27 Febrero 2022

Alejandro Gaviria: la esperanza es lo penúltimo que se pierde

La estabilidad de la Coalición de la Esperanza fue muy frágil desde el comienzo. Alejandro Gaviria quería estar, pero los demás miembros no querían recibirlo si llegaba con los votos liberales de César Gaviria. La puerta solo se abrió cuando Gaviria peleó con Gaviria. 

Crédito: Wilmer Huertas

Con apoyos de varias de las maquinarias políticas más cuestionadas del país, Alejandro Gaviria está ganando viabilidad electoral pero al mismo tiempo está perdiendo a la Coalición Centro Esperanza. ¿Logrará el exrector el prodigio de volverse candidato de opinión con el apoyo de los votos del clientelismo? Análisis de 'Cambio'

“Alejandro Gaviria sería un pésimo presidente. Nos faltoneó” dice Jorge Enrique Robledo. Al trino que este último publica con el comunicado desmarcándose de Gaviria, Sergio Fajardo le pone like. “Yo no tengo investigaciones en curso, usted sí” le dice Gaviria a Fajardo en un debate. “Tibio”, “fundamentalista moral”, “Eso parece más bien el miedo a perder disfrazado de una preocupación ética”, fueron otras de las expresiones que Gaviria usó para responderle a Fajardo. 

Durante ese encontronazo el senador Rodrigo Lara, fugaz precandidato por el Nuevo Liberalismo y ahora jefe de debate de Alejandro Gaviria, trinaba “quedó claro el acuerdo entre los Galán Pachón y Fajardo para sacar del juego a Alejandro Gaviria. Con doble moral se enfilan contra Gaviria, obstáculo para la fórmula de ambos: Un Galán entra al gobierno de Fajardo y otro recibe el apoyo a la alcaldía”. Juan Manuel Galán, al enterarse de que Lara, con quien él y su hermano habían tenido un agarrón enorme, estaba ahora en las filas de Gaviria, reaccionó con la siguiente frase: “Ni me había enterado. Qué bueno por Alejandro Gaviria porque creo que coinciden en muchas cosas”. Días antes, Lara había acusado a los Galán de convertir al Nuevo Liberalismo en una “famiempresa electoral”.

“Si queremos mantenernos fuertes, en la Coalición Centro Esperanza debemos despejar dudas, aclarar temas y hablar siempre con la verdad. Clave que Carlos Amaya y Claudia López clarifiquen esta información”, trinó Juan Manuel Galán. 

Carlos Amaya y los hermanos Galán se señalan los unos a los otros de nepotismo y clientelismo. El primero afirma que los segundos han puesto en riesgo la Coalición por “el afán de Carlos Fernando de ser alcalde de Bogotá y hacer oposición a Claudia López”. Los Galán, por su parte, le piden explicaciones a Amaya tras ser acusado de tener a sus fichas contratadas por la Alcaldía de la capital. “Si queremos mantenernos fuertes, en la Coalición Centro Esperanza debemos despejar dudas, aclarar temas y hablar siempre con la verdad. Clave que Carlos Amaya y Claudia López clarifiquen esta información”, trinó Juan Manuel Galán. 

El exgobernador responde, también en Twitter, pidiéndoles explicaciones a los jefes del Nuevo Liberalismo, a quienes días antes Robledo les había dicho “malparidos” sin saber que su micrófono estaba abierto: “Esa élite política con la que ustedes han trabajado, de cargo en cargo y de partido en partido durante los últimos cinco gobiernos consecutivos, es la misma que tiene en la pobreza a más de 21 millones de colombianos. Contra esa élite política he luchado siempre, y lo seguiré haciendo”. 

Íngrid Betancourt, quien regresó a Colombia con la encomienda de unir al centro político, y asegurando que no tenía intereses personales, acabó lanzándose al ruedo y entró pateando la coalición.

Íngrid Betancourt, quien regresó a Colombia con la encomienda de unir al centro político, y asegurando que no tenía intereses personales, acabó lanzándose al ruedo y entró pateando la coalición. Una de sus primeras jugadas, ya como candidata, fue decirle en la cara a Alejandro Gaviria que había roto el acuerdo de no aceptar apoyos de “maquinarias”. Se refería Íngrid, en particular, a las adhesiones de los senadores Germán Varón, por largo tiempo escudero de Germán Vargas Lleras, y Miguel Ángel Pinto, la ficha liberal del Clan Tavera. Gaviria, alterado, le respondió que lo suyo era “oportunismo y mezquindad”. Este sábado en la tarde Íngrid, ya por fuera de la alianza, publicó un video pidiéndole a la gente que no vote en las consultas para no correr el riesgo de “quedar atrapados en la maquinaria de Alejandro Gaviria”. 

