20 Junio 2022

Legislativas en Francia: ¿Hacia un gobierno de cohabitación?

Crédito: Reuters

"Con la nueva composición de la Asamblea Nacional, las opciones de Macron para forjar una mayoría suficiente, aunque conservando el margen de maniobra necesario para nombrar un primer ministro de su propio campo, son reducidas".

Por Mauricio Trujillo Uribe

El “macronismo”, como se le llama a la corriente política liderada por Emmanuel Macron, reelecto presidente de Francia por cinco años más en abril pasado, se llevó una sorpresa este domingo 19 de junio con los resultados de la segunda vuelta de las elecciones para la Asamblea Nacional. La coalición presidencial Juntos sólo obtuvo 245 asientos de un total de 577, perdiendo así la mayoría absoluta que se consigue con 289 escaños o más. La caída es grande, en el 2017 su partido había obtenido 314 diputados.

Macron quedó atrapado entre una coalición de izquierda liderada por Jean-Luc Mélenchon bajo el nombre Nupes (Nueva unión popular ecológica y social), que salió fortalecida con 131 diputados, y la Agrupación Nacional que logró 89, partido de extrema derecha dirigido por Marine Le Pen, un salto histórico comparado con sus 8 representantes en la asamblea pasada. De otro lado, la alianza de derecha conservadora, Los Republicanos, alcanzó 61 escaños, una modesta puntuación. A su vez, estos resultados se vieron opacados por una abstención que llegó a 54 por ciento.

En estas legislativas los partidos de izquierda (insumisos, ecologistas, socialistas y comunistas), que llegaron divididos a las pasadas elecciones presidenciales, se unieron bajo una plataforma programática común. Realizaron una intensa campaña esperando obtener una mayoría que le permitiese a Mélenchon ser primer ministro en el marco de un gobierno de cohabitación, que sólo se ha dado en dos oportunidades bajo los mandatos François Mitterand y Jacques Chirac.

Recordemos que en Francia el presidente designa al primer ministro, quien tiene a su cargo ejecutar las políticas públicas propuestas y dirigidas por el primer mandatario, para lo cual requiere contar con el respaldo mayoritario de la asamblea nacional. Pero en un gobierno de cohabitación, en donde el primer ministro representa una mayoría distinta a la del presidente, éste se encuentra en una situación de compromiso en la que debe negociar. Sin embargo, el presidente también tiene la facultad de disolver la asamblea nacional y convocar nuevas elecciones legislativas si lo considera pertinente.

Por su lado, Le Pen anunció que no hará alianzas de ningún tipo con Macron, quien a su vez descarta de plano cualquier tipo de acuerdo con Agrupación Nacional. Los resultados de este partido fueron la otra sorpresa de este domingo al conseguir constituirse como grupo parlamentario y conseguir así los recursos y prerrogativas que le corresponden. 

Con la nueva composición de la Asamblea Nacional, las opciones de Macron para forjar una mayoría suficiente, aunque conservando el margen de maniobra necesario para nombrar un primer ministro de su propio campo, son reducidas. Podría llegar a un acuerdo con Nupes, la principal fuerza de oposición, o en la otra orilla pactar con Los Republicanos. 

En todo caso, Macron sale debilitado de estas elecciones y todo indica que tendrá que negociar parte de las reformas que propuso durante su esquiva o casi inexistente campaña, como la edad de jubilación a los 65 años. De hecho, la primera ministra, Elisabeth Borne, conocidos los resultados, se comprometió a trabajar "a partir de mañana, como fuerza central, para construir una mayoría de acción".

Paradójicamente este avance de la extrema derecha en la Asamblea Nacional podría inclinar la balanza en los cálculos de Macron y abrir la perspectiva del regreso de la izquierda al Palacio Bourbon. “Hemos logrado el objetivo político que nos habíamos marcado en menos de un mes”, saludó Mélenchon, insistiendo en “el fracaso electoral del macronismo”. Amanecerá y veremos, la política en Francia también es cambiante.