4 Diciembre 2022

Jorge Enrique Pizano alcanzó a entregarle al FBI el resultado de sus investigaciones

Jorge Enrique Pizano Callejas q. e. p. d. detectó pagos irregulares por más de 69.000 millones de pesos en Ruta del Sol II.

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

Así se lo confirmó a CAMBIO María Carolina Pizano, hija del fallecido controller de Ruta del Sol II, quien habló por primera vez con un medio después de la trágica muerte de su padre y de su hermano. Los hallazgos de Jorge Enrique Pizano dieron pie para que la agencia de los Estados Unidos iniciara formalmente la investigación que hoy cursa en contra del Grupo AVAL, socio de Odebrecht en el proyecto vial.

Por: Iván Serrano

El 8 de noviembre de 2018, hacia las 7:30 de la mañana, Inés Ponce de León, esposa de Jorge Enrique Pizano, lo encontró desvanecido en el piso del baño con los ojos abiertos y dificultad para respirar. Como pudo y con ayuda de una empleada y un trabajador subieron a Jorge Enrique en la parte trasera de una camioneta para llevarlo lo más pronto posible al Hospital San Rafael, de Facatativá.

Jorge Enrique Pizano Callejas, ingeniero civil de 56 años, bogotano y  padre de Alejandro, María Carolina y Juanita, murió esa mañana luego de sobrellevar meses de angustia y desasosiego.

En computadores, USB y maletas llenas de archivos reposaban los resultados de sus investigaciones como controller del proyecto vial Ruta del Sol II. Sus últimos días estuvieron marcados por sus hallazgos estremecedores, los nombres de quienes allí estaban implicados, sumados a las deudas que lo agobiaban y el cerco de una persecución judicial que día a día parecía estrecharse más.

Para ese entonces, Pizano ya había dejado constancia de sus hallazgos en varios escenarios. Ante sus exjefes en el Grupo Aval, en un Tribunal de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Bogotá, en la Superintendencia de Industria y Comercio y en la Fiscalía General de la Nación.

Y a tan solo unas semanas de su muerte, en el escenario que probablemente resulte ser el único trascendente, ante agentes del Federal Bureau of Investigation (FBI) que vinieron a Colombia para empezar a entender todo el entuerto de corrupción y pago de coimas en uno de los escándalos de corrupción más importantes de la región. Pizano tuvo dos reuniones en las que entregó su valiosa información a los investigadores extranjeros y estaba a la espera de que le fuera aprobada la visa para poder ingresar a los Estados Unidos, en donde esperaba acogerse a un programa de protección de testigos.

Su hija María Carolina le contó a CAMBIO que la expedición de dicha visa se vio entorpecida porque desde la Fiscalía habrían advertido que Pizano estaba en curso de una investigación: “Cuando mi papá estaba haciendo todos los trámites para la visa, junto a mi mamá, le negaron la visa porque supuestamente tenía una investigación, cosa que no era cierta, cosa que no estaba pasando”.

Más allá de notas de prensa, que empezaron a publicarse desde 2017, que daban cuenta de una inminente audiencia de imputación de cargos en contra de Pizano, esta nunca se llevó a cabo y para el momento en que él solicitó la visa no existía investigación formal en su contra.

¿Qué le entregó Pizano al FBI?

Hasta ahora todo parecía indicar que la intención de Jorge Enrique Pizano de entregar información a autoridades de Estados Unidos había quedado truncada por su sorpresiva muerte.

Pero tal y como se lo confirmó su hija mayor a CAMBIO, Pizano sostuvo dos reuniones en la Embajada de los Estados Unidos.

Él había documentado el pago irregular de facturas a un grupo de empresas que tenían conexiones con grupos políticos y también con grupos ilegales. Así mismo la suscripción de millonarios contratos para pagar obras ya ejecutadas. Además del historial de pagos injustificados, Jorge Enrique Pizano identificó los funcionarios de la Concesión Ruta del Sol II que autorizaron dichos pagos. También tenía todos los correos con hora y fecha, donde constaba que las irregularidades fueron autorizadas por funcionarios de Odebrecht y Aval.

Un documento en poder de CAMBIO da cuenta del primer informe entregado por Jorge Enrique Pizano a Paolo Ferracuti, presidente de la Concesionaria Ruta del Sol II.

El documento es de octubre de 2010 y en él Pizano advierte claramente cómo en la concesionaria se hacían pagos sin ninguna verificación y sin que hubiese control de las firmas autorizadas. 

Las advertencias del controller no fueron escuchadas y los pagos irregulares superaron los 69.000 millones de pesos.

