
Íngrid Betancourt: amigable descomponedora
Sean muchos o sean pocos los votos que Íngrid tenga bajo la manga, Fajardo va a necesitar que toda persona que se declare de centro vote por él para tener un chance de pasar a la segunda vuelta. Pero Íngrid no está dispuesta a dar un paso al costado.
De rechazar las maquinarías a acercarse con el Centro Democrático. De conciliadora o contrincante. De árbitro a candidata presidencial. ¿Cómo la persona que llegó de Francia para salvar el centro se encargó de sepultarlo?
Por: Redacción Cambio
Tal vez cuando Angélica Lozano y Claudia López decidieron importar desde Francia a Íngrid Betancourt, con la única misión encomendada de unir al centro político, no supieron calcular lo caro que les iba a salir ese tiquete. Pasados ya unos meses desde que Íngrid aterrizó en Colombia, es preciso afirmar que, en lugar de sumar, el proceder de la ahora candidata logró acabar con la ilusión de muchos de construir un centro unido.
La última jugada de Íngrid, la de acercarse al Centro Democrático, luego de rechazar sumarse a la campaña de Sergio Fajardo por invitación de Humberto de la Calle, vuelve a alejar al centro del Palacio de Nariño. Una opción que, pase lo que pase, de por sí ya se ve más que complicada.
Para tener opciones, la única salida posible era que los dos candidatos de esa corriente que quedan, Betancourt y Fajardo, se unieran en un solo tiquete.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios






