10 Marzo 2022

Comandante de la Operación Jaque será fórmula vicepresidencial de su rescatada Íngrid Betancourt 

"La vida nos llevó a encontrarnos a lo largo de estos años. Cada vez que nos volvíamos a ver era como vivir de nuevo esa esencia y ese momento. Es muy difícil explicar esa unión entre el coronel Esparza y yo".

Crédito: Wilmer Huertas (fotos: Colprensa y Natalia Ortiz Mantilla)

El coronel José Luis Esparza, comandante del grupo de inteligencia que aterrizó en medio de una zona selvática controlada por la guerrilla para rescatar a 15 secuestrados, entre ellos Íngrid Betancourt, será su compañero de fórmula. Hablamos con él y con Íngrid, cuya persistencia podría acabar con las opciones de que el centro pase a la segunda vuelta. 

Por Cambio

Cambio: Usted decidió inscribir como su fórmula vicepresidencial a un hombre que muchos han visto, pero que nadie reconoce. Cuéntenos de quién se trata.

Íngrid Betancourt: La gran preocupación que he tenido desde hace treinta años es la lucha contra la corrupción. Así fue como empecé mi vida política. Con mi secuestro le mandaron el mensaje al país de que quien se meta con los corruptos le va mal. Después de seis años de cautiverio se da algo imposible: la Operación Jaque. Una operación perfecta, donde el coronel José Luis Esparza, en ese momento mayor, se sube en un helicóptero, va a la selva, engaña a la guerrilla y logra rescatarnos sin disparar un solo tiro. Después de ese rescate inolvidable que nos marcó a todos y que marcó la historia de nuestro país, yo me tuve que alejar durante un tiempo largo para reconstruir mi identidad de mujer, de mamá, de miembro de familia y de líder. Durante muchos años estuve pensando que Colombia iba a progresar por el camino correcto, pero hoy me doy cuenta de que seguimos con los dos males que yo siempre combatí: la pobreza y la corrupción. Por ese motivo tuve que escoger a la persona que considero el mejor compañero para llevar a cabo esta misión contra la corrupción: el coronel José Luis Esparza. Una persona que es el héroe de Jaque, que es una gloria de Colombia y que le dio la vuelta al mundo. Es alguien en quien confío porque me salvó la vida. Yo nunca pensé en nadie distinto a él para que fuera mi vicepresidente. Es una persona formada para Colombia y por Colombia que me va a acompañar en esta lucha.

Cambio: Lo que ustedes dos vivieron les genera un vínculo que seguramente será para siempre. Pero, más allá de eso, ¿creen que comparten una identidad política y un mismo modelo de país?

José Luis Esparza: El silencio de Íngrid me indica que debo contestar yo. Indudablemente estoy un poco más hacia la derecha que Íngrid. Pero la circunstancia más importante es que nos une el tema sensible de la corrupción. Yo considero que esta polarización que existe entre derecha e izquierda finalmente no significa nada porque la corrupción es generalizada. 

Ingrid Betancourt Jaque
Por motivos de seguridad, se buscó que los protagonistas de la Operación Jaque permanecieran en el anonimato más absoluto. Colprensa.

Cambio: No hablen como candidatos. Hagamos el ejercicio de volver en el tiempo al día en que se conocieron. ¿Qué recuerdo tienen de ese día?

I.B.: Yo estaba rodeada de 300 guerrilleros armados. Nos tenían agrupados a 15 secuestrados junto a un campo de coca. Nos habían avisado que iba a aterrizar un helicóptero con una comisión de europeos que quería hablar con nosotros y que, probablemente, nos iban a llevar a hablar con el comandante de la guerrilla. Cuando ellos se bajan al primero que veo es a un hombre alto con un gorro blanco. Tenían unas escarapelas parecidas a las de la ONU y yo sabía que la comunidad europea no usaba ese tipo de símbolos. Me quedé mirándolo, sentí que era un hombre de mucha fuerza y que era el líder. Pero también sentí una gran desconfianza porque que esa persona que decía ser amigo nuestro en realidad estaba muy próximo a la guerrilla, hablando con el comandante y tratándolo de “compañero”. Yo veía a la guerrilla completamente seducida por este hombre y cuando ya nos ordenan subir al helicóptero yo estoy muy reacia a hacerlo. Nos tuvieron que amarrar las manos y empujarnos con los fusiles para que nos subiéramos. Cuando estábamos en el aire vimos cómo este joven neutraliza y amarra a Gafas, la persona que durante tantos años nos había torturado, y lo deja en el suelo sin ropa. Es ahí cuando se quita la gorra y grita “somos el Ejército de Colombia. Están libres”. Esa es la primera visión que yo tengo del entonces mayor Esparza. Nos botamos a abrazarnos él y yo, y me dijo algo que me quedó marcado para siempre: “Íngrid yo he venido por ti jugándomela toda. Nosotros no sabíamos si volveríamos a ver a nuestras familias. Esto lo hicimos por ti y para devolverle la esperanza a Colombia”. Yo quería regalarle todo lo que hubiera podido pero lo único que tenía era una manilla que había hecho. Me la quité y se la di. A partir de ahí comienza una amistad inquebrantable. Este es un hombre valiente que yo conozco desde hace muchos años. Lo admiro como héroe y como ser humano. Lo admiro en su grandeza y en su sensibilidad. 