Lo anterior es apenas un resumen del sinnúmero de agravios, insultos, y acusaciones que los miembros de la llamada Colación Centro Esperanza se cruzan día de por medio. No parece esa la foto de un bloque político unificado que está listo para cargarle la maleta al candidato que resulte ganador, menos aún de un futuro gobierno de coalición. Es extraño que el centro sea noticia por las propuestas de quienes la integran. Lo que sí es usual es que este grupo de candidatos colme los titulares de prensa por cuenta de las permanentes peleas. Parecen tener más diferencias entre ellos que con los otros grupos. 

El centro atraviesa una de sus más profundas crisis pero, hay que decirlo, se trata de un enredo que a leguas se veía venir. El panorama actual no es otra cosa que el resultado de una apuesta utópica que no tenía cómo salir bien: hacer política sin políticos.

Lo que está ocurriendo hoy, gane quien gane, le va a pasar factura al centro en las urnas. Una vez elegido, para el candidato será virtualmente imposible recoger los pedazos de una coalición que estalló de esta manera. El centro atraviesa una de sus más profundas crisis pero, hay que decirlo, se trata de un enredo que a leguas se veía venir. El panorama actual no es otra cosa que el resultado de una apuesta utópica que no tenía cómo salir bien: hacer política sin políticos. 

campaña  gaviria
Archivo particular

La estabilidad de la Coalición de la Esperanza fue muy frágil desde el comienzo. Los primeros acercamientos no dieron frutos. Alejandro Gaviria quería estar, pero los demás miembros no querían recibirlo si llegaba con los votos liberales de César Gaviria. La puerta solo se abrió cuando Gaviria peleó con Gaviria. 

Fue entonces cuando Juan Fernando Cristo los convocó a todos a un muy publicitado cónclave. Había que tomar una decisión salomónica que permitiera la llegada de Alejandro Gaviria pero que, al mismo tiempo, cumpliera con los principios fundacionales de la coalición. La fórmula que encontraron, palabras más, palabras menos, era que podían recibir apoyos individuales pero no de partidos. Otra de las cláusulas rezaba que quedaban prohibidas las adhesiones de personas afines al gobierno de Iván Duque. 

Se tomaron la foto pero hasta ahí llegó la unidad. Todo empezó a resquebrajarse cuando los hermanos Galán decidieron armar tolda aparte e ir con una lista separada del Nuevo Liberalismo al Congreso. Los demás integrantes de la coalición, para hacer viable su lista, terminaron entregados al dueño de los verdes, Carlos Ramón González, quien les metió varios submarinos del Pacto Histórico en sus filas. Entre ellos a León Freddy Muñoz, imputado por la Corte Suprema de Justicia por el delito de narcotráfico. Ni en sus mejores sueños el Pacto Histórico imaginó que el centro cargaría con el pecado de Muñoz mientras ellos se quedaban con sus votos para la primaria presidencial. 

Casi todos terminaron representados en las listas de Congreso del Nuevo Liberalismo, que incluso lleva a la hermana de Nancy Patricia Gutiérrez y al hijo de Jorge Eduardo Gechem; o en las listas de la Coalición Centro Verde Esperanza, donde cupieron hasta la cuotas de Petro. El único que se quedó sin un renglón en las planchas fue Alejandro Gaviria, quien empezó a buscar la manera de compensar esa inequidad. 

Por esa vía, y buscando cierto desquite, Alejandro Gaviria comenzó a sumar apoyos de políticos de vieja data, impopulares pero eficientes, algunos de ellos con serios cuestionamientos aún no resueltos. Fue entonces cuando las tensiones en la coalición se salieron de madre. El senador Jorge Enrique Robledo fue el primero en dar el paso. Hizo una ronda de entrevistas en los medios para pedirle a Gaviria que renuncie al Centro Esperanza y de paso anunció que si el exrector es el triunfador no va a votar por él. Esto, tras conocerse que el grupo político del polémico exgobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, se había sumado a la campaña de Gaviria. 

