10 Enero 2023

La ofensiva diplomática de Gustavo Petro para rescatar la confianza del ELN

Crédito: Colprensa

La reunión relámpago entre Petro y Maduro dejó en claro que el mejor aliado de Colombia en los diálogos es Caracas. El ELN, mientras tanto, le ha cobrado caro al presidente el error de un cese del fuego bilateral no consultado.

Los diálogos entre el actual Gobierno y la guerrilla del ELN no pasan por un buen momento. El cese del fuego bilateral que anunció el presidente Petro el 31 de diciembre, y que, según el ELN, no fue consultado, los sumió en un bache que no se ha logrado superar. Aunque la semana anterior el Gobierno trató de enviar un mensaje de optimismo después de la desmentida del ELN, el comunicado de la guerrilla del 9 de enero confirmó que hay tensión en la mesa de diálogo.

Maduro, a apagar el incendio

El aliado internacional más estratégico que tiene el Gobierno para lograr la paz con el ELN es Venezuela. Tras el cese bilateral que no fue, el presidente Petro acordó una reunión rápida con Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores, en Caracas, donde ya se habían reunido ambos mandatarios en noviembre. Acompañando a Petro asistieron el canciller Álvaro Leyva, el embajador Armando Benedetti y el embajador en Estados Unidos, Luis Gilberto Murillo, figura clave para mantener al tanto al país de los avances en las negociaciones.

Tanto en la reunión de noviembre como en la del 7 de enero pasado, el tema de la negociaciones con el ELN fue central. No en vano, el primer ciclo de los diálogos se llevó a cabo en Caracas 20 días después del encuentro entre ambos mandatarios, y, para el segundo ciclo, la sede ya no será México, como se había pactado inicialmente, sino Venezuela, según lo que ha confirmado Otty Patiño, jefe negociador del Gobierno.

Aunque ya se había evaluado la posibilidad de llevar la mesa de diálogo a finales de enero a la Ciudad de México, Cancún, Puerto Vallarta o Campeche, el gobierno de López Obrador desistió en los últimos días de esa opción por problemas logísticos imposibles de solucionar antes de mediados de febrero. Al parecer, el fallido anuncio de un cese del fuego bilateral parece haber eliminado el entusiasmo de México por albergar la nueva etapa de las conversaciones.

Con estas nuevas condiciones, el icónico Hotel Humboldt, ubicado en la cima del cerro del Ávila, en Caracas, seguirá siendo la sede del diálogo. Para el ELN, Venezuela es el escenario más familiar y confiable fuera de Colombia, pues no solo sus estructuras armadas han transitado libremente entre fronteras desde hace varios años sino que la mayoría de integrantes del Comando Central (Coce) viven en ese país, según informes de inteligencia.

Además, el entusiasmo de Maduro de servir como garante del proceso viene desde la experiencia fallida de 2018, pues es una oportunidad de limpiar su imagen ante la comunidad internacional, idéntica a la situación de Hugo Chávez y su acompañamiento al proceso de paz con las extintas Farc-Ep. Justamente, en el comunicado oficial publicado después de la reunión del sábado, el primer punto reafirmó el compromiso del país bolivariano no solo con la paz total sino también con el cese bilateral:

"Venezuela como país garante apoyará al Gobierno de Colombia en su objetivo por mantener el cese bilateral y la paz total", se lee en la primera parte del comunicado del gobierno venezolano.

Sin embargo, y tal como sucedió con el anuncio vía Twitter del presidente el 31 de diciembre, aunque la intención de Petro de viajar a Venezuela tuvo el propósito de sanear el proceso con el ELN y conseguir el problemático cese del fuego, el resultado parece ser otro.

¿Otra movida que salió mal?

Desde que se conoció el viaje relámpago de Petro a Caracas quedó muy claro que el tema de conversación principal sería el ELN. Las reacciones desde sectores políticos al encuentro así lo demuestran. Por ejemplo, el expresidente Álvaro Uribe le dio un respaldo al papel de Venezuela para lograr un cese del fuego bilateral:

"El gobierno de Venezuela puede ser efectivo para que el ELN, la guerrilla con la cual ahora se pretende negociar, acepte cesar acciones criminales", dijo Uribe desde Valencia, España.

Pero la reacción del ELN no fue la esperada. En el comunicado del 9 de enero, hablan por primera vez de "crisis" en la mesa de diálogo:

"Como el Gobierno no cumple con los procesos de discusión de la Mesa y toma medidas unilaterales y las hace públicas, estos procedimientos ponen en crisis el desarrollo de la Mesa y obligaron al ELN a emitir el comunicado aclaratorio, el día primero de enero de 2023, donde expresamos que el Cese el Fuego Bilateral, es un tema que está pendiente discutir y sobre el cual aún no tenemos ningún acuerdo" dice una parte del comunicado oficial emitido por ese grupo armado.

Lo llamativo del pronunciamiento es que no dice nada nuevo fuera de lo que ya se había informado en el comunicado del primero de enero, salvo la referencia a la "crisis". Por ello, varios analistas coinciden en que, por un lado, el ELN vio como una presión indebida la visita de Petro a Maduro, y por otro, que esa guerrilla encontró en el error del Gobierno del cese prematuro la oportunidad para inclinar la balanza a su favor y llevar el diálogo a su ritmo.

En diálogo con CAMBIO, el senador y analista político Ariel Ávila explicó que el comunicado de "crisis" del ELN se puede interpretar como "un mensaje de esa guerrilla expresando su rechazo a cualquier presión del gobierno de Maduro para alcanzar un cese del fuego bilateral". Áseguró que si bien no existe todavía ninguna crisis en la mesa de diálogo con el ELN, "de continuar la seguidilla de errores que se vienen cometiendo de parte y parte sí se puede llegar a ese escenario", esto debido al deterioro que ha tenido el proceso en apenas dos semanas de 2023.

Por su parte, el director de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), León Valencia dijo que el ELN, al utilizar por primera vez la palabra "crisis" en su etapa de diálogos con el Gobierno de Petro, busca "dramatizar más lo que ha ocurrido para sacarle ventajas a esa mesa de negociación". Para Valencia, el error de año nuevo del presidente es la oportunidad que está aprovechando la guerrilla:

"Sin duda hubo un error grave del presidente Petro y se lo están cobrando" dijo León Valencia.

Con la nueva narrativa de la crisis, el ELN expone su nueva estrategia de negociación –la de una supuesta crisis– para acelerar concesiones por parte del Gobierno y manejar el ritmo de los diálogos según su conveniencia. A la larga, mientras que los tiempos de la administración Petro son acelerados, y apresurados, para la guerrilla más antigua del continente no hay ninguna prisa.