Dentro de los documentos claves de los hallazgos hechos por Jorge Enrique Pizano, se encuentran tres informes de control interno de los años 2013, 2014 y 2015, presentados a sus superiores en Ruta del Sol II.

En sus informes está detallada la malla de empresas beneficiadas con los pagos irregulares. Este cuadro hecho por Jorge Enrique Pizano resume el monto de sus hallazgos durante su paso como controller en Ruta del Sol II.

Actualmente en los Estados Unidos cursan dos investigaciones en contra del Grupo AVAL, por su participación junto a Odebrecht en Ruta del Sol II, una en la SEC (Securities and Exchange Commission), entidad que regula e investiga a las empresas que cotizan en la Bolsa en los Estados Unidos y otra en el Departamento de Justicia de ese país, la cual fue abierta formalmente el 12 de noviembre de 2018, cinco días después de la muerte de Jorge Enrique Pizano y un día después de la muerte de su hijo Alejandro.

Una de las informaciones más relevantes para los investigadores de los Estados Unidos, se trata de un giro por 2,7 millones de dólares, a favor de Consultores Unidos, una de las firmas detectadas por Pizano. El dinero salió de una cuenta de la Concesionaria Ruta del Sol en el Banco de Bogotá, entró al sistema financiero de los Estados Unidos a través del Deutsche Bank y terminó en cuentas de Consultores Unidos en Panamá. Este giro fue hecho en junio de 2015. Eduardo Zambrano, socio de esa empresa fue condenado en 2021 por enriquecimiento ilícito, dentro de las investigaciones adelantadas en Colombia por Ruta del Sol II.

 

CAMBIO obtuvo uno de los documentos que Pizano redactó en inglés para orientar la investigación. Está titulado “Flujo de dinero dirigido al contrato falso entre Ruta del Sol SAS y Consultores Unidos de Panamá”. En el primer ítem, pagos fuera de Colombia, señala que el monto es de 2.727.000 dólares y la fecha el 25 de junio de 2015. El pago salía de una cuenta del Banco de Bogotá a nombre de Ruta del Sol SAS, hoy en liquidación judicial. El banco que efectuaba el giro era Bank of America de Nueva York y la plata llegaba a Consultores Unidos a través de una cuenta del Deutsche Bank de Nueva York.

Consultores Unidos es la empresa de Eduardo Zambrano, pero en su cuenta solo quedaba una comisión por hacer una escala explicada en el documento de Pizano. En el segundo semestre de 2015, 6.000 millones de pesos fueron girados a una compañía llamada Aldepositos Industriales Zona Franca, a través de otro banco del Grupo Aval, el Banco de Occidente. Pizano escribió que los beneficiarios reales (final beneficiaries) eran Otto Bula con 2.700 millones de pesos, Federico Gaviria con 2.000, Bernardo 'el Ñoño' Elías con 1.200 millones y Juan Sebastián Correa con 100 millones de pesos.

El documento es tan noticioso que incluso hay información en la página que estaba detrás en el momento en que fue fotografiado. Allí se alcanza a leer “nosotros estamos haciendo una investigación “ni la hijueput” (...) decir que no haga nada. Si sabe de algo…”. El fragmento de esta nota corresponde a una conversación sostenida por Pizano con Néstor Humberto Martínez el 26 de agosto de 2015. 

La conversación dice lo siguiente: 

–Nosotros estamos haciendo una investigación ni la hijueputa –afirma Néstor Humberto Martínez–. Porque yo lo noto a usted en esta ansiedad. ¿Entonces qué hago? Sarmiento me manda a decir, “nada”. Pero si sabe de algo prenda las alarmas. Y la vía es esta vía porque, jueputa, allá están verracos con lo que pasó hace tres años que usted prendió las hijueputas alarmas y nadie le puso cuidado. Usted prendió las alarmas y nadie le paró bolas, que eso era una mierda porque la tesis es que usted quería pasar de un contrato temporal a un contrato definitivo a una mierda de esas. 

–Exacto, yo digamos– intenta hablar Pizano.

–Le cuento lo que han terminado allá –prosigue Néstor Humberto–. Pero entonces como usted fue el que ganó al final la pelea. La pelea con los hijueputas estos de Odebrecht. Entonces ahora están en un problema es que no sabemos en qué estamos metidos. No sabemos si es que le están dando plata a los paramilitares, si hay corrupción, se la están robando ellos de hijueputas ladrones. Venga le digo cuál es la tesis que estamos trabajando. No sabemos si estos hijueputas están pagando coimas desde aquí a gobiernos extranjeros y no sabemos si están pagando coimas aquí en el gobierno colombiano..

