25 Abril 2022

Macron, una reelección con sabor agridulce

Situado en el centro-derecha del espectro político francés, Macron ganó los comicios presidenciales sumando sus propios votos y los de una parte del electorado de izquierda y progresista, y también de la reducida derecha conservadora.

Por Mauricio Trujillo Uribe*

“También sé que muchos de nuestros compatriotas votaron por mí hoy, no para apoyar las ideas que sostengo sino para bloquear a la extrema derecha.”, afirmó Emmanuel Macron en su discurso al país luego de conocerse los resultados de la votación de la segunda vuelta este domingo 24 de abril en la que fue reelecto presidente de Francia por cinco años más. El primer mandatario, candidato de La República en Marcha, obtuvo 58.5% de los votos, frente a Marine Le Pen, del partido Agrupación Nacional de extrema derecha, con 41.2%. El voto en blanco alcanzó 6%, superior al registrado en la primera vuelta el pasado 10 de abril, y la abstención llegó a 28%, la más alta desde hace 50 años.


Situado en el centro-derecha del espectro político francés, Macron ganó los comicios presidenciales sumando sus propios votos y los de una parte del electorado de izquierda y progresista, y también de la reducida derecha conservadora. Recordemos que en la primera vuelta el presidente-candidato obtuvo 27.8% de los votos y los partidos de izquierda y verde lograron en su conjunto 29.8%. De este último porcentaje, 22% fue para Jean-Luc Mélenchon, de Francia Insumisa, quien llamó a sus electores, 7.7 millones, a no dar “un solo voto” por Le Pen. A su vez, los otros candidatos de izquierda y la candidata de Los Republicanos, ésta con 4.8% de los votos, pidieron votar por Macron. 


Las manifestaciones públicas de entusiasmo que tuvieron lugar en el 2017 con motivo de la elección de Macron con 66.1% de los votos en la segunda vuelta, que entonces aparecía como un candidato “disruptivo” con un programa modernizante, esta vez fueron muy limitadas. Ello refleja el malestar del ciudadano de a pie y de las clases medias frente a su gobierno, tildado incluso como el “Robin Hood de los ricos”. Macron no logró disminuir la brecha social; sus políticas económicas no han dado los resultados prometidos; y en medio de los efectos de la pandemia del Covid y de la guerra en Ucrania, el alza de los combustibles y de otros artículos golpea el poder adquisitivo de la gente.


Le Pen también contó en la segunda vuelta, además del respaldo de sus seguidores, con una franja de votantes de izquierda, según las encuestas de intención de voto realizadas después de la primera vuelta, proveniente presumiblemente del movimiento de protesta de los “chalecos amarillos”, que fue duramente reprimido por la fuerza pública hace dos años, y de los grupos anti-vacuna Covid, entre otros sectores. Pero es evidente que junto a la inconformidad frente al quinquenio de Macron, las ideas de extrema derecha han ganado terreno en Francia, por su narrativa acerca de la migración, la prioridad nacional, la identidad francesa y otras agendas sensibles. 


La candidata de Agrupación Nacional subió siete puntos porcentuales respecto a los comicios de 2017, cuando obtuvo 33.9% de las papeletas en la segunda vuelta. "Las ideas que representamos están alcanzando nuevas alturas (...) El resultado representa en sí mismo una victoria rotunda", proclamó tras la publicación de los resultados del domingo 24 de abril. Esta dirigente política ha venido matizando varios de sus propósitos. Por ejemplo ahora es partidaria de mantener a Francia en la Unión Europea y de conservar el euro como moneda, siempre y cuando se modifiquen las reglas de juego. También, por contraste con el candidato Zemmour, de extrema derecha aún más radical, quien alcanzó 7.1% de los sufragios en la primera vuelta, el discurso de Le Pen aparece algo más “moderado”. Vale anotar que ella ganó ampliamente en las elecciones en Guadalupe, Martinica y Guyana, donde antes había ganado el candidato de Francia Insumisa.


De otro lado, cerca de 14 millones de ciudadanos habilitados para votar, no asistieron a las urnas, ni quisieron tomar partido por Macron o por Le Pen. Los abstencionistas fueron 1.2 millones más que en la primera vuelta. No se había presentado antes una abstención tan importante en las elecciones presidenciales, salvo en 1969 cuando los votantes de izquierda se negaron a elegir entre dos candidatos de derecha. Se podría afirmar, por tanto, que son tres las posiciones asumidas en estos comicios presidenciales. 


El presidente tiene entonces grandes retos en los próximos cinco años. Ha prometido una agenda de lucha contra el calentamiento global; conseguir que se apruebe su reforma de las pensiones para, en aras de preservar la pensión de las generaciones venideras, la edad de retiro sea a los 65 años; poner en marcha el programa para aliviar la pérdida del poder adquisitivo, llamado "bono Macron"; atender las demandas de la juventud afectada por los confinamientos de la pandemia; y mejorar las condiciones de los maestros y la educación pública. “Quiero agradecer a todos los franceses y francesas que en la primera y segunda ronda confiaron en mí para lograr una Francia más independiente, una Europa más fuerte, a través de inversiones y cambios profundos.”, manifestó.

Pero, todavía, queda una partida por jugar: las elecciones legislativas del 12 y 19 de junio. En Francia, el primer ministro es el jefe de gobierno. Aunque el presidente es libre de nombrarlo, en la práctica debe designar a un candidato que refleje la voluntad de las mayorías de la Asamblea Nacional. Conformar o hacer parte de esas mayorías es una pieza clave del ajedrez político del poder. 


En la izquierda, luego de que su propia división impidió que el candidato de Francia Insumisa pasara a la segunda vuelta, lo cual hubiese cambiado totalmente el panorama político de Francia, distintas figuras comienzan a pedir que haya candidaturas de unión sobre la base de un programa alternativo al “macronismo”. "La tercera vuelta comienza esta noche", dijo este domingo el líder de izquierda, Mélenchon.


Desde la extrema derecha, sus voceros expresan confianza en obtener los escaños suficientes para liderar la oposición. “Dado que Mélenchon llamó a votar por el presidente saliente en la segunda vuelta sin decirlo, lo que decepcionó en su propio campo, espero que los franceses vean que Marine Le Pen es fiel a sí misma", dice la líder de Agrupamiento Nacional. 


Y Emmanuel Macron llama a votar por los candidatos de su campo para conformar una alianza mayoritaria y afirma: “Esta nueva era no será la continuidad del mandato que se termina."


* Ex ingeniero de Investigación del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.