3 Mayo 2022

¿Por qué fracasan las mociones de censura en Colombia?

Foto: @Diego_Molano

Nunca antes ha prosperado una moción de censura. Y es de esperar que hoy, cuando la Cámara decida si censura o no al ministro Diego Molano, tampoco suceda. ¿Por qué esta herramienta tiene tan poca efectividad?

Diego Molano es el sexto miembro del gabinete ministerial de Iván Duque que es citado por el Congreso a un debate de moción de censura. Es, además, la tercera vez que esta figura se aplica en su contra, a pesar de que salió bien librado en las dos anteriores gracias al apoyo de las mayorías de la Cámara y el Senado. Es probable que en esta ocasión ocurra lo mismo y Molano continúe en su cargo. Desde su creación e incorporación al régimen constitucional colombiano en 1991, la moción de censura se ha adelantado en 35 oportunidades —contando la que actualmente se surte— y en ninguna ocasión se consiguieron los votos suficientes para forzar la salida de un ministro. Los números no mienten: es un procedimiento con nula efectividad.

Por ejemplo, en el caso concreto de Molano, en su primer y segundo debate, en mayo y junio de 2021, sólo 31 senadores y 36 representantes votaron positivamente para que abandonara su cartera. Para ser aprobada bajo las reglas que dispone la Constitución, la moción de censura “requerirá el voto afirmativo de la mitad más uno de los integrantes” de la corporación que convoque el debate. Es decir, ni en Cámara y Senado los apoyos se acercaron al 51 por ciento exigido y, por el contrario, quedó demostrado lo difícil que es materializar el objetivo final de este control político.

El sustento de la moción de censura es ser un contrapeso a las prerrogativas de la Rama Ejecutiva en una democracia. Esa fue la justificación empleada por la Asamblea Nacional Constituyente, hace 31 años, para introducirla como un limitante al poder que ostentaban históricamente los presidentes colombianos. Fue una forma, a su vez, mediante la cual adquirió más protagonismo el Congreso y prueba de ello es la gran cantidad de ocasiones en las que ha sido invocada. Sin embargo, fuera de la visibilidad y atención que recibe de la opinión pública cada vez que se cita a un debate de moción de censura, esta figura no ha trascendido por fuera de los estrados del Capitolio Nacional. 

Un estudio del politólogo Javier Duque analizó cómo se ha desenvuelto la moción de censura entre 1991 y 2014. Los motivos de por qué jamás fructificó ninguno de estos debates son, según Duque, las coaliciones de gobierno, que han permanecido leales al mandatario de turno. Durante las seis administraciones que incluyó su trabajo (Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos), se evidencia que los presidentes gozaron de un apoyo mayoritario en el legislativo. Ningún presidente —salvo Pastrana en sus últimos dos años— tuvo menos del 54 por ciento del apoyo en Senado y Cámara. Juan Manuel Santos, entre 2010 y 2014, alcanzó el pico más alto con 80 senadores y 139 representantes en su coalición de “Unidad Nacional”. Quizá esa es la razón que explique por qué solo un ministro de Santos en su primer periodo presidencial, Germán Cardona, quien presidía el Ministerio de Transporte, fue citado a una moción de censura. 

En el segundo periodo de Santos y el actual gobierno la dinámica permaneció. Ambos contaron con legisladores alineados a sus intereses y, en consecuencia, no sufrieron derrotas en las mociones de censura votadas en el Congreso. Mauricio Cárdenas, quien fue el ministro de Hacienda de Santos, superó el debate en su contra en 2016 y seis de los ministros de Duque (Ángela María Orozco, Alberto Carrasquilla, Karen Abudinen, Guillermo Botero, Carlos Holmes Trujillo y Diego Molano) lo lograron de igual forma.

Las renuncias inducidas 

Ni una sola moción de censura prosperó, pero en contadas veces sí presionó al ministro en cuestión para que presentara su renuncia. Cuando Néstor Humberto Martínez fue ministro del Interior de Pastrana, entre 1998 y 2000, la moción de censura en su contra nunca se cristalizó porque él dejó su cargo ante una posible votación adversa. Fernando Londoño, que lideraba la misma cartera pero durante la presidencia de Uribe, dejó su despacho después de superar una moción de censura en 2003. Germán Cardona, el primer ministro de Transporte de Santos, tomó la misma decisión en 2010 en medio de una moción de censura. Y con Duque, de la misma forma, renunciando antes o después de un debate en el Congreso, lo hicieron el exministro de Defensa Guillermo Botero y la exministra TIC Karen Abudinen.

Estos son los pocos casos en los que la moción de censura tuvo alguna consecuencia política. En el 14 por ciento de estos procedimientos (cinco de 35 mociones de censura) concluyó en una renuncia. Un resultado que no está intrínsecamente ligado a cómo se concibió la figura, pero que denota que no es un ejercicio sin réditos.