
El terremoto pone a prueba la descentralización del presidente Abelardo de la Espriella
El presidente Abelardo de la Espriella enfrenta su primer gran desafío con el terremoto que sacudió a Colombia este lunes. Fotos: Colprensa.
El sismo de magnitud 7,4, que deja ya más de un centenar de muertos, no solo es una tragedia humanitaria de una dimensión enorme, sino también el primer gran examen práctico de la apuesta del presidente de la república por gobernar desde las regiones.
Por: Armando Neira
Ningún colombiano olvidará qué estaba haciendo a las 7:34 de la mañana de este lunes 10 de agosto, cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió al país y causó más de un centenar de muertos. Entre quienes vivieron ese momento estuvo, naturalmente, el presidente Abelardo de la Espriella, quien a esa hora se preparaba para cumplir su agenda en Barranquilla desde donde ha dicho que va a gobernar. Pero seguramente allá no sintió el temblor porque en la costa caribe el terremoto casi no se percibió.
El sismo sorprendió al mandatario en la capital del Atlántico, mientras buena parte del Gobierno nacional se encontraba en Bogotá. Ante la emergencia, las primeras reuniones debió atenderlas en persona el vicepresidente José Manuel Restrepo. Hubo una tardanza en la instalación del Puesto de Mando Unificado (PMU), el espacio en el que deben reunirse las autoridades, los organismos de socorro y las instituciones para coordinar acciones, compartir información y tomar decisiones conjuntas frente a una emergencia de este tipo.
Por la magnitud del desastre, el presidente voló de urgencia a Bogotá y llegó a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para hacerse cargo de las decisiones que debía tomar el Gobierno.
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