le tembló la voz para denunciar hechos que hicieron que la Procuraduría abriera una investigación y llevara a juicio disciplinario al director de la Policía, que terminó por fuera de la institución por cuenta del escándalo y que, posteriormente, fue enviado por el presidente Iván Duque como embajador de Colombia a Australia. Con la salida de Atehortúa y la llegada del experimentado hombre de inteligencia Jorge Vargas, las aguas se tranquilizaron y nadie volvió a saber de Salamanca, quien terminó saliendo inesperadamente.


El viernes 24 de junio, el general Salamanca volvió a ser protagonista de titulares de prensa, después de que el recién elegido presidente, Gustavo Petro, anunció a través de su cuenta de Twitter que Salamanca sería el encargado del empalme de su gobierno con la institución.

La designación causó una especie de revuelo en un sector de la Policía que, inicialmente, creyó que Salamanca podría regresar con algo de resentimiento a tomar las riendas de la institución. Sin embargo, la realidad es que el mensaje de Petro causó tranquilidad en esa fuerza porque, para varios altos oficiales y suboficiales consultados por Cambio, Salamanca no reviste ningún tipo de amenaza y, por el contrario, es un hombre correcto, cercano a todos, conciliador, de buenas maneras y un estrega de varios quilates.


Hoy, los uniformados confían en que los cambios del gobierno de Petro tengan la visión de alguien que conoce el organismo y quiere mantenerlo vivo.


Lo que siguen esperando, al cierre de este artículo, es que se designe al jefe de la cartera del Ministerio de la Defensa. Según fuentes consultadas por Cambio, podría ser la abogada Mónica Cifuentes Osorio, quien fue asesora legal de Sergio Jaramillo, comisionado de paz del gobierno de Juan Manuel Santos, o Elena Ambrosi, exprocuradora delegada para el apoyo a las víctimas del conflicto y exasesora y directora de derechos humanos del Viceministerio de Defensa. Lo importante, para los uniformados, es que la persona que llegue conozca el funcionamiento de la fuerza.


Los primeros puntos del empalme


Cambio conoció cuáles serán los primeros puntos que se pondrán sobre la mesa el día del empalme. El objetivo será recoger cifras sobre el panorama actual de los diferentes problemas que aquejan a los colombianos y saber cuáles son los avances que se tienen en las investigaciones sobre esos temas puntuales.


Para el gobierno de Petro es imprescindible conocer y entender cuáles son los avances, la estrategia y la política de esta administración en temas tan importantes como: masacres, desplazamientos, reclutamiento forzado de menores, asesinato de líderes sociales y ambientalistas, lucha contra la corrupción, protocolos de actuación durante las manifestaciones sociales y capacitaciones en derechos humanos.


La mayoría de esos puntos fueron el bastión de Petro durante su campaña política y, seguramente, el general Salamanca, encargado del empalme, los llevará bajo la manga.
Sobre la mesa, por lo menos durante el empalme, no estarán temas tan álgidos como la eliminación del Esmad o la idea de que la Policía pase del Ministerio de Defensa al Ministerio de Seguridad Ciudadana y Paz.

La Policía, también a vivir sabroso


Fuentes consultadas por Cambio aseguran que la idea del presidente es que los policías también empiecen a vivir sabroso. Bajo la premisa de que no hay enemigo interno, lo que buscará el nuevo gobierno será dejar claros los roles de la Policía y de las Fuerzas Militares para que estos no se sigan mezclando. El negocio ya no será la guerra si no al construcción de la paz.


La función de la Policía se enfocará en la seguridad y en la convivencia y lo que se quiere es que sea cercana y empática con las necesidades de la gente. Mientras tanto, la función de las Fuerzas Militares será exclusivamente la de proteger las diferentes fronteras. Probablemente, en los primeros días de gobierno no se volverán a ver militares en las calles de las ciudades.
Su plan con la institución será fortalecerla, pero con la idea de mejorar el bienestar de sus integrantes. Para esto, algunas de las estrategias serán la construcción de ciudadelas, para que los uniformados tengan calidad de vida; la reestructuración del sistema de salud, que se quedó corto; la modernización de colegios y guarderías de la fuerza pública y, en el mismo sentido, un programa de becas para que los hijos de quienes le prestan servicio a la patria tengan acceso a las universidades públicas.


La idea con la Policía y en general, con la fuerza pública, es que trabaje de la mano con la comunidad en la búsqueda del objetivo común de “vivir sabroso”, ese ideal del que hoy tanto se habla, pero que Colombia aún no conoce.