18 Junio 2022

En el rancho de Rodolfo: la campaña de Petro en Piedecuesta

Crédito: Depositphotos

En la tierra natal del ingeniero, donde este consiguió el 74 por ciento de los votos en primera vuelta, un grupo de voluntarios del Pacto Histórico nada contra la corriente. ¿Cómo les va?

Un trayecto de un poco más de 20 minutos separa a Bucaramanga de Piedecuesta. Se conectan a través de una autopista y ambas pertenecen a la misma zona metropolitana. Un turista difícilmente podría saber en qué momento cruzó la frontera de un municipio a otro. Pero más allá de la división administrativa, sus habitantes comparten acento, sistema de transporte, equipo de fútbol, comidas típicas y un marcado regionalismo que viene en ascenso. Las elecciones presidenciales sirvieron de excusa para que esta región captara la atención del resto del país y ocupara titulares como anteriormente era usual que lo hicieran Antioquia, la costa Caribe y el Valle del Cauca. Transitar unas pocas calles de Piedecuesta es suficiente para identificar que la algarabía colectiva tiene un único responsable: Rodolfo Hernández.

En casi todas las cuadras se encuentra un poste de luz, una ventana o un carro que tiene la publicidad del ingeniero. Allí nació él hace 77 años, el mayor de cuatro hermanos, en el seno de una familia dedicada a la sastrería y al cultivo de caña. En su adolescencia se mudó a Bogotá para estudiar ingeniería civil, pero mantuvo los vínculos con su tierra y, al graduarse, regresó para fundar una constructora que es el origen de su fortuna. La mayoría de los 163.000 piedecuestanos lo consideran su hijo más ilustre y los 64.990 votos que consiguió en la primera vuelta (el 74 por ciento de la votación) así lo confirmaron. Muy por detrás, en segundo lugar, con 15.212 votos, estuvo Gustavo Petro. El triunfo de Hernández fue abrumador en su tierra natal y se celebró con pólvora, pitos y una caravana que recorrió casi todos los barrios del pueblo. 

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Mientras esto ocurría, a dos cuadras del parque central se llevaba a cabo otro festejo. Sin mucha bulla y discretamente, una decena de personas se abrazaban tras enterarse de los resultados definitivos de la primera vuelta. Eran los voluntarios de la campaña de Gustavo Petro.

“En el patio de Rodolfo”

Osman Plata divide su tiempo entre las clases de preicfes que dicta, su trabajo en un centro de atención telefónica y las actividades de la campaña. Es psicólogo, el próximo mes de julio cumple 26 años y milita en el Polo Democrático desde 2018. Aunque en las elecciones pasadas ese partido secundó la candidatura de Sergio Fajardo, Plata aclara que él votó en esa ocasión por Petro. Recuerda que empezó a interesarse en la política desde sus últimos años de bachillerato en un colegio militar y que fue Jorge Robledo el primer líder que lo cautivó. Su activismo se lo atribuye, en buena medida, a las posturas y labor legislativa del senador tolimense.

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“Sigo en una tusa permanente con Robledo. Siento que su distanciamiento hoy se debe a diferencias personales y no a motivos políticos”, afirma mientras carga tres sillas plásticas al segundo piso de una obra gris. 

Es en este lugar, en donde hasta hace unos meses funcionaba un parqueadero, se estableció la sede de campaña después de que el propietario lo ofreciera sin pedir nada a cambio. La distancia entre el portón que da a la calle y la construcción inacabada la han usado para albergar todo tipo de reuniones y está decorada con pendones, obras de arte alusivas al Pacto Histórico y fotografías de Gustavo Petro y Francia Márquez. Esta última visitó la sede hace tres semanas y fue recibida con grupos musicales y una tarima que se instaló para que se dirigiera a los seguidores que acudieron a la cita.

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Esta sede nos ha sido muy útil. Nos motiva mucho que 20 pelados se acerquen un sábado cualquiera, de la nada, a ver qué propuestas tenemos para ellos. Incluso muchos, luego de que les contamos y compartimos información, cuestionan algunas cosas y eso nos parece constructivo. La otra vez vinieron hasta unas niñas de un colegio, vestidas con uniforme y todo, a pedirnos publicidad”, señala Plata.

