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La Corte Suprema dejó en firme la condena contra Santiago Uribe por el caso de "Los 12 Apóstoles". Créditos: Colprensa
La Corte Suprema dejó en firme la condena contra Santiago Uribe por el caso de "Los 12 Apóstoles". Créditos: Colprensa
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Los 12 Apóstoles era el “grupo de Santiago Uribe Vélez”: los testimonios que llevaron a su condena

La Corte Suprema de Justicia le dio plena credibilidad a testigos como Juan Carlos Meneses, alias Don Mario, Mancuso y varios expolicías que relataron en detalle cómo operó el grupo de exterminio social en los años 90 en Yarumal, Antioquia, y por cuyo funcionamiento fue condenado el hermano del expresidente Álvaro Uribe. Le contamos.

Por: Alejandra Bonilla Mora

“No te preocupes, ese grupo es el de Santiago Uribe. Yo voy a intentar a ver cómo hago las coordinaciones y te estoy llamando a ver si puedes subir hasta Yarumal”. El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso Gómez recordó así las órdenes que que Carlos Castaño, creador de las Autodefensas, le hizo para coordinar una incursión armada en el municipio antioqueño.

“Al rato me llamó ──siguió Mancuso── y me dice: ‘ya tengo todo coordinado’. Anota este número telefónico que es del señor Javier o Jorge Osorio y esta frecuencia de radio que es de alias Rodrigo. Son la misma persona, solo que por radio preguntas por uno y por teléfono por el otro”.

Con esa coordinación, los hombres de Mancuso llegaron a Yarumal y allí los recibió un hombre con el alias de Zarco quien les dio un guía. El resultado fue un hombre asesinado, señalado de ser un supuesto instructor de la guerrilla, y la “captura” del sastre que les fabricaba uniformes. Mancuso dijo el 11 de mayo de 2016 ante la justica que conoció de la existencia del grupo autodenominado Los 12 Apóstoles por dos vías: por lo que le aseguraron Carlos y Vicente Castaño y por un negocio de armas que hizo con alias Julián Bolívar.

Ese grupo fue absorbido después por las autodefensas, aproximadamente para finales del año 1996. El señor alias Julián Bolívar, su nombre Rodrigo Pérez Álzate, era quien abastecía de material de guerra, intendencia y munición a ese grupo de Yarumal. ¿Por qué lo sé? Porque Julián Bolívar, aproximadamente en el año 94 – 95, me vendió unos fusiles y un material de guerra y me dijo que él era quien abastecía y quien le vendía ese material de guerra y fusiles a el grupo que estaba en Yarumal”, narró Mancuso.

“Posteriormente, ese grupo se conoció como el grupo de Pérez y fue absorbido por las autodefensas. Ese grupo fue conformado aproximadamente para el año de 1992, fue lo que yo le escuché a los comandantes Carlos y Vicente Castaño. Y quien era el comandante militar de ese grupo, según lo que le escuché a Carlos y a Vicente, comandantes superiores míos, es que era un señor alias el Mono Rodrigo, cuyo nombre era Javier, creo que era Javier Osorio o Roberto Osorio, si estoy bien y recuerdo bien”, agregó.

Preguntado sobre si sabía cuál era la relación de Santiago Uribe con el grupo, Mancuso reiteró: “Lo que yo escuché, que él era el representante, el dueño del grupo”. La defensa de Uribe Vélez buscó controvertir la credibilidad de Mancuso, diciendo que él fue extraditado bajo el gobierno de Álvaro Uribe, pero la Corte Suprema de Justicia desestimó esa alegación señalando que no solo no se evidenció un ánimo de venganza en el testimonio de Mancuso, sino que en realidad son manifestaciones que están relacionadas y se conectan directamente con múltiples fuentes de información, evidencias y otros testimonios que apuntan todos a lo mismo: que Santiago Uribe Vélez sí lideró la estructura criminal.