 

Además de los documentos, Jorge Enrique Pizano entregó las grabaciones que hizo en 2015, para dejar constancia de que había advertido a sus superiores en el Grupo Aval sobre los pagos irregulares encontrados en Ruta del Sol II y otras irregularidades en compras de predios por parte de la Concesionaria. 

Entre las grabaciones se encontraba una con Alberto Mariño, representante del Grupo Aval en la junta directiva de Ruta del Sol II y dos con Néstor Humberto Martínez, entre otras la que hizo famosa su frase “ji,ji,ji, sí, hijueputa, esto es una coima, marica”.

“Mi papá no grababa a todo el mundo”

Esta semana en una entrevista en la W radio, el periodista Julio Sánchez Cristo le preguntó al exfiscal Martínez Neira: ”¿por qué Jorge Enrique Pizano grababa todo?”. A la pregunta, Martínez Neira respondió haciendo alarde de su cercanía con la viuda de Pizano: “Me decía la Nena Ponce de León, me decía la Nena, la señora de Jorge Enrique me decía: Mira, él tenía una manía y es que él grababa absolutamente todas sus reuniones. Y me contó una anécdota, yo recuerdo que después de salir él de ser controller del Consorcio Ruta del Sol se fue a trabajar en el colegio Marymount como interventor de las obras de remodelación del colegio.. y me contaba la Nena que inclusive esas reuniones, que él tenía con la Asociación de Padres de Familia con los interventores, etcétera, él también las grababa porque tenía una cultura de auditor en donde grababa todo”.

Preguntada por estas afirmaciones hechas por Néstor Humberto Martínez, María Carolina Pizano hizo dos enfáticas aclaraciones: una, que la empresa de su papá hizo las auditorías en el colegio Marymount en el año 2011, mientras era controller de Ruta del Sol II y afirmó también que era falso que su papá grabara a todo el mundo. Según ella, su papá grababa cuando entendía que las cosas no eran transparentes “pues realmente mi papá no grababa a todo el mundo. Él (Néstor Humberto Martínez) menciona una situación puntual del trabajo que (Jorge Enrique Pizano) hizo en el Marymount. Realmente también en el Marymount había un montón de cosas que no funcionaban como debían funcionar…él simplemente aprendió desde ahí, que cuando las cosas están dudosas, cuando las cosas no se ven transparentes, es importante grabar”.

“A mi papá lo trataron como a la suela de un zapato”

María Carolina Pizano le reveló a CAMBIO aspectos desconocidos de los últimos días de la vida de su padre. De manera enfática recalcó la angustia y soledad a la que estuvo sometido en su último año de vida.

De una parte, las publicaciones de prensa que daban cuenta de una inminente imputación de cargos, y la información que en ese sentido le manifestaba su abogado William Monroy, “particularmente su abogado William Monroy lo presionaba muchísimo, le decía que en cualquier momento lo iban a encerrar. Le decía que lo estaban persiguiendo, que lo estaban vigilando, esto aumentaba aún más su angustia de no ser escuchado, de no ser oído. De haber transmitido toda la información necesaria a la Fiscalía e incluso a los Estados Unidos y no había respuestas. Solo las amenazas de su propio abogado diciéndole que ya lo iban a meter a la cárcel”.

Además de la Fiscalía, Jorge Enrique Pizano también sentía que la Procuraduría, en cabeza de Fernando Carrillo, hacía parte de la persecución en su contra. Carrillo quien había trabajado en una compañía del grupo Aval antes de ser procurador, hizo unas declaraciones que mortificaron al ingeniero hasta el día de su muerte.

El 25 de enero de 2017, Carrillo en una rueda de prensa anunció que abriría indagaciones por la adjudicación de un contrato cuando Jorge Enrique Pizano era gerente de  la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. Se trataba del mismo caso por el cual se esperaba imputación de cargos por parte de la Fiscalía, la construcción del interconector Tunjuelo-Canoas que fue adjudicada a un consorcio conformado por Odebrecht y Cass Constructores. En su momento Carrillo dijo:” se indagará preliminarmente al gerente de la Empresa para la época, Jorge Pizano, quien como ustedes saben después pasó a ser funcionario de Odebrecht en una típica maniobra de puerta giratoria”.

Pizano no era empleado de Odebrecht, él fue postulado para su cargo en Ruta del Sol II por Episol, empresa del Grupo Aval y su misión consistía en vigilar el correcto manejo de recursos y prácticas antilavado en el Consorcio. Pizano le envió a Carrillo una solicitud de rectificación al otro día de haber dado sus declaraciones y como no obtuvo respuesta instauró una tutela que perdió en 2017. Pizano murió sin que Carrillo rectificara sus afirmaciones.