Rey ha sido largamente señalado por su presunto involucramiento en millonarias operaciones de volteo de tierras en el departamento, una práctica que ha enriquecido a muchos con los cambios de planes de ordenamiento territorial (POT) y planes parciales logrados con el apoyo, no siempre desinteresado, de concejos municipales y alcaldes. Uno de los casos más famosos ha sido el de Mosquera en donde Rey y su ficha, el actual gobernador Nicolás García, ejercen probada influencia. 

campaña  gaviria
Archivo particular 

Desde hace unos días empezaron a aparecer en Cundinamarca vallas de candidatos afines a Rey invitando a votar por Alejandro Gaviria en la consulta de la Coalición Centro Esperanza. Es el caso de esta, del candidato a la Cámara Leonardo Rico y el candidato al Senado Abraham Jiménez, los dos de Cambio Radical y súbditos del polémico Rey. La valla tiene añadida una franja horizontal con la foto de Alejandro Gaviria y una leyenda que dice: “Cundinamarca está con Alejandro Gaviria Presidente. Centro Esperanza”. 

Este fin de semana Gaviria presenció, quizás por primera vez en su lánguida campaña, plazas llenas en dos feudos políticos de Jorge Rey en Cundinamarca. Funza y Zipaquirá aplaudieron al profesor de economía como si se tratara de un gamonal de la comarca. Las imágenes, convenientemente editadas por la oficina de comunicaciones de Gaviria, muestran al exrector hablando del cambio mientras es aclamado con un “sí se puede” por gente acarreada a la plaza por la poderosa estructura del exgobernador Rey. 

Ahí no paran los apoyos. El representante a la Cámara pereirano, Diego Patiño Amariles, hombre de confianza de César Gaviria, publicó un trino manifestando su apoyo a Alejandro Gaviria: “El Partido Liberal en Risaralda ha decidido apoyar en la consulta presidencial al precandidato Alejandro Gaviria que hace parte de la coalición política y electoral Centro Esperanza, su candidatura representa los ideales y propósitos que queremos para sacar a Colombia adelante”. 

campaña  gaviria
Archivo particular 

El exgobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, destituido en 2010 por la Procuraduría e inhabilitado por diez años para ejercer funciones públicas, volvió hace unos días a la arena política con la bendición de César Gaviria y vistiendo camiseta roja del Partido Liberal. Uno de sus candidatos es el representante a la Cámara, Álvaro Monedero, quien hace unos días les dijo a varios líderes suyos que tenían que apoyar a Alejandro Gaviria en la consulta de la Coalición Centro Esperanza. 

Es difícil medir cuántos votos le llegarán al exrector por cuenta del padrinazgo cada vez menos disimulado de César Gaviria y de Germán Vargas Lleras. Lo único claro es que está ganando una fuerza que hace dos semanas no tenía pero que lo aleja de sus compañeros de coalición y acaba con la idea de que un eventual gobierno de centro sería una administración de equipo, por lo menos no del equipo de la esperanza. 

Al cierre de esta edición, varios congresistas liberales habían comentado con colegas suyos que César Gaviria estaba llamando para invitarlos nuevamente a apoyar a Alejandro Gaviria, esta vez, para que ganara la consulta del centro. Es difícil medir cuántos votos le llegarán al exrector por cuenta del padrinazgo cada vez menos disimulado de César Gaviria y de Germán Vargas Lleras. Lo único claro es que está ganando una fuerza que hace dos semanas no tenía pero que lo aleja de sus compañeros de coalición y acaba con la idea de que un eventual gobierno de centro sería una administración de equipo, por lo menos no del equipo de la esperanza. 

Jorge Robledo es, hasta ahora, el único que ha dicho claramente que no respaldará a Alejandro Gaviria si gana. Sin embargo, Fajardo y los hermanos Galán, según fuentes de ambas campañas consultadas por Cambio, opinan parecido a Robledo. Sus asesores ya empiezan explorar vías jurídicas para retirarle el apoyo a Alejandro Gaviria en caso de que resulte ganador. La maquinaria es hoy la nueva manzana de la discordia del centro. A 15 días de las elecciones es casi imposible reparar esas fracturas. 

Si quien gana la consulta es Juan Manuel Galán o Sergio Fajardo, no es imposible que Gaviria termine en las filas de Petro siguiendo a César Gaviria. Ahora, si el ganador es Alejandro Gaviria, es seguro que Robledo, Galán y Fajardo, alegarán que incumplió los acuerdos suscritos. En ese escenario, el candidato Alejandro Gaviria seguiría su camino, sin las fuerzas del llamado centro, pero seguramente impulsado por las estructuras políticas de Germán Vargas Lleras y César Gaviria. La cacareada Coalición de la Esperanza habrá transitado así un curioso camino que arrancó en la antipolítica para terminar en la politiquería más tradicional. 

Mientras en el centro se desarrolla este teatro del absurdo, las coaliciones de la derecha y de la izquierda siguen funcionando como un reloj suizo.