Escuchándolo a su lado, tomando café y luciendo una camiseta con una consigna feminista, está Lorena Lascarro, la secretaria de la sede. Tiene 36 años, es psicóloga, al igual que Plata, y simpatiza con la izquierda desde muy pequeña, cuando acompañaba a su papá a las reuniones del Frente de Izquierda Liberal Auténtico (Fila), el movimiento fundado por Horacio Serpa y que jugó un papel clave en la política santandereana en las décadas de los setenta y ochenta. 

No he militado nunca en un partido, pero sí soy afín a ciertas ideas. Yo estoy aquí es por Francia Márquez. Me gusta mucho su lucha contra la violencia patriarcal”, admite.

Osman Plata y Lorena Lascarro

Lascarro es desplazada de la violencia desde que su tío, un profesor de colegio, fue asesinado por la fuerza pública en su natal Puerto Wilches. Al preguntársele por la polémica declaración de Rodolfo Hernández que involucró a su pueblo (en 2019, Hernández dijo que Sergio Muñoz, candidato a la Alcaldía de Bucaramanga, estaba “más manoseado que una prostituta de Puerto Wilches”), no titubea al calificarlo de “misógino y violento”. Reconoce, sin embargo, que esa percepción no la comparten muchos en Piedecuesta. Dice que, por el contrario, ven con buenos ojos un triunfo del ingeniero.

Piedecuesta es muy conservadora. Nuestro trabajo acá es muy duro. Estamos en el patio de la casa del contrincante y luchando contra un regionalismo muy arraigado”, añade.

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Y tiene razón. Sus rivales lo entendieron y tratan de explotarlo al máximo. Entrando a Piedecuesta hay muchas vallas de la campaña de Hernández y casi todas apelan a esa identidad. “Piedecuestano vota piedecuestano”, “Santandereano vota santandereano ¡La madre para el que no vote!” y “Rodolfo presidente piedecuestano” se lee en ellas. 

Publicidad de Rodolfo Hernández en Piedecuesta

Sin embargo, el claro favoritismo de Hernández es una de las principales motivaciones de Plata y Lascarro. Quitarle así sea un solo voto en su pueblo, según ellos, tiene un valor simbólico muy alto que ayuda a que más personas se sumen a las labores que adelantan en la sede. 

La impresión de que Rodolfo tiene a toda Piedecuesta en el bolsillo nos ha impulsado. Ese caudillismo que él representa en verdad no existe. Es pura efervescencia y calor, pero ahí no hay ningún proceso”, asevera Plata. 

En contraposición a lo que sucede en las redes sociales y medios de comunicación, las elecciones no han sido causa de altercados o enfrentamientos en Piedecuesta. Si bien la suya es una disputa desigual, en la que su adversario tiene las de ganar, Lascarro resalta que las personas del pueblo se han comportado respetuosamente con ellos. La polarización que afecta a las grandes ciudades al parecer no ha permeado la cotidianidad de esta población. 

Un señor una vez pasó y me gritó que olía a azufre. Nuestra directiva es no entrar en confrontación, entonces me limité a levantarle el dedo pulgar, en señal de que todo estaba bien. Él quedó como sorprendido. Hoy nos vemos y hasta nos saludamos. El día que salieron los resultados, hubo una caravana de los que votaron por Rodolfo y pasaron por aquí al frente. En medio de todos esos carros pasó un taxi que frenó y nos pidió un microperforado que quería pegar en uno de los vidrios”, cuenta sonriendo.

La conversación avanza y la actitud de ambos es tranquila. Las últimas encuestas que muestran un empate técnico no los afecta y se muestran esperanzados con la victoria. No es propiamente la derrota lo que golpearía su moral, sino que esa derrota sea contra Hernández. Temen que su actitud autoritaria se vea reflejada en sus decisiones y los más afectados sean las minorías que hoy están apoyando a Petro. En cambio, se ilusionan de lo que puede conseguir la bancada que salió elegida del Pacto Histórico en Cámara y Senado.