La condena contra Santiago Uribe Vélez pone fin a un proceso judicial en el que, por décadas, se quiso calificar como un rumor la existencia de Los 12 Apóstoles. No solo el grupo sí existió, sino que lo conformaron policías, integrantes del Ejército, ganaderos y comerciantes de Yarumal que realizaron un exterminio social, una ‘limpieza social’ de personas que consideraban indeseables o supuestos colaboradores de la guerrilla. El testimonio de Mancuso ni siquiera es el más relevante de este caso, es solo uno de los que la defensa de Uribe quiso desacreditar para buscar señalar, entre otros, que alias Julián Bolívar no lideró nunca ese grupo armado.

Incluso, Rodrigo Pérez Álzate lo negó en el juicio a Uribe Vélez. Pero la Corte Suprema consideró que su versión en los estrados es cuestionable porque hay muchos otros que acreditan la relación de Pérez con Los 12 Apóstoles. Así lo dijo la Sala Penal al negar los argumentos de un recurso de impugnación que presentó el abogado Jaime Granados y confirmar la condena de 28 años de prisión contra Uribe Vélez, como responsable de delitos de lesa humanidad.

“La propia declaración entregada por Daniel Rendón Herrera, así como los testimonios rendidos por Juan Carlos Meneses Quintero, Alexander de Jesús Amaya Vargas, Eunicio Pineda Luján y Olguan Agudelo Betancur, refuerzan la versión de Salvatore Mancuso en cuanto a que, Santiago Uribe Vélez, no solo era patrocinador de Los 12 Apóstoles, sino que además detentaba una posición privilegiada dentro de la organización, la que, le permitía influir y hasta tomar decisiones dentro de ella, pues no de otra manera se explica que Carlos Castaño identificara a esa estructura como ‘el grupo de Santiago Uribe’”, dijo la Corte.

El principal testigo

Juan Carlos Meneses
Juan Carlos Meneses.

La Corte Suprema de Justicia confirmó la condena al revisar un recurso de impugnación y también desestimó, por improcedente, un recurso de casación con el cual el abogado Granados buscaba que su cliente fuera declarado inocente. Uribe Vélez no cuenta con más recursos ordinarios para reversar este fallo. Puede acudir a una tutela, como ha pasado con otros expedientes, en los que tendría que argumentar supuestas vulneraciones al debido proceso para lograr reabrir el caso.

Por ahora, el caso está cerrado con la grave conclusión de que Santiago Uribe, hermano del expresidente Álvaro Uribe, participó, financió y lideró un grupo que realizó ataques indiscriminados contra la población en los años 90. La sentencia es una evidencia de que la justicia llega, así sea tarde, para al menos 50 víctimas acreditadas y, al tiempo, el fallo expone cómo en Colombia operaron ‘listas negras’ de personas que fueron asesinadas sin más. Por eso, la magnitud del crimen fue calificada por la Fiscalía General como de lesa humanidad.

El grupo paramilitar lo integraron personas como Nonato Vargas, Roberto López, Paul Martínez, Mario Vengas, Beatriz Helena Calle Londoño, Álvaro Vásquez Arroyave, Pedro Manuel Benavides, William Olaya, Alexander Amaya Vargas, José Ricardo Hurtado Vásquez, Luis Alfredo Guevara, Leonidas Pemberty, Henry Múnera, Hernán Darío Zapata alias Pelo de Chonta, y los individuos conocidos con los alias del Relojero, el Enano, Rodrigo o el Mono de los Llanos, el Gurre, el Pitufo y Chatarra. Además, contó con Javier Palacio Palacio, un cura de la región.

