18 Marzo 2022

El voto cristiano se estanca aunque se aferra al milagro de la multiplicación del 2 %

Entre cuentas y reconteos hay un sector que parece haber perdido impulso dede 2018 y no son pocos los que se preguntan ¿qué paso con el famoso voto evangélico?

Crédito: Wil Huertas

Con el 98 por ciento de los votos para Senado escrutados, los partidos cristianos dejan ver que el poder mostrado durante la época del plebiscito, ya no existe. Los Castellanos raspan la olla para lograr la última curul en el liberalismo y a Colombia Justa Libres y el Mira les funcionó la alianza para lograr el umbral, pero perdieron dos curules. El voto antes juicioso de esta colectividad parece haberse perdido o ¿es que nunca lo fue?

Por: María Camila Díaz / Óscar Felipe Agudelo

Para los cristianos, la etapa posterior a los escrutinios no es para sentarse a llorar las pérdidas sino para emprender grandes cruzadas y obtener triunfos importantes. Así lo muestra la historia. La primera batalla real la libró hace ocho años el Mira cuando demandó para recuperar su personería jurídica en los estrados judiciales donde, no solo ganaron, sino también lograron que el Consejo de Estado exigiera a la Registraduría comprar un software de escrutinio que le permitiera hacer la trazabilidad de los votos. Hace cuatro años el turno fue para Colombia Justa Libres que apeló ante el Consejo Nacional Electoral los resultados y logró, con reconteo general, probar que había superado el umbral con más de 426.000 votos y con ello, a dos días de la posesión, logró tres curules. 

Después del ruido generado en los escrutinios por los votos no contados del Pacto Histórico, la Registraduría entregó el 98 por ciento de los votos escrutados al Consejo Nacional Electoral y los cristianos le apuestan a ese 2 por ciento restante y las apelaciones para mejorar su posición en el próximo Senado. 

Colombia Justa Libres fue el sector cristiano más golpeado en estas elecciones, se unieron en 2022 con el partido Mira en una única lista abierta y en esa alianza apenas lograron cuatro curules, cuando hace cuatro años sumaban seis. Colombia Justa logró la de Lorena Ríos con la mayor votación y el Mira, las de Carlos Eduardo Guevara, Ana Paola Agudelo y Antonio Virgüez. Adicional, el Mira consiguió un escaño en la Cámara de Representantes por Bogotá, el de Irma Luz Herrera, quien logró reelegirse. 

Congresistas electos del Mira y Colombia Justa Libres
Aunque Colombia Justa Libres y el Mira se lanzaron al congreso con una lista abierta conjunta, celebraron los triunfos de los candidatos de cada movimiento por separado. Crédito: Twitter Lorena Ríos/ Twitter Ana Paola Agudelo

El resultado del escrutinio general, le restó a esta coalición cristiana 24.072 votos, lo que igual mantuvo las cuatro curules anunciadas en el preconteo pero aún así están seguros de que conseguirán sumar en el proceso que aún falta. Carlos Eduardo Guevara, del Mira, se inclina ante las cifras del exterior donde asegura que van a agregar nuevos votos y Ricardo Arias, de Colombia Justa y Libres, cree que van a repetir el milagro de hace cuatro años cuando solicitaron el reconteo de 5.000 mesas que les dieron 33.000 votos nuevos. Para este 2022, ya pidieron recontar 16.323 mesas porque encontraron reportes de cero votos en el 14,7 por ciento de las mesas, lo que les hace no reconocer el resultado.

También perdió la familia Castellanos, pastores y dueños del Movimiento Carismático Internacional y el movimiento G12, que esta vez se la jugó con el Partido Liberal. De sus candidatas, la única que hoy está elegida en Senado fue su hija y heredera política, Sara Castellanos. 

Desde 1998 los Castellanos han tenido diez congresistas diferentes y en 2022 esperaban tener dos más. Han pasado por seis partidos o movimientos políticos distintos al son de la colectividad que mejores condiciones les ofrezca.

