13 Agosto 2022

La purga

La nueva cúpula de la 'Seguridad Humana'.

Crédito: Jorge Restrepo H.

La salida de 22 generales de la Policía, el remezón más grande de la historia, y el empeño del presidente Petro en nombrar subdirectora, por encima de la sucesión normal de la jerarquía, ha desatado inconformidad en las filas donde muchos creen que el gobierno quiere debilitar la institución.

Nunca en un movimiento de cúpula o en una crisis, habían salido más generales de la Policía. Por cuenta del relevo en la dirección, salieron dos generales y 12 mayores generales, que eran todos los que tenía la fuerza, con excepción del director Henry Sanabria. Además, en razón de la norma que indica que no puede haber nadie más antiguo que el director y el subdirector, salieron otros 8 brigadieres generales. 22 generales en total, que implica la supresión por un plumazo de seis cursos de ascenso en la institución, muchos de ellos con hojas de servicios distinguidos y 4 considerados como los mejores oficiales de inteligencia de Colombia. Significa, además, que cargos que han estado tradicionalmente reservados a mayores generales y brigadieres generales podrían ser ocupados por oficiales con el grado de coronel. Aunque la decisión fue acatada disciplinadamente varios oficiales consultados por CAMBIO dejaron ver su inconformidad. Los más prudentes hablan de debilitamiento de la institución y otros usan la palabra "desmantelamiento". 

Todo esto es consecuencia de una decisión del presidente Petro que buscaba darle el cargo más alto posible de la institución a una mujer. Sin embargo, la general de más alto rango Yackeline Navarro Ordóñez, era la número 23 en el escalafón de la institución y para nombrarla subdirectora, se necesitaba que todos los demás oficiales activos, con la excepción del director, fueran menos antiguos que ella. Por lo demás la brigadier general Navarro no es la primera subdirectora que ha tenido la Policía. Hace años ocupó la misma posición la mayor general Luz Marina Bustos, cuya autoridad sobre la fuerza era notoria pero ella decidió pedir el retiro cuando muchos daban por hecho que sería directora. 

La brigadier general Navarro fue ascendida al generalato apenas en diciembre del año 2020. En la Policía hay un gran respeto por su carrera académica que la llevó a desempeñarse, hasta el viernes, como directora nacional de Escuelas de Formación. Su hoja de vida indica, además, que ha sido directora de Bienestar Social y de Incorporación, desde luego una trayectoria muy destacada, pero alejada del mando operativo, de las labores de inteligencia y en general, de la calle. Por eso mismo, es percibida como una general de escritorio.

La decisión del gobierno que busca hacer justicia de género puede ser entendida por fuera de la institución, pero no por dentro, ya que, poner a la general Navarro en la subdirección significa darle un empujón de por lo menos 10 años a su carrera y sacar a retiro a muchos oficiales con mayor experiencia y también, ascendencia sobre las filas. Un general retirado consultado por CAMBIO señaló que había extrañeza entre los activos porque el presidente tenía la posibilidad de ascenderla al tercer cargo de la institución, la Inspección General, sin tocar a tantos generales ya que esa posición no está sujeta a la línea de mando. 

Pero hay más. Dentro de la Policía piensan que la real intención de Gustavo Petro es tener una directora mujer por lo cual el general Henry Sanabria es percibido como un director de transición. Nadie habla mal del general Sanabria. Lo consideran una persona honesta y prudente. Algunos piensan que es demorado en el proceso de toma de decisiones y que percibe todo en la vida a través del filtro religioso. El nuevo director es un devoto católico que, repetidamente, ha expresado en redes sociales posiciones contra el aborto, al eutanasia y el matrimonio igualitario.

En el contexto de lo que está sucediendo, la inconformidad nada tiene que ver con el nuevo director si no con la incertidumbre sobre el futuro de la institución y la función que quiere asignarle el gobierno. Los coroneles, que son quienes conectan la cúpula con las operaciones en las calles, son los más desconcertados con la purga.