La hija mayor de Jorge Enrique Pizano también habló de la desesperación de su padre para  poder ser oído por sus superiores en el Grupo Aval. Incluso reveló que su papá, quien sabía dónde votaba Luis Carlos Sarmiento Angulo, iba hasta el puesto de votación en días de elecciones con la esperanza de poder encontrarlo y abordarlo, asunto que nunca logró.

“A mi papá lo trataron como la suela de un zapato, es decir, hubo un momento en que ya ni siquiera lo dejaban entrar a la oficina, ya no le pasaban información, mi papá buscaba en las canecas para ver qué papeles importantes había. Mi papá se convirtió en una persona incómoda para muchos”.

Jorge Enrique Pizano fue despedido de su cargo como controller en Ruta del Sol II y hasta su muerte no logró emplearse de nuevo. Esto trajo enormes consecuencias económicas para su familia, las cuales empeoraron después de su muerte. Cuatro años después de su deceso, la familia aún no recibe de manos de Corficolombiana, los dos últimos meses de honorarios y la liquidación de Jorge Enrique Pizano, como controller de Ruta del Sol. “Mi papá puso una demanda laboral, porque los últimos meses de trabajo, creo que son los dos últimos meses no le pagaron. Nunca le dieron la liquidación, la demanda se quedó quieta por la investigación que se estaba haciendo y siempre nos han dicho que estaban esperando a que se terminara la investigación para ver cuáles eran las platas que se debían y pagarlas. Pero a este momento no hemos tenido ni respuesta ni la plata,que necesitamos”.

La prisa de Barbosa por archivar las muertes de Jorge Enrique Pizano y su hijo Alejandro

El pasado 21 de julio la Fiscalía General de la Nación ordenó archivar la investigación por el presunto homicidio de Jorge Enrique Pizano Callejas. La investigación por la muerte del ingeniero fue reabierta en virtud de una compulsa de copias realizada por Leonardo Espinosa, fiscal general ad hoc para este caso. El 20 de febrero de 2019, Espinosa recibió las declaraciones de Luz Stella González, abogada de Jorge Enrique Pizano. La jurista González manifestó su convencimiento de que el infarto que le quitó la vida al ingeniero fue causado por la presión que había sufrido a manos de su abogado. 

Finalmente la Fiscalía determinó que la muerte de Pizano se debió a causas naturales y no encontró jurídicamente demostrable la teoría de que las manifestaciones hechas por el abogado de Pizano, hubiesen desembocado en su muerte. Ni lo descrito por los patólogos ni en los exámenes de tejidos posteriores a la muerte de Jorge Enrique Pizano, advierten de la presencia de cianuro en su cuerpo.

Pero curiosamente en la botella que contenía el veneno que mató a su hijo Alejandro, los investigadores encontraron ADN de su padre. La respuesta a esto ha sido que en algún momento Jorge Enrique Pizano tuvo contacto con esa botella, pero el envenenamiento ha sido descartado por los peritos como la causa de su defunción.

Respecto a esa botella que fue encontrada por sus hijos en el escritorio de Jorge Enrique Pizano, siguen existiendo versiones confusas. Hay quienes aseguran que la misma no estaba en la mañana en que Jorge Enrique Pizano murió y que después apareció en el lugar donde su hijo Alejandro la encontró para terminar bebiendo fatalmente de ella cuatro días después: “La muerte de mi hermano fue realmente muy misteriosa porque había cianuro en una botella, quién se iba a imaginar eso… yo no estuve el día de la muerte de mi papá, pero sí hubo personas que estuvieron ahí, que dicen que la botella no estaba, cosa que puede ser que estaba o pueda ser que no estaba, porque uno en una situación como esa no se va a detener a mirar qué es lo que hay en toda la habitación, pero sí se ha mencionado que encima de la mesa solamente había unos papeles, no había una botella”.

El próximo 7 de diciembre es la audiencia para archivar la investigación por la muerte de Alejandro Pizano. Su hermana María Carolina le dijo a CAMBIO que percibe una prisa de la Fiscalía Barbosa para llevar a cabo esta diligencia antes de terminar su administración “claro, claro que sí, pues claramente Barbosa sale ahorita, entonces de pronto quieren empezar a cerrar temas y dejarlos cerrados antes de su salida”.

Finalmente, María Carolina Pizano al calificar la actuación de la Fiscalía, tanto de Martínez Neira como de Barbosa, en las investigaciones por la muerte de su padre y hermano la define como “negligente, incompetente, injusta”.