
Lina Garrido dirigirá la Agencia Nacional de Tierras tras cuestionamientos por su designación en el ICA
La excongresista araucana asumirá un rol clave en la reforma agraria promovida por el Gobierno de Abelardo de la Espriella. Tras críticas por el posible incumplimiento de requisitos para dirigir el Instituto Colombiano Agropecuario, Garrido aterrizará ahora en una entidad que cuenta con un presupuesto casi cuatro veces mayor.
Por: Jonathan Beltrán
Desde que Abelardo de la Espriella fue elegido presidente, el nombre de Lina Garrido se ubicó en la lista de las posibles fichas de su Gobierno. El 30 de julio se conoció que la excongresista araucana llegaría a la dirección del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), pero una serie de críticas frenó su nombramiento oficial en ese alto cargo.
Los cuestionamientos se concentraron en la distancia entre el perfil de la excongresista y el carácter técnico del rol que asumiría. El ICA es la entidad encargada de regular y controlar la sanidad agropecuaria del país, por lo que expertos y exministros de Agricultura advirtieron que el cargo exigía conocimientos especializados en un sector en el que Garrido no cuenta con trayectoria profesional.
Además de los cuestionamientos sobre su perfil, el manual de funciones del ICA establecía requisitos de formación que Garrido no cumplía. El director de la entidad debe contar con estudios en áreas como agronomía, administración pública o medicina veterinaria, mientras que la exrepresentante a la Cámara es profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos.

Para hacer efectiva la llegada de Garrido al ICA, el Gobierno entrante habría tenido que modificar los requisitos establecidos. Sin embargo, en medio de los cuestionamientos por la eventual designación, la administración de De la Espriella optó por ubicarla en una entidad estratégica para sus ambiciosas metas en ese sector: la Agencia Nacional de Tierras (ANT).
El nuevo destino de Garrido quedó formalizado en el Decreto 1140 de 2026, firmado por el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond. La excongresista de Cambio Radical llegará a ocupar el cargo que durante más de dos años estuvo en manos de Felipe Harman, quien renunció a comienzos de julio para sumarse a la campaña presidencial de Iván Cepeda.
La trayectoria de Lina Garrido, la nueva directora de la ANT
Lina Garrido llegó a la Cámara de Representantes en 2022 como una de las voces de Cambio Radical y, con el avance del Gobierno de Gustavo Petro, fue ganando protagonismo dentro de la oposición. Desde su curul cuestionó varias de las principales reformas de la administración y terminó convirtiéndose en una de las figuras más visibles de su bancada.

Ese capital político la llevó a intentar dar el salto al Senado en las elecciones de 2026. La apuesta, sin embargo, no prosperó: Garrido obtuvo cerca de 30.500 votos y quedó por fuera del Congreso. Tras su derrota electoral, respaldó activamente la candidatura de De la Espriella y fue una de las primeras dirigentes de Cambio Radical en respaldar públicamente su proyecto político.
El respaldo temprano a la candidatura del abogado y su apoyo en actos de campaña en diferentes regiones del país le permitieron a Garrido acercarse al Gobierno entrante. Ahora, después de pasar por el Congreso y de quedarse sin opciones de renovar su curul, Garrido asumirá la dirección de una entidad con un papel central en la política rural del país.
Su formación está más ligada a la política y la gestión pública que al sector agropecuario. Es profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada y cuenta con especializaciones en Opinión Pública y Mercadeo Político y en Gerencia Social.
Los retos que asumirá Lina Garrido en la Agencia Nacional de Tierras
Garrido recibirá una entidad que llega al cambio de Gobierno con una agenda marcada por la reforma agraria de Gustavo Petro. Felipe Harman, quien estuvo al frente de la ANT durante más de dos años, defendió los avances de la entidad en materia de acceso y formalización de tierras. Entre los resultados que reivindicó estuvo la recuperación de más de 450 predios que, según su balance, estaban en manos de estructuras ilegales.

Ese será el punto de partida para la nueva directora, pero también uno de los primeros asuntos que tendrá que revisar. La llegada de Garrido supone un cambio político en una entidad que durante el Gobierno Petro fue uno de los principales instrumentos para ejecutar la reforma agraria. Su reto será mantener en marcha los procesos de adjudicación, formalización y recuperación de tierras, mientras adopta las prioridades del nuevo Gobierno.
Una de las apuestas más ambiciosas de De la Espriella en materia agropecuaria será ampliar en 1,5 millones de hectáreas la frontera agrícola productiva del país, con especial atención en la Altillanura. Para cumplir esa meta, la ANT tendrá un papel central en la definición y gestión de los terrenos que puedan incorporarse a la producción, así como en la articulación de la política de acceso a la tierra.

El desafío no será solamente aumentar la superficie productiva. Garrido tendrá que hacerlo en medio de las tensiones que históricamente han rodeado la propiedad rural, la protección de los ecosistemas y los derechos de las comunidades campesinas y étnicas. Por eso, la ANT será uno de los escenarios donde se pondrá a prueba cuánto de ese cambio defendido por el nuevo Gobierno puede traducirse en decisiones concretas.
A esto se suma el tamaño de la entidad que ahora tendrá bajo su responsabilidad. La Agencia Nacional de Tierras contó con 1,7 billones de presupuesto en 2025, cuatro veces más que los recursos que administrará este año el ICA, y durante el primer gobierno de izquierda amplió su estructura burocrática con oficinas y centros de atención en diferentes regiones.
Por ahora, el primer capítulo de Garrido al frente de la ANT ha estado marcado por una disputa pública con la exministra de Agricultura Jhenifer Mojica. La exfuncionaria cuestionó la trayectoria de la nueva directora y puso en duda su experiencia para asumir una entidad de ese peso. Garrido respondió defendiendo su recorrido profesional y político, en un primer pulso que anticipa las discusiones que podrían acompañar su gestión al frente de la agencia.
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