
Los presuntos nexos con las Farc que alertaron a la CIA sobre el general Juan Miguel Huertas
Cuando el alto oficial se desempeñaba como comandante de la Fuerza de Tarea Quirón, en Arauca, varios agentes de la agencia internacional identificaron una presunta relación que permitiría un corredor por el norte de Arauca para la salida de cargamentos de cocaína.
Por: Javier Patiño C
El 18 de mayo de 2020, poco después del inicio de la pandemia, en las instalaciones del cantón militar de la capital del departamento de Arauca se realizó la ceremonia de transmisión de mando de la Fuerza de Tarea Quirón, unidad militar encargada de brindar seguridad en los siete municipios de Arauca, en Cubará (Boyacá) y en Samoré y Gibraltar (Norte de Santander).
En la atípica ceremonia asumió el mando el brigadier general Juan Miguel Huertas, oficial de artillería oriundo de Mariquita (Tolima), con más de 30 años de trayectoria militar y quien había ocupado cargos como agregado militar naval y aéreo en Rusia; comandante del Comando de Apoyo de Fuegos; oficial de operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega; comandante del Batallón de Contraguerrillas No. 43; y director de la Escuela de Artillería, entre otros.
Una de las unidades bajo su mando era el Batallón Especial Energético y Vial No. 1, con sede en Arauquita, cuya misión era proteger la infraestructura crítica del Estado, entre ella los 66 kilómetros del oleoducto Caño Limón–Coveñas. Esa tarea incluía también la vigilancia de la frontera con Venezuela.
Este punto era fundamental para las operaciones de la Fuerza de Tarea Quirón, que contaba con el apoyo de la Brigada 18 para contrarrestar las acciones criminales del ELN y las disidencias de la Farc, grupos que en la zona buscaban delinquir y refugiarse en territorio venezolano.
Rutas del narcotráfico
El general Huertas inició su tarea operacional con golpes contra integrantes de la columna Domingo Laín del ELN y contra el Frente 10 de las disidencias de la Farc, que entonces mantenían una alianza estratégica para delinquir en Arauca. Las semanas transcurrían y parecía que su llegada cumplía los objetivos ordenados por el comandante del Ejército, general Eduardo Zapateiro, quien le había otorgado su confianza.
Sin embargo, con el paso de los meses el panorama cambió. Información recolectada por varios uniformados de inteligencia del Batallón Especial Energético y Vial No. 1 alertó sobre comentarios de integrantes de la Farc que señalaban que “alguien ‘duro'” del Ejército les estaba pasando información a los cabecillas de los operativos.
Uno de esos oficiales, quien pidió reserva de su nombre, habló con CAMBIO y afirmó que inicialmente no le dio credibilidad a la versión: “Hablarían carreta, y poner en duda la reputación de un general nos llevó a desconfiar de todas las personas que trabajaban en las unidades asignadas a la Quirón”.
El tema cobró fuerza cuando empezaron a aparecer, en puntos limítrofes de Arauquita y Cravo Norte, camiones y camionetas que transportaban cargamentos de droga hacia Venezuela. “Al analizar la jurisdicción nos pareció raro, porque en Arauca no se conocía la existencia de cultivos de coca y era imposible que surgieran rutas para la salida de droga por la cantidad de controles viales que realizaban tanto la Fuerza de Tarea Quirón como la Brigada 18”, señaló el oficial.

El informante
Por informaciones de inteligencia se conoció que desde territorio venezolano, en el municipio Páez, del estado Apure, integrantes del ELN y de las disidencias de la Farc coordinaban el ingreso a Colombia de explosivos con el objetivo de atacar el oleoducto, lo mismo que guarniciones militares y estaciones de Policía en Arauca.
Los datos permitieron ubicar a dos personas que estaban relacionadas con el envío de explosivos y que se desplazaban en moto por la vía que comunica Arauquita con el centro poblado La Pesquera. Se trataba de un padre y su hijo, quienes tuvieron un accidente en el que resultó gravemente herido el joven, que iba como copiloto. Para ganarse la confianza del papá, un miliciano, alto oficial del Ejército, propuso a agentes estadounidenses entregar dinero como apoyo para las cuentas del hospital del joven. Desde ese momento, él se convirtió en el principal informante del grupo especial de inteligencia.
“Era quien nos alertaba: ‘tengan mucho cuidado, porque en tal sector colocaron artefactos explosivos’ o ‘pilas, que en tal punto les colocaron un campo minado’. Hasta nos avisaba de posibles emboscadas”, afirmó el oficial que habló con este medio.
