
El desminado que exige el frente 33 para permanecer en la zona de ubicación temporal del Catatumbo
Los habitantes de la zona rural de Tibú, Norte de Santander, viven con miedo de transitar por los caminos veredales cercanos a sus fincas ante la posibilidad de ser víctimas de artefactos explosivos instalados por integrantes del frente 33 de las disidencias de las Farc y del frente nororiental del ELN. Para el diálogo con el Gobierno, las disidencias han pedido que haya un desminado. Este es el panorama en la región.
Por: Javier Patiño C
Desde enero, cuando se iniciaron las confrontaciones entre ambas estructuras ilegales por el control del territorio, se ha incrementado la presencia de minas antipersonales en el Catatumbo. Estos artefactos han sido instalados en entradas de fincas, impidiendo el regreso de las comunidades desplazadas.
Esta práctica viola el Derecho Internacional