La defensa de Santiago Uribe Vélez intentó menoscabar el testimonio de Juan Carlos Meneses, quien fue comandante del Distrito de Policía 7 con sede en Yarumal entre enero y abril de 1994. Meneses declaró el 15 de abril y el 22 y 24 de junio de 2010 en Buenos Aires, Argentina, ante una comisión de notables. Allí dijo que cuando llegó, el entonces capitán Pedro Manuel Benavides, a quien iba a reemplazar, le informó que había un grupo de limpieza social al que debía ayudar y que se dedicaba a asesinar a guerrilleros, ladrones, expendedores y consumidores de drogas. Benavides fue quien le dijo a Meneses que ese grupo lo dirigía Santiago Uribe, ganadero y dueño de la Hacienda La Carolina.

Luego, Meneses se encontró con el mismo Santiago Uribe en la hacienda, en donde le dieron la bienvenida, le explicaron como funcionaban las cosas y le dijeron cuánto iba a recibir por ello. Esto quiere decir que Meneses puso a Uribe como el director del grupo armado, teniendo a dos personas de confianza. A Rodrigo en la parte rural y a Pelo de Chonta en la zona urbana. Meneses dijo que tuvo al menos seis encuentros con Uribe Vélez en la finca para diversas tareas.

  1. Para el traslado del agente Alexander de Jesús Amaya de Campamento a Yarumal. Meneses dijo que Santiago Uribe lo solicitó porque Amaya se había destacado en resultados para el grupo armado y especialmente por la muerte en un hospital de una persona que había logrado sobrevivir. Amaya quedó como enlace o coordinador con Rodrigo o Pelo de Chonta, para que no fuera visible su relación. 
  2. El dinero para la pintura de vehículos de la policía. Meneses dijo que en febrero de 1994 fue a la hacienda para cumplir una directiva de la institución referente al cambio de color de los automotores y pasar de los colores negro y blanco a verde y blanco. Aseguró que le pidió apoyo económico a Uribe Vélez y que este le entregó todo el dinero a cambio de refrendar su compromiso con la organización delictiva. Esa vez, dijo Meneses, pudo ver que en la finca había una pista de entrenamiento militar y a varias personas armadas.
  3. Extorsión del dueño del restaurante Las Rocas. Meneses Quintero explicó que tras entrevistarse con el afectado, se planeó una operación conjunta entre miembros de la organización y de la Policía Nacional, que se ejecutó con resultados parcialmente positivos para la institución. Luego, se gestionó otra operación en la finca La Serena en la que fallecieron dos personas y resultaron heridos dos menores de edad. Por ese caso, Meneses estuvo detenido en un proceso en el que negó su relación con Los 12 Apóstoles. Meneses dijo que buscó ayuda de Uribe Vélez quien les habría dicho que se quedaran tranquilos, porque su hermano estaba gestionando el archivo del proceso. 
  4. Homicidio de Camilo Barrientos, conductor del carro escalera. Este homicidio fue uno por los cuales fue condenado directamente Uribe Vélez. A Barrientos lo señalaron de ser colaborador de la guerrilla. Juan Carlos Meneses Quintero sostuvo que, en esta oportunidad, observó la existencia de una lista donde se señalaban las personas que iban a ser asesinadas o desaparecidas.
  5. La toma de Angostura. Meneses dijo que la organización prestó su ayuda en el operativo que dispuso para atender la toma guerrillera al pueblo de Angostura. Indicó que Santiago Uribe Vélez le facilitó tres hombres, entre ellos a Pelo de Chonta, quienes lo guiaron, junto con 15 policías al pueblo hostigado.
  6.  Meneses se refirió a la muerte de una persona a una cuadra del comando de Policía. Según él, Santiago Uribe le pidió que no interviniera en la ejecución que se tenía planeada en el terminal, sin embargo, refirió que la víctima huyó hacia el comando, lo que suscitó despliegue de la prensa debido a que se cuestionó la inacción de los miembros de la institución.

Además de estos seis hechos, Meneses detalló ampliamente asuntos relevantes como que Álvaro Vásquez Arroyave era el encargado del recaudo de aportes para la organización y era más visible en Yarumal, a diferencia de Santiago Uribe Vélez. El expolicía mantuvo esta versión en declaración que rindió ante la Fiscalía, en la que aceptó que se acogió a las normas del grupo y las órdenes del ganadero.