El coronel de la reserva activa del Ejército José Luis Esparza Guerrero fue uno de los cerebros de la Operación Jaque y comandó el rescate. Durante sus 31 en la institución, fue formado en el país y el extranjero, recibiendo las más altas medallas y condecoraciones por sus acciones. Fue llamado a calificar servicios estando en curso de ascenso para ser general, algo que generó polémica en todos los sectores de la opinión.
El coronel de la reserva activa del Ejército José Luis Esparza Guerrero fue uno de los cerebros de la Operación Jaque y comandó el rescate. Durante sus 31 en la institución, fue formado en el país y el extranjero, recibiendo las más altas medallas y condecoraciones por sus acciones. Fue llamado a calificar servicios estando en curso de ascenso para ser general, algo que generó polémica en todos los sectores de la opinión. Fotos: Natalia Ortiz Mantilla. 

Cambio: Coronel, ¿cómo fue para usted ese momento en el que Íngrid le entrega esa manilla que había tejido en la selva, quitándosela con los dientes, para ponérsela a usted en la mano?

J.L.E.: Me pongo emotivo con ese hermoso recuerdo. Yo supe de Íngrid cuando era un joven teniente en el Caquetá, justo en la jurisdicción en donde la secuestraron. En ese entonces yo la escuchaba y me parecía una mujer valiente, guerrera. Yo no podía participar en el tema electoral, pero recuerdo que la oía y la admiraba como una guerrera de la política. Y como guerrero que uno es, me causó admiración. Cuando la secuestraron seguíamos las noticias de todo lo que pasaba. Aprendí a conocerla cuando empecé a leer el libro de ella como parte del ejercicio de inteligencia. Para la operación de inteligencia no solo estudiamos el perfil de César, sino también perfilamos a Íngrid. O más bien la estudiamos, porque perfilamiento ahora suena mal.  En ese proceso pude entender detalles de su vida, su filosofía, y me di cuenta de la dificultad que nos podía generar en la operación. Los guerrilleros nos preocupaban menos, pero sí pensábamos que Íngrid no se iba a comer el cuento. Cuando la veo percibo una cara, debo decirlo, de odio. Me mira con resentimiento, me pasa por el lado, no me saluda y se va en silencio. Eso me preocupaba muchísimo en tierra. Tenía temor de que su actitud nos delatara. Cuando ya subimos en el helicóptero me le acerco a Íngrid pensando “ella no se imagina lo que está por pasar en unos instantes cuando estemos a 1.500 pies”. Eso fue increíble. Luego, ya en el avión, se da ese momento en el que Íngrid empieza a morderse la pulsera y me la entrega. Fue un gesto muy lindo que todavía emociona después de tantos años. No hay nada más hermoso para un soldado que devolverle la libertad a alguien. 

Ingrid Betancourt Jaque
Íngrid Betancourt en los últimos minutos de su secuestro, antes de subirse al helicóptero donde se iban a neutralizar a sus captores. Colprensa.

Cambio: Ese momento marcó el inicio de una relación cercana. ¿Pero en qué punto deciden apostarle juntos a la Presidencia de la República? 