Con la colaboración del informante se confirmó la existencia de dos rutas de narcotráfico: una sobre el sector del municipio de Cravo Norte y otra por la zona rural de Arauquita, por donde salían grandes cargamentos de droga. “Un corredor de movilidad de las Farc los comunicaba con Elorza, en territorio venezolano, ruta que, según el informante, era coordinada por alias Jesús Santrich, alias Romaña y el mismo alias Iván Márquez. Los cargamentos eran llevados a pistas para salir en aeronaves hacia Europa, porque las rutas a Estados Unidos ya estaban muy ‘quemadas’”, reveló el oficial.
El informante aseguró que estaban reuniendo un cargamento en una casa cercana a la frontera con Venezuela para luego pasarlo al otro lado, y advirtió sobre la necesidad de cuidar a quién conocía la información en las fuerzas militares, pues una filtración podría afectar la operación. Con esos datos se preparó un operativo especial para incautar el cargamento.
“Cuando nos dieron la información de que había alguien ‘duro’ que estaba trabajando con ellos, empezamos a desconfiar de todo el mundo, desde el comandante de la Brigada y de la división, hasta el de la Fuerza de Tarea”, comentó el oficial a CAMBIO.
La versión de que había un alto oficial que brindaba información a estos grupos fue corroborada por varios integrantes de la agencia de Estados Unidos que trabajan con las unidades militares en el país. Por su lado, ellos también habían estado recopilando información sobre un ‘alto oficial’ que estaría dificultando las operaciones de las Fuerzas Militares contra los grupos ilegales en el departamento.
Así, un pequeño grupo de uniformados coordinó el allanamiento a la casa donde se reunía el cargamento de droga. La vivienda quedaba junto a un puente en la carretera entre Arauca y Puerto Jordán, y allí incautaron cerca de una tonelada de cocaína lista para exportación —en una zona donde no había presencia de la fuerza pública ni de grupos armados—.
“A la una de la mañana salimos del batallón; solo le informamos al comandante de la Brigada, por temor a estar infiltrados. Con el resultado, él se lo comentó al comandante de la Fuerza de Tarea”, relató el uniformado. Ese comandante de la Fuerza era el general Huertas.
Pocos minutos después, uno de los altos oficiales que participó en el operativo le comentó a su superior una información preocupante. En el celular de una de las personas que custodiaba el cargamento en la casa, había descubierto un audio en el que una mujer le decía: “Hermano, pilas, pilas, piérdanse, les va a caer la tropa; me acaba de llamar el camarudo a decirme que les van a caer”. Según el alto oficial que habló con CAMBIO, esta información hizo que los uniformados dudaran del general Juan Miguel Huertas, dado que el audio se envió después de que el comandante de la Fuerza de Tarea Quirón hubiera sido informado de la operación.
El cargamento fue llevado en dos helicópteros a la base militar de Arauca, donde crecieron las sospechas de los uniformados, dice la fuente. El comandante del grupo fue citado a la oficina de crisis del Batallón, donde el general Huertas insistió en conocer quién había sido la fuente que proporcionó las coordenadas del lugar. “Nuestro comandante nos dijo que mi general, en vez de felicitarlo por el operativo, le exigía conocer detalles de la fuente y datos precisos de la operación”, relató el oficial.
Persecución y temor
Tras el operativo, varios oficiales que participaron fueron alertados por el informante y por agentes estadounidenses de que estaban siendo seguidos por integrantes de las Farc con la intención de asesinarlos, pues la pérdida del cargamento había generado problemas con un cartel europeo. “Nos decían: cuídense mucho porque los van a joder”, dice la fuente.
Los oficiales cambiaron sus rutinas y dejaron de informar cualquier movimiento al general Huertas por temor a una emboscada, dice el alto oficial. Agrega que una fuente de inteligencia le habría advertido a uno de los oficiales que hizo parte del operativo que lo estaban esperando para matarlo en un recorrido que debía hacer hacia Arauquita desde Caño Limón. A este oficial, relata la fuente que habló con este medio, no le habrían permitido moverse en helicóptero y tuvo que hacerlo por tierra.
Semanas después, en una revisión de tropas que realizó el general Huertas en el batallón de Caño Limón, llegó acompañado de tres agentes de inteligencia estadounidenses para mostrarles las labores de custodia del oleoducto. “Llegaron en helicóptero y se reunieron en la sala del comando; en un mapa les explicamos dónde estaban ubicadas las tropas. En un momento entró una llamada al general Huertas y se salió del lugar. Los agentes aprovecharon para informarnos que no confiaban en él, porque siempre les ponía problemas para realizar las operaciones y muchas de las alertas que le habían dado no habían terminado en nada”, comentó el oficial a CAMBIO.

A la desconfianza entre los uniformados por los presuntos vínculos entre las disidencias de la Farc y el general se sumó un episodio más cuando se preparaba una operación cerca de Cravo Norte y una fuente informó la presencia de camionetas que intentaban pasar droga. De inmediato, el comandante de la operación pidió autorización para emplear helicóptero. El comandante de la Brigada ordenó informar al general Huertas y el oficial a cargo de la operación, según la fuente, habría respondido que prefería “no hacer nada porque no vamos a encontrar el cargamento”.
Durante los 18 meses en que permaneció como comandante de la Fuerza de Tarea Quirón se registraron varias quejas por parte de la inteligencia colombiana y de agencias de Estados Unidos, que veían con preocupación la posible relación entre el alto oficial y grupos ilegales. Eso motivó la apertura de una investigación de contrainteligencia que recomendó al comandante del Ejército la salida del general Huertas, la cual se hizo efectiva en diciembre de 2021 tras una reunión con el entonces ministro de Defensa, Diego Molano.
Las respuestas del general Juan Miguel Huertas
A un cuestionario enviado por CAMBIO, el general Juan Miguel Huertas respondió a los señalamientos hechos por oficiales y subalternos durante su periodo al mando de la Fuerza de Tarea Quirón, en Arauca.
“Mi gestión al frente de la Fuerza de Tarea Quirón fue de confrontación directa y decisiva contra la criminalidad en Arauca. La prueba más sólida contra estas acusaciones son los contundentes resultados operacionales alcanzados: se logró la neutralización de más de 12 cabecillas del ELN y 10 cabecillas de las Farc, así como un total de 417 integrantes de estructuras del ELN y del GAO-r. Además, se capturó al PC3 de las Farc”, afirmó.
El oficial agregó que durante su mando se propinaron golpes significativos a las finanzas y la logística de esas organizaciones, incluyendo la incautación de material de guerra, más de siete toneladas de marihuana y más de dos toneladas de clorhidrato de cocaína. También destacó que se adelantaron procesos de extinción de dominio por más de 58.000 millones de pesos contra bienes de las Farc.
“Estoy dispuesto a que se verifiquen estos hechos con los comandantes de batallón y brigada de la época, así como con los fiscales que estuvieron tanto en Arauca como en Vista Hermosa, Meta, y con la defensora del pueblo de Arauca”, indicó.
Huertas también se refirió a los cuestionamientos formulados por agentes de inteligencia de Estados Unidos. “La acusación de alertar a grupos ilegales es completamente falsa y una imputación gravísima que atenta directamente contra el honor militar. Mi único objetivo, demostrado con resultados, fue la derrota de dichos grupos. No existe ninguna prueba que sustente la información que aseguran tener”.
Respecto a su salida del servicio activo en 2021, explicó que fue una decisión institucional que aceptó con respeto. Aseguró que nunca se le notificó formalmente alguna causal de retiro relacionada con presuntos nexos con grupos armados ilegales.
“Es fundamental señalar que nunca he sido condenado por estos señalamientos. Las acusaciones sin soporte probatorio son meras especulaciones que buscan menoscabar mi trayectoria. Reitero mi total disposición a colaborar con las autoridades judiciales si existen investigaciones en curso, a fin de demostrar la inexistencia de cualquier alianza ilegal”, señaló.
Finalmente, el general Huertas señaló que es posible que algunas denuncias surgieran del descontento de ciertos oficiales tras su llegada a la Dirección de Contrainteligencia en 2020, debido a que su gestión estaría enmarcada en la estricta legalidad.
“Mantengo el máximo respeto por las decisiones y la jerarquía del Ejército Nacional. Mi enfoque se centra en los hechos demostrables y en mis resultados operacionales, lo cual desvirtúa cualquier rumor o denuncia malintencionada motivada por diferencias internas. Estoy seguro de que estos hechos se esclarecerán. En resumen, mi récord operacional habla por sí mismo y desmiente las calumnias. Mi accionar siempre ha sido y será en estricto apego a la Constitución y la ley, combatiendo sin tregua a los enemigos del Estado. Si existen denuncias formales, me he puesto y seguiré poniéndome a disposición de las autoridades competentes para que se investigue con total transparencia”, concluyó.
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