“Yo pensé que si rehúso a colaborarle a Santiago Uribe lo primero que me van es a dañar mi hoja de vida. Si, como me decía Santiago de los coroneles, los comandantes del departamento, tanto a nivel regional como nacional, tenían conocimiento… Yo dije: ‘si yo no colaboro en esta labor que viene haciendo personas del comercio y que tienen sus relaciones con los comandantes del departamento, me pueden dañar mi hoja de vida’. Y la otra situación especial es que puede que, al yo negarme a colaborarles, también pueda ser víctima de pronto de una amenaza o uno ser víctima de un asesinato por parte de este grupo paramilitar”, declaró a la Fiscalía.

En junio de 2010, ante la Corte Suprema, Meneses insistió en la existencia del grupo, el liderazgo de Santiago Uribe y la existencia de las listas negras y de la inclusión en esta de Camilo Barrientos. También dijo que recibía entre 1.2 y 1.5 millones de pesos por los servicios prestados, reiteró que vio hombres armados en La Carolina y dijo que para el cambio de pintura de los carros de la policía le dieron tres millones de pesos de la época. Fue el testimonio de Meneses el que llevó a reabrir un proceso contra Uribe Vélez que había terminado en 1999 con un auto inhibitorio.

Para la Corte Suprema de Justicia, sus testimonios son creíbles. En respuesta al largo reparo de la defensa del ganadero, la Sala Penal se refirió en detalle al testimonio para señalar que algunas diferencias en fecha y olvidos que se explican con el paso del tiempo no tienen la facultad de minar la fuerza probatoria de Meneses. A esto se suma, que los hechos señalados por el expolicía fueron acreditados por otros testigos, como el propio agente Amaya.

Por ejemplo, la defensa de Uribe quiso controvertir el uso de la hacienda La Carolina para entrenamientos y la descripción que de ella hizo Meneses. Pero la Corte revisó todo y señaló que no resulta absurdo lo dicho por el oficial, sino que otros testigos como el trabajador de la hacienda Carlos Enrique Serna Areiza (quien fue asesinado), declaró que “del Ejército iban y dentro del mismo predio de La Carolina tenía entrenamiento el Ejército y hacían disparos, pero en eso no participaba ningún civil”.

 Los argumentos expuestos por los impugnantes no se ofrecen idóneos para cuestionar la credibilidad que el Tribunal confirió a los relatos vertidos por Juan Carlos Meneses Quintero, en punto del liderazgo que Santiago Uribe Vélez ejercía sobre el grupo conocido como “Los Doce Apóstoles”: Corte Suprema.

Lo mismo sucedió en el caso de Olguan de Jesús Agudelo, quien fue sicario de Los 12 Apóstoles, y reconoció la existencia del grupo armado, de listas negras y de la inclusión en estas de Camilo Barrientos, así como de la participación de Santiago Uribe Vélez en una finca en 1994. Agudelo declaró en 2007, 2009, 2011, 2016 y 2018 y fue uno de los que reconoció a Rodrigo Pérez Álzate como integrante del grupo armado. En su caso, nuevamente, la Corte Suprema desestimó los reparos del abogado Granados.

“La mención de Agudelo Betancourt de las fincas La Moravia y El Buen Suceso, además de La Carolina, no resulta sorpresiva, pues ya desde 1996, Alexander de Jesús Amaya Vargas adujo que el grupo tenía como puntos de reunión otras cuatro fincas estratégicas, no siendo exclusiva, aunque si la principal, La Carolina de Santiago Uribe Vélez. Al paso que Eunicio Pineda Luján dio cuenta de reuniones entre este con Álvaro Vásquez Arroyave en El Buen Suceso y, está acreditado que fueron varios los encuentros que se llevaron a cabo”, dice el fallo.

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