El discurso que prevalece es que las nuevas reglas privilegian los símbolos políticos sobre los logros y sacrificios de una carrera. Varios coroneles sienten además que la capacidad de la Policía quedó menguada por cuenta de la enorme descabezada de generales, que no se compensará con los ascensos de diciembre. Varios de los descabezados aceptan disciplinadamente la decisión pero expresan que a pesar de sus hojas de vida sin tacha los sacaron por el pecado de ser hombres. 

La inconformidad, que ya era grande, creció con el trino del presidente en el que advirtió que sancionará a comandantes militares y de policía si se presentan masacres y asesinatos a líderes sociales en sus jurisdicciones. Un coronel activo de la Policía le dijo a CAMBIO que está considerando pedir sus vacaciones pendientes y después renunciar porque “prefiero salir voluntariamente a que me saquen con una hoja de vida manchada como responsable por delitos que cometen los grupos con los que el gobierno quiere negociar la paz”

A las preocupaciones que suscitó el cambio de cúpula se sumó que el presidente Petro dejó saber que quería reservarse el nombramiento de los directores de la Dirección de Inteligencia Policial (Dipol) y de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijin), las dos más poderosas divisiones de la institución.

El deseo presidencial -que a decir verdad no es tan atípico- reduce la autoridad del nuevo director en medio de la molestia de muchos de sus subalternos y de una complicada situación de seguridad en todo el país. La poda dejó además por fuera a todos los generales con experiencia en el área de inteligencia.

Para la Policía resulta especialmente sensible la Dipol porque ha sido la joya de la corona por muchos años. Gracias a sus labores fueron ubicados Raúl Reyes y el Mono Jojoy, se desmantelaron carteles del narcotráfico como el de Cali y el Norte del Valle y se han resuelto algunos de los crímenes más emblemáticos de la historia reciente. La Dipol es también muy valorada por las fuerzas militares que la reconocen como la agencia de investigación más efectiva del Estado. Muchos temen que si el presidente le mete la mano a la inteligencia policial podría volverse más política y menos técnica. El presunto interés del gobierno en la Dipol coincide con el anuncio de que un antiguo guerrillero del M-19, el filósofo Manuel Casanova, manejará la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). Los dos temas sumados son vistos como una toma política de los organismos de inteligencia. Dos altos oficiales comparan esta decisión con el intento de comienzos del gobierno de Álvaro Uribe cuando su exsecretario en la Gobernación de Antioquia, Pedro Juan Moreno, quiso ser nombrado zar de la inteligencia para que todos los organismos secretos dependieran de él. Cuando Uribe no pudo hacer realidad este plan surgió una diferencia entre él y Moreno Villa que se mantuvo sin solución hasta la muerte del exsecretario en el accidente de un helicóptero. 

Por otro lado, la Dijin, la Dirección Antinarcóticos y la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), mantienen una relación estrecha con agencias internacionales como el servicio de seguridad Británico MI5 y las agencias federales americanas DEA, CIA, FBI y las aduanas de Estados Unidos. Ese intercambio de inteligencia se ha constituido en una especie de diplomacia paralela. Por lo cual, no es descartable que la inconformidad en la Policía llegue pronto a otros gobiernos, especialmente el de Estados Unidos que invirtió grandes recursos y tiempo en la formación de varios de los generales que fueron retirados.

Es difícil saber cómo se manifestará la inconformidad de los coroneles en el día a día de la Policía, pero cualquier actitud menos diligente en el control de la seguridad de las ciudades será evidente en poco tiempo y puede convertirse en una pesadilla política para el gobierno Petro.

Nadie duda que es importante darle la oportunidad a una mujer de hacer parte de la cúpula de estructuras tan machistas como han sido las de las Fuerzas Armadas, pero forzar la situación en detrimento del curso natural de la jerarquía y de la seguridad ciudadana, puede salir muy costoso.

En su primera entrevista como presidente electo, Gustavo Petro le dijo a CAMBIO que había que privilegiar los hechos sobre los símbolos. Aquí, hizo lo contrario.