Todo es un proceso. Si perdemos, seguiremos trabajando”, apunta Lascarro.

Con respecto al escándalo de los petrovideos, prefieren restarle importancia. Creen que, si bien mostraron una forma de operar cuestionable de algunos miembros de la campaña, no logró desestabilizar el trabajo que desde las bases se ha hecho a nivel nacional. Plata personalmente celebra que Roy Barreras haya dado un paso al costado en los días que faltan hasta las votaciones.

Eso nos demostró que hay que evitar que gente con una mentalidad como la de él llegue al poder. Acá en Piedecuesta también nos pasa. Personas vienen aquí a la sede, se les ven las buenas intenciones, pero después uno se da cuenta de que su proceder no es el correcto”, puntualiza.

Sede de campaña de Gustavo Petro en Piedecuesta

Llegadas las 10 de la mañana, Plata se despide y se excusa porque debe asistir a una de sus clases. Coordina con Lascarro la hora en que se verán al día siguiente y los dos bajan al primer piso. En lo que era el parqueadero se reúnen seis adultos mayores. Un perro reposa en la sombre. Plata cuenta que es la mascota de la sede. “Ese es el más petrista de todos los que estamos aquí.” 

Lascarro abre el portón, indica el camino hacia la iglesia y se despide. “Bienvenidos siempre. Esta es la casa de todos y todas”.

Ese viejo es una elegancia

Piedecuesta es similar a muchos otros pueblos de Colombia. En su parque se reúnen personas a platicar, tomar café, comerse un helado, leer periódicos y comentar los sucesos cotidianos. Por ser un día entre semana, casi todos allí son pensionados. El tema recurrente son las elecciones.

En una de las bancas ubicadas al costado de la fuente apagada y sin agua están Said Santos y Mario Martínez. Los dos se muestran deseosos de hablar cuando se les pregunta por su opinión sobre la segunda vuelta. Sus respuestas enérgicas atraen la atención de otros transeúntes, que rápidamente se unen a la conversación. En cuestión de minutos, la charla se convierte en una exaltación de Rodolfo Hernández.

Yo voto por el viejo todas las veces que sea necesario. Él es trabajador, no es guerrillero y aquí construyó muchísimas casas. No pedía cuota inicial. ¡Imagínese!”, señala Santos, oriundo de Ocaña y mudado a Piedecuesta hace 25 años. 

Martínez, un poco más cauto, confiesa que votó por Federico Gutiérrez en primera vuelta, pero que ahora sí lo hará por Hernández. “Yo no creo que si pierde nos vayamos a volver como Venezuela. Eso sí, le voy a votar porque es de aquí, porque es del pueblo”.

Su apreciación es refutada inmediatamente por Antonio Jaimes y Jorge Prada, dos de los hombres que se acercaron al escucharlos. 

¿Cómo voy a votar por Petro si no ha generado nada? Rodolfo sí ha creado empresa. Mí tío fue maestro de obra de una de sus construcciones y el viejo se lo llevó con todos los obreros de paseo a Cartagena. Ese viejo es una elegancia. El otro, en cambio, nos tiene tragando caro ahorita con todas esas protestas que alentó”, dice Prada. Y Jaimes aprovecha para meter la cucharada: “Petro se va a quemar. Póngale la firma”.

Una vendedora ambulante que pasa ofreciéndoles cigarrillos y dulces decide unírseles. “Aquí estamos con el viejo. No lo dude”. 

Ese es el contraste que se ve en Piedecuesta y en casi todo Santander. Hernández arrasó en 86 de los 87 municipios del departamento. Solo en Barrancabermeja ganó Petro. Los esfuerzos de Plata, Lascarro y los otros voluntarios son un nado a contracorriente en una población que, al margen de las propuestas e ideologías, está animada con que uno de los suyos llegue a la Casa de Nariño. Independientemente del resultado del domingo, el regionalismo allí le ganó hace rato la partida al uribismo, petrismo y demás ismos que durante tanto tiempo acapararon las discusiones políticas. Falta ver qué decide el resto del país.