19 Junio 2022

La larga sequía de la izquierda que este domingo terminó

Gustavo Petro es el presidente 42 de Colombia.

Crédito: Yamith Mariño

Gustavo Petro es el primer Presidente de izquierda en Colombia. Llegó a la Casa de Nariño en su tercer intento y rompió el techo de cristal que impedía que alguien de su corriente política gobernara el país.

Por: Redacción Cambio

Antes de Gustavo Petro, el último candidato presidencial asociado a la izquierda con posibilidad de llegar al poder había sido Jorge Eliécer Gaitán, asesinado el 9 de abril de 1948. Desde entonces, la historia nacional no había hecho sino registrar la frustración de todo aquel movimiento de esa corriente ideológica que se atrevió a desafiar a los partidos tradicionales.

La izquierda colombiana tuvo su origen en 1930, con la fundación del Partido Comunista el mismo año en que subió a la presidencia el liberal Enrique Olaya Herrera. Sin embargo, el comunismo fue confinando en la marginalidad política; y, sin vocación de poder, se dedicó a pasar de elección en elección adhiriendo al candidato de izquierda con más posibilidades.

Tras el asesinato de Gaitán, la izquierda quedó sin líder natural y, durante el Frente Nacional, se resigno a ser testigo de los relevos en el poder entre liberales y conservadores. Las polémicas elecciones de 1970, en las que ganó Misael Pastrana sobre Gustavo Rojas Pinilla, quien alegó un fraude electoral, le dieron paso a la fundación del Movimiento 19 de abril (M-19), en el que años después militó Gustavo Petro, hoy presidente electo.

En las elecciones de 1974, ganadas por Alfonso López Michelsen, marcaron el fin del Frente Nacional. La izquierda se recogió en la candidatura de Hernando Echeverry Mejía, militante de la Unión Nacional de Oposición (UNO), a las que se sumaron el partido Comunista y la dirigencia de la Anapo. Mejía era un dirigente antioqueño, exconcejal de Medellín y senador de la República, y consiguió poco más de 137 mil votos.

Cuatro años después, fue elegido presidente Julio César Turbay, representante de la derecha dentro del Partido Liberal. En esa ocasión, la izquierda se dividió en varias candidaturas: Julio Cesar Pernía, un abogado cucuteño que se avaló por el UNO y obtuvo 100 mil votos. Por el Frente por la Unidad se presentó Jaime Piedrahita Cardona; y por la Unión Obrera y Socialista, Luz del Socorro Ramírez.

En 1982 el candidato conservador Belisario Betancur recibió el respaldo de más de 3 millones de Colombianos. Para esos comicios la izquierda candidatizó a Gerardo Molina, quien recibió el aval del Frente Democrático y logró una votación de apenas 82 mil apoyos. En las siguientes elecciones, que disputaron Virgilio Barco y Álvaro Gómez Hurtado, la izquierda logró su mayor votación en la historia hasta ese momento, con la candidatura de Jaime Pardo Leal, quien llegó al tarjetón avalado por Unión Patriótica, movimiento surgido de los acuerdos de paz con Betancur. Pardo Leal logró más de 326.000 votos, pero fue asesinado el 11 de octubre de 1987.

Durante el gobierno de Betancur quedaron sentadas las bases de un acuerdo de paz con las guerrillas del EPL, el M-19 y una facción del Eln. Pero los "enemigos agazapados de la paz", como los denominó Otto Morales Benítez, sabotearon las negociaciones. De alguna manera, había quedado claro que la derecha colombiana, en la que ya comenzaba a imperar una alianza secreta entre militares, paramilitares y narcotraficantes, impediría a toda costa el ascenso de la izquierda a cualquier instancia de poder. La Unión Patriótica, el partido de izquierda que nació de los acuerdos de las Farc con Belisario, fue prácticamente exterminada a bala.