Aunque Castellanos quedó, sacó la última votación del Partido Liberal y por apenas unos miles de votos se juega su curul con la Coalición Alianza Centro Esperanza. Si se queda sin escaño, sería la primera vez en 24 años que la familia y la iglesia quedan sin voz en el legislativo. El 18 de marzo, en plena jornada de escrutinio, esto trinó: 

El discurso religioso de campaña

En la discusión preelectoral se creía que la decisión de la Corte Constitucional de despenalizar el aborto hasta las 24 semanas iba a originar un voto masivo por los sectores provida; sin embargo, fueron más los conservadores y el uribismo los que tomaron las banderas, y no tanto los partidos con bases cristianas. 

La única de las elegidas que le apostó con fuerza y lideró la causa fue Sara Castellanos, quien respaldada por su grupo político-religioso está promoviendo el referendo contra el aborto, al que luego se sumó el exprecandidato conservador David Barguil. En cambio, los candidatos del Mira se enfocaron más en una agenda económica y social. Colombia Justa Libres se dedicó a mandar el mensaje que era el partido que representaba a las iglesias cristianas más dispersas del país. 

Una de las posibles razones por las que la llamada “agenda moral” no fue protagónica para las elecciones legislativas de 2022, es que las preocupaciones de los colombianos actualmente giran en torno a las exigencias de cambios socioeconómicos, explicó Beltrán. 

Los cambios propuestos y la agenda que han liderado Gustavo Petro y otros sectores más de izquierda en estos temas podrían explicar parcialmente la disminución del electorado cristiano. Según César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos, otra de las razones que explica el bajón es que tanto Colombia Justa Libres como el Mira apoyaron al gobierno de Iván Duque, algo que el electorado les cobró a los partidos de gobierno en estos comicios. "Todas esas colectividades disminuyeron su número de votos". 

El histórico voto evangélico

Los evangélicos son muchos pero no votan unidos. Representan un 20 por ciento de la población colombiana, es decir, cerca de 10 millones de personas de 260 iglesias registradas en el Consejo Evangélico de Colombia. Por lo tanto, hablar de un voto constante y unificado es casi tan difícil como hablar de un “voto católico” homogéneo.

Como explicó a Cambio Bibiana Ortega, profesora de la Universidad Javeriana e investigadora sobre religión y política, en la historia de Colombia, realmente solo ha habido dos momentos en que los evangélicos han votado en bloque. Uno fue a principios de los 90 para la Asamblea Nacional Constituyente donde buscaban abordar el tema del estado laico y la libertad de cultos; y otro fue en el plebiscito por la paz cuando se unieron masivamente a la campaña del No para rechazar la falsa “ideología de género” que presuntamente promovía el Acuerdo de Paz. El tema aguantó hasta las elecciones de 2018 y les significó alrededor de un millón de votos, lo que les sirvió para entrar en la coalición de gobierno.  

En estos dos casos lo que los movió fue la “agenda moral” que tiene temáticas claras -la libertad de culto, la familia tradicional y la defensa de la vida. Como explica William Mauricio Beltrán, profesor de la Universidad Nacional: 

"Cuando estos temas están en el centro de la conversación logran movilizar más al electorado, pero cuando no, el voto es mucho más disperso y no se queda sólo en los partidos confesionales. Los ciudadanos evangélicos al igual que los católicos simpatizan con muchos partidos”. 

Se trata de un sector que no necesariamente es de derecha sino más bien conservador en aspectos morales y aunque generalmente la derecha es conservadora, en Colombia también hay sectores de la izquierda que mantienen una actitud similar en términos de género y de familia.

La pelea interna de Colombia Justa Libres

Otro motivo de la disminución de votos podrían ser las peleas internas, problema que arrastran desde hace años los de Colombia Justa Libres y que heredaron de la Unión Cristiana de los años 90, en parte porque la colectividad no está asociada a una única megaiglesia (como el Mira y el G12 de los Castellanos) sino que es una unión de muchas iglesias que tienen una presidencia colectiva y un consejo asesor de 12 pastores de diferentes iglesias, donde suele haber pugnas por el liderazgo. 

La disputa actual gira en torno al poder y al aval a la candidatura presidencial. Las pujas ni siquiera permitieron que Ricardo Arias y Jhon Milton Rodríguez, dos de las cabezas del partido, se tomaran un café el día de los escrutinios. El exconcejal de la familia, Marco Fidel Ramírez intentó mediar pero al final no se concretó. 

Cambio habló con Rodríguez quien explicó que sigue firme con su candidatura presidencial, poco sonada, y que no ha sido respaldada por el partido en pleno y designó como candidata a vicepresidenta a la chocoana, Sandra de las Lajas Torres. Mientras tanto, otro sector prefirió apoyar a Alfredo Saade para la consulta del Pacto Histórico. 

Rodríguez agregó que considera que la alianza con el Mira fue un error porque en la lista abierta no hubo una cabeza visible del partido como sí pasó hace cuatro años cuando armaron una lista cerrada propia. De acuerdo con Caballero, las pugnas internas en Colombia Justa libres son "más fuertes que entre uribistas y antiuribistas".

La bancada juiciosa del Mira

En sus años en el Congreso, este partido se ha ganado el reconocimiento de ser “la bancada más disciplinada”, y no es gratuito. Como explica Ortega, se debe a que tienen un sistema de operación que denominan la “bancada vertical” que les permite estar en contacto permanente con sus bases electorales (fieles y laicas). El sistema funciona a través de líderes locales que recogen las necesidades de sus vecinos y las pasan al edil. A su vez, este las remite al concejal quien las lleva al diputado y finalmente llegan al congresista. 

El sistema se nota en las propuestas electorales del partido que en su mayoría se centran en temas socioeconómicos. Según muestra la biblioteca de anuncios de Meta, donde se puede ver la publicidad de las campañas que circulan en Facebook, abordaron temas como el emprendimiento, la recuperación empresarial, la informalidad laboral, los beneficios sociales para militares y policías, la promoción de una ley para proteger las fronteras marítimas y evitar problemas como el de San Andrés, entre otros.

Anuncios de Campaña del Mira sobre fronteras marítimas,  formalidad laborar para los vendedores ambulates y reactivación empresarial postpandemia.
Anuncios de Campaña del Mira sobre fronteras marítimas,  formalidad laborar para los vendedores ambulates y reactivación empresarial postpandemia. Crédito: Biblioteca de anuncios Meta

Como señala Bibiana Ortega, se trata de un partido muy pragmático que logra trascender a través de lo que consideran un mensaje cristiano: “Buscar que todos los ciudadanos tengan mejores condiciones de vida”. Ampliarse a sectores más allá de sus fieles también es importante porque los votos de fuera de la Iglesia son necesarios para alcanzar el umbral y lograr que el partido sobreviva. y por ello promueven una agenda legislativa más amplia.

César Caballero añadió que el Mira "entiende más las dinámicas electorales y hacen más cálculos políticos". No solo lograron tener un viceministerio en el gobierno de Duque sino su pragmatismo los llevó a avalar a candidatos cuestionados de otros partidos como los de clanes como el de Óscar Suárez Mira, en Antioquia, Chichy Quintero, en Cesar, Temistoclés Ortega, en Cauca y María Teresa Uribe, en San Andrés. 

Los resultados al Congreso de los sectores cristianos mostrarían que sus propuestas no estuvieron del todo alineadas con las preocupaciones del electorado y por ello internamente ya se habla de 'reinventarse', cosa que no les gusta a muchos que prefieren esperar el resultado de las apelaciones ante el Consejo Nacional Electoral. Contarán y veremos.