I.B.: La vida nos llevó a encontrarnos a lo largo de estos años. Cada vez que nos volvíamos a ver era como vivir de nuevo esa esencia y ese momento. Es muy difícil explicar esa unión entre el coronel Esparza y yo. Vivimos tanto la cercanía de la muerte que estamos unidos desde la entrañas. El destino nos unió de una manera muy dramática y muy divina. Yo lo vi progresar desde que era un joven mayor. Lo vi prepararse. Habla Inglés, francés, ha estado en Alemania. El Ejército lo fue preparando y educando para ser ese posible general que todos estábamos esperando. Y ahí llega lo que fue para mí una demostración del sistema de corrupción del que quiero que nos liberemos: su retiro del Ejército sin que medie ninguna explicación. Nos quitaron la gloria, sacaron al héroe de Jaque del Ejército. Yo sé que el coronel es muy disciplinado y acepta y cumple las decisiones de su Ejército. Pero a mí como colombiana sí me duele muchísimo. Yo me sentí muy unida a él porque él y yo, de maneras diferentes, habíamos sido atacados por esas fuerzas oscuras que mandan en el país y le desvían a uno el destino de la vida. Ahora tenemos la oportunidad de volver a servirle a Colombia. Y esto va a ser tan difícil como Jaque. Pero sabemos que lo imposible es posible. 

Cambio: Casi todos los participantes de la Operación Jaque han ido cayendo como pollos y los han sacado de la fuerza. El único sobreviviente era el coronel Esparza, que había sido llamado a curso de general y, faltando pocos meses para completar el proceso, fue excluido con el argumento de que tenía afinidades con la guerrilla. ¿Qué responde ante eso?

J.L.E.: Al respecto solo debo decir que quienes no me querían como general de la república dirigiendo la inteligencia del Ejército, ahora me van a tener como vicepresidente de Íngrid Betancourt. Hemos ido obteniendo información sobre las circunstancias de mi salida y seguramente se inventarán cosas nuevas para denigrar. Pero estamos en una campaña y nos vamos a dedicar a ello con fuerza y combatiendo hombro a hombro. 

Cambio: Si la consulta del domingo la gana Alejandro Gaviria, de quien usted se distanció, no hay duda de que esta candidatura va en firme hasta el final. Pero hay quienes la ven como posible vicepresidenta de Fajardo si es él quien resulta ganador. ¿Usted puede asegurarnos hoy que, gane quien gane, va a seguir firme con el coronel hasta el final?

I.B.: Agradezco la pregunta porque quiero explicar la respuesta. Yo entré a la Coalición de la Esperanza buscando un espacio de solo voto de opinión donde pudiéramos competir sin las maquinarias. Para mí la gran decepción no fue Alejandro Gaviria y sus maquinarias. Fue Sergio Fajardo el que me llamó preocupado porque estaban recibiendo a Germán Varón y a Miguel Ángel Pinto en la campaña de Alejandro. La decepción para mí fue que Sergio Fajardo no tomara posiciones, pasara de agache y dejara contaminar la colación con las maquinarias que traía Alejandro Gaviria. Por no correr el riesgo de una confrontación aceptó una leguleyada. Yo siento que Sergio Fajardo no es un socio para esta guerra. El único socio en el que puedo confiar para dar estas batallas es el coronel Esparza. En el confío, en Sergio no. 

Coalición Esperanza
Íngrid Betancourt decidió lanzarse a la presidencia con un discurso de lucha contra la corrupción en el que señala a sus rivales, como lo hizo con Alejandro Gaviria, como proclives al clientelismo y las maquinarías políticas. Colprensa.

Cambio: No va a haber dos candidatos de centro con opciones de pasar a la segunda vuelta. Si gana Fajardo, la única salida viable sería que usted lo apoye a él o que él la apoye a usted. ¿Hoy es capaz de decir que esa puerta está cerrada?

I.B.: Lo que digo es que voy a estar hasta la primera vuelta. Aquí nadie tiene una bola de cristal para saber lo que va a pasar. En la segunda me encantaría unirme con Sergio Fajardo y que él nos apoye al coronel Esparza y a mí en esta fórmula ganadora. Vamos a dar la lucha hasta el final y vamos a coronar. 

Cambio: El 18 de marzo se tiene que definir quién va y quién no va a primera vuelta. Si Sergio Fajardo viera que usted tiene más posibilidades que él y decidiera no ir para apoyarla a usted, ¿Cómo recibiría esa decisión? 

I.B.: Pues yo le agradecería su apoyo. Espero que Sergio entienda que el coronel Esparza puede hacer cumplir los sueños que él ha tenido para Colombia y que, por las decisiones que  ha tomado, él mismo truncó sus posibilidades de ser el líder de esta opción.