Para las elecciones de 1990, el candidato de la UP, Bernardo Jaramillo, fue asesinado, al igual que el comandante del M-19 Carlos Pizarro, quien se había lanzado de candidato tras los acuerdos de Paz de Barco con el  M-19.

El magnicidio de Luis Carlos Galán, candidato del Liberalismo, asesinado en 1989, dio paso a que el joven César Gaviria, su jefe de debate, ganara sin mayor esfuerzo. En esa ocasión, la izquierda sacó una de sus votaciones más importantes con Antonio Navarro Wolf, sucesor de Pizarro y quien era el líder natural del movimiento Alianza Democrática M-19. Navarro logró más de 700 mil votos y le dio el impulso para que el M-19 obtuviera 900.000 votos y 19 curules para la Asamblea Nacional Constituyente convocada en 1990.

Para la elección Presidencial de 1994, que disputó Ernesto Samper con Andrés Pastrana, el AD M-19 se desinfló y Antonio Navarro no logró más de 219 mil votos. En los siguientes comicios, a los que se llegó con una institucionalidad maltrecha por el proceso 8.000 contra el presidente Samper, Pastrana disputó con Horacio Serpa. Pastrana se impuso en la segunda vuelta por más de 600 mil votos. En esa ocasión, la izquierda presentó a Germán Rojas Niño, avalado por el AD M-19, y alcanzó poco menos de 17 mil votos. En esta elección, Gustavo Petro salió elegido como representante a la Cámara por Cundinamarca.

En el 2002 llegó Álvaro Uribe al poder. El fracaso de los diálogos de paz del Caguán y la masacre de Bojayá fueron suficientes para que el exgobernador de Antioquia ganar en primera vuelta. Para ese momento, el Polo Democrático Alternativo se había fundado como la principal plataforma de las diversas fuerzas de izquierda.  Luis Eduardo Garzón y Vera Grave fueron los elegidos para presentarse en el tarjetón.  El Polo logró 680.245. Una proeza en medio del fervor por Uribe.

En la siguiente elección, en la que Uribe resultó reelegido, el Polo Democrático lanzó al exmagistrado de la Corte Constitucional Carlos Gaviria Díaz, y como su fórmula vicepresidencial, a la periodista Patricia Lara. Uribe fue reelegido en primera vuelta, pero la izquierda sacó una histórica votación: 2’613.157. Para la elección de Congreso, Petro se lanzó al Senado, donde adelantó los debates de la parapolítica, que lo lanzaron a la fama. Cuatro años después, en 2010, la Corte Constitucional le negó la posibilidad de una nueva reelección a Uribe y este tuvo que elegir a Juan Manuel Santos como su sucesor. Para ese momento, Petro se lanzó a la Presidencia con Clara López como su fórmula vicepresidencial. Más de 1´300.000 logró la izquierda en esa votación, que ganó Juan Manuel Santos.

En 2014, con el proceso de paz con las FARC a bordo, Santos aspiró a la reelección. La izquierda propuso a Clara López, quien había sido presidenta del Polo y alcaldesa encargada de Bogotá. En el tarjetón la acompañaba Aída Avella, histórica dirigente de la UP que acababa de regresar al país en medio del clima de paz. Lograron el apoyo de 1'958.518 personas. Al final, la izquierda se adhirió a la reelección de Santos ante el riesgo de Óscar Iván Zuluaga, ficha del uribismo, llegara a la Presidencia.

En 2018 Gustavo Petro intentó por segunda vez hacerse Presidente. Enfrentó a Iván Duque, quien trazó el regreso del uribismo a la Casa de Nariño. En ocasión la izquierda tuvo su más alta votación en la historia: 8'400.000. Tras la derrota, Petro lideró la oposición desde el Senado y hoy, finalmente, llegó a la Presidencia, la primera para un dirigente de izquierda. Con esto terminó una larga seguidillas de derrotas para un sector político al que el surgimiento de las guerrillas le quitó posibilidades electorales. Pero la sequía terminó. Colombia, finalmente, tiene un presidente de izquierda.