18 Junio 2022

En el rancho de Petro: los rodolfistas en Zipaquirá

El exalcalde de Bucaramanga fue el segundo candidato más votado en este municipio de Cundinamarca.

Crédito: Yamith Mariño - Depositphotos

Pocas ciudades de Colombia han sido tan leales a Gustavo Petro como Zipaquirá, en donde el candidato del Pacto Histórico ha ganado las últimas dos votaciones. A pesar de ser considerada como un "bastión petrista", hay algunos zipaquireños cansados de que los asocien con la figura del exalcalde de Bogotá y confían en que Rodolfo Hernández dé la sorpresa en el municipio.

Por: Jesús Mesa

Los seguidores de Rodolfo Hernández en Zipaquirá se reúnen en una pequeña oficina a la vuelta de la Plaza de la Independencia, en el centro de la ciudad. Lo hacen temprano y sin mucha bulla. Prefieren el bajo perfil. La capital de sal de Colombia ha sido durante los últimos tiempos una ciudad mayoritariamente petrista y saben que ser rodolfista en uno de los bastiones electorales de Gustavo Petro no es fácil; requiere ciertas habilidades de supervivencia.

En la primera vuelta, el pasado 29 de mayo, el candidato del Pacto Histórico obtuvo el 46% de los votos de la ciudad y revalidó lo conseguido cuatro años atrás, cuando se hizo con una holgada victoria frente al hoy presidente Iván Duque. El recuerdo de sus años como estudiante, personero, político y militante del M-19 en el municipio ha permanecido en la mayoría de los zipaquireños, que en las dos últimas elecciones le han correspondido. 

Pero no todos en “Zipa” tienen una buena opinión de Gustavo Petro. Detrás de él, con un 35 por ciento de los votos, quedó Rodolfo Hernández, cuyos números llenaron de optimismo a sus seguidores, que antes del 29 de mayo permanecían casi en el anonimato. De sumar los votos de Federico Gutiérrez (10.48%) a los de Rodolfo, el petrismo y el antipetrismo quedan empatados.

“Después de la primera vuelta llegó mucha gente a la campaña que quería hacer algo. Con el resultado del ingeniero, la gente perdió el miedo y encontró un espacio en donde podía participar en la campaña”, cuenta José Luis Sánchez, un arquitecto zipaquireño que divide su tiempo entre su empresa de arquitectura y la coordinación de la campaña de Rodolfo Hernández en su ciudad. 

Jose Luis

José Luis no se considera antipetrista. De hecho, cuenta que antes de ser “rodolfista” es “marelenista”, pues tiene una gran admiración por Marelen Castillo, fórmula vicepresidencial de Rodolfo. Llegó a la campaña hace unos meses, cuando supo que la académica vallecaucana sería la fórmula de Rodolfo y conoce de su trabajo en la Fundación Minuto de Dios. A ambos, dice, “los une su fe”. 

Dentro de la campaña, José Luis es uno de los administradores de “Rodolfistas en Zipaquirá”, una comunidad de WhatsApp que agrupa a más de 160 voluntarios. Como ha sucedido a lo largo de la campaña del exalcalde de Bucaramanga, el grupo hace parte de una red nacional de Rodolfistas que se formó a través de Internet hace algunos meses. En su grupo se coordinan no solo las actividades de Zipaquirá, sino también las de municipios aledaños como Cajicá, Chía, Cogua y Gachancipá.

Los primeros meses de campaña en Zipaquirá no fueron fáciles para los rodolfistas. Con temor a ser señalados de “fachos” o de “uribistas”, optaron por no hacer muchos eventos masivos ni tampoco “dar papaya” con stickers en los carros o afiches en las casas. El trabajo se enfocó en las redes sociales: hacer memes, afiches y coordinar pequeños encuentros virtuales con los que podían convencer a algunos votantes. Ha sido una campaña más de voz a voz.

"Sabes que tienes que mantener la cabeza baja", dice Yeraldine Sánchez, voluntaria de la campaña de Rodolfo, coordinadora electoral y encargada de la actualización de la base de datos de nuevos simpatizantes. "No podías hacer mucha bulla al respecto".

Yeraldine lo supo durante los primeros meses de la campaña. Aunque ahora trabaja en la campaña de Rodolfo, al comienzo del año se decidió por Federico Gutiérrez, quien era entonces el más opcionado para competir con Petro. Su apoyo al exalcalde de Medellín le hizo perder algunas viejas amistades, pero cuenta que a pesar de esto está tranquila con su decisión. 

Rodolfistas

“Es muy triste ver lo que la polarización ha logrado en esta campaña, pero pienso que hay que tomar posición. Eso de que Zipaquirá es petrista porque Petro vivió acá y construyó un barrio no es cierto. Hay mucha más gente que no lo quiere de lo que uno cree ”, asegura Yeraldine mientras anota el número de nuevos voluntarios a la base de datos.

Para los “rodolfistas” vivir como parias políticos en Zipaquirá amortiguó la alegría del paso a segunda vuelta de Hernández. “Celebramos muchos en silencio”, cuenta José Luis Sánchez. Sin embargo, considera que las semanas que siguieron a la primera vuelta han sido más fáciles.

