15 Marzo 2022

Donde más duele: la guerra contra los megayates rusos

Los yates de la oligarquía rusa encarnan la extravagante riqueza y opulencia con la cual viven estos magnates.

Crédito: Unsplash

Tras la invasión de Ucrania, una oleada de sanciones económicas cayeron sobre élites rusas cercanas a Vladimir Putin. Las sanciones tienen el objetivo de congelar los activos de estos oligarcas en el occidente e imponer una multitud de medidas punitivas como la revocación de pasaportes y la incapacidad de acceder a productos financieros.

Por: Enrique Santos Urzola

Los estadistas de Occidente saben que para ponerle presión a Vladimir Putin es necesario darles a los oligarcas rusos donde verdaderamente les duele: en la billetera. En su discurso del estado de la unión, Joe Biden les transmitió el siguiente mensaje a los oligarcas: “Nos uniremos a nuestros aliados europeos para encontrar y apoderarnos de sus yates, sus apartamentos de lujo, sus jets privados. Vamos por sus bienes productos de la corrupción”. Y parece que la amenaza no fue en vano, pues los yates de los oligarcas están cayendo uno por uno.

En Marsella, las autoridades francesas incautaron el Amore Vero, embarcación del magnate petrolero Igor Sechin, cuando se dieron cuenta de que estaba preparándose para zarpar; mientras que en Italia los navíos multimillonarios Sailing Yacht A, Lena, y Lady M –propiedad de los magnates Andrey Melnichenko (energía y fertilizantes), Alexei Mordashov (metales y minería) y Gennady Timshenko (capital privado)–, ya están en manos del gobierno italiano. Alemania y España también han tomado acciones similares.

Yate
El Amore Vero ha ganado varios premios por su diseño y está equipado con un gimnasio y un salón de belleza.

Sin embargo, las cosas no son así de sencillas: establecer que estos oligarcas efectivamente sí son los dueños de sus yates puede ser una tarea complicada, porque muchos de ellos utilizan paraísos fiscales y testaferros para esconder sus activos. En Alemania, una portavoz del Ministerio de Economía de Hamburgo, tuvo que aclarar que el Dilbar  –yate de 648 millones de dólares y supuesta pertenencia del magnate Alisher Usmanov– técnicamente no fue incautado, sino que no se le había permitido salir del puerto. La pertenencia de Usmanov todavía no ha sido comprobada, pero no sobra decir que Dilbar es el nombre de su madre.

Yate
Dilbar cuenta con la piscina más grande jamás instalada en un yate, así como dos helipuertos, una sauna, un salón de belleza y un gimnasio.

En los días inmediatamente antes y después del inicio de la invasión, herramientas como MarineTraffic permitieron observar cómo varios de los megayates rusos zarparon hacía puertos más políticamente neutrales como Las Maldivas y Montenegro, seguramente en un intento de escapar de las sanciones de Occidente. Aquellos que lograron llegar a alta mar tuvieron suerte, pero esto no significa que se han escapado del todo, porque varios estados parecen estar dedicados a incautar sus bienes. En Estados Unidos, el Departamento de Justicia creó KleptoCapture, una organización con una sola misión: identificar e incautar activos de la oligarquía rusa. El fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, afirmó en un comunicado: “No dejaremos piedra sin remover en nuestros esfuerzos por investigar, arrestar y enjuiciar a aquellos cuyos actos criminales permiten al gobierno ruso continuar con esta guerra injusta”.

Yate
Sailing Yacht A tiene los mástiles de carbono más altos del mundo, cada uno aproximadamente 90 metros de largo.

En respuesta, docenas de oligarcas rusos han protestado las sanciones, calificándolas de injustas e ilógicas ya que ellos no tienen nada que ver con la guerra en Ucrania. Sea verdad o no lo que afirman, no es sorpresa que, a la luz de su desmesurada riqueza, sus declaraciones causen poca lástima.