“Al otro día llegaron decenas de personas a la campaña y se fortaleció la red. Llegaron los que votaron por Fico, algunos por Fajardo, por Gómez… La campaña de Rodolfo tiene una ventaja y es que ha recibido a todo el mundo sin importar de dónde venga”, asegura.

Para profundizar

"Hay que estar dispuestos a todo": Un día en la campaña rodolfista

A través del chat de WhatsApp, los “rodolfistas” coordinan eventos como las caravanas y la entrega de volantes y camisetas en Zipaquirá y varios de los municipios de la Sabana de Bogotá. Los voluntarios llegan temprano a la oficina, cuyo espacio fue donado por un empresario de la ciudad, se toman un tinto y comienzan con sus tareas. Mientras unos repasan las actividades del día, otros diseñan nuevas piezas para las redes y atienden a las personas que, tímidamente, llegan a preguntar por cualquier camiseta, volante o sticker de la campaña. 

“Esta sede nos ha servido mucho para trabajar en equipo. Acá llega gente de todas las edades, jóvenes, viejos, hombres, mujeres, todos con la intención de llevarse algo para apoyar a la campaña”, señala José Luis Sánchez.

Gladys Rojas fue una de esas personas. Tras leer en el grupo de WhatsApp que se estaban repartiendo camisetas de la campaña de Rodolfo, aprovechó que tenía la mañana libre y camino hacia la sede. En Zipaquirá las distancias son cortas. Cuando llegó saludó a todos sonriente. Dijo que necesitaba tres camisetas: una para su esposo, otra para su hija y una para ella. 

“Pienso votar por Rodolfo por sus ideas. Porque dice la verdad y porque es frentero. En Colombia se roban mucha plata y hay mucha corrupción”, cuenta Gladys, antes de tomarse una foto con la camiseta para las redes sociales de los “rodolfistas en Zipaquirá”.

Después de Gladys entró Rafael, un joven cristiano que también se interesó por las camisetas. Los voluntarios de la campaña le preguntaron si, además, quería ser testigo electoral el domingo en una de los 225 mesas de votación que tendrá habilitadas el municipio. Titubeó al principio, pero luego aceptó. “Hay que velar por los votos que consigamos”, justifica.

Rafael

La campaña en redes sociales parece más sencilla que en las calles. Armados de unos cuantos volantes, cinco voluntarios de la campaña se reúnen en la Plaza de la Independencia para repartirlos. “Tenemos que estar dispuestos a todo, pero nosotros respondemos con una sonrisa y una bendición”, dice José Luis Sánchez mientras saluda a varios conocidos. 

Aunque en Zipaquirá la campaña ha transcurrido con relativa tranquilidad, los rodolfistas aseguran que, más que silenciosos, les toca ser prudentes. Algunas veces los voluntarios reciben uno que otro insulto o tienen que explicar a los peatones algunas de las polémicas en las que ha estado sumergido Rodolfo Hernández en las últimas semanas, en especial por su manera de hablar.

A la altura de la carrera 10, la vía que atraviesa todo el municipio, una mujer mayor no quiso recibir ningún volante y les increpó. Dijo que no podría votar por alguien que habla tan mal de “las mujeres y de la virgen”, en referencia a la entrevista radial por la que el exalcalde de Bucaramanga tuvo que pedir perdón en la última semana. “Hay gente que simplemente no quiere escuchar, pero pues es parte de la tarea”, dice Dumas Sánchez, diseñador industrial y voluntario de la campaña.

Rodolfistas

Al mismo tiempo, las camisetas de los voluntarios sirven como imán para varios curiosos, que se acercan eufóricos a recibir volantes o pedir más información sobre la candidatura. En el centro de la Plaza de la Independencia, al frente de la Alcaldía, los voluntarios sacaron el único cartel grande que tenían de la oficina y, con arengas, llamaron la atención de la gente, que se acercó para tomarse fotos y saludar a otros rodolfistas.

La elección del lugar fue estratégica. Los seguidores del exalcalde de Bucaramanga consideran que el establecimiento político de la ciudad está con la candidatura de Gustavo Petro y en ellos el discurso de la "antipolitiquería" de Rodolfo ha calado. Todos se consideran “parte de la resistencia” y "parte del verdadero cambio".

"En Zipaquirá estamos mamados de que nos asocien con un candidato que solo viene acá para réditos electorales. Lleva 20 años en la política y solo se acuerda de la ciudad cuando necesita votos. Al final es un politiquero más, por eso me gusta Rodolfo", cuenta César, un padre de familia que, al ver a los rodolfistas agrupados en la Plaza, corrió para tomarse una foto. También preguntó si quedaban camisetas para llevar a su casa.

Y a la pregunta de si saben dónde piensan recibir los resultados, tanto José Luis como los demás voluntarios concuerdan en que lo harán desde sus casas, por seguridad. Eso sí, una vez “se confirme la victoria del viejito”, saldrán, como lo hicieron el 29 de mayo, a una caravana en la que confían dejar atrás el imaginario de que Zipaquirá es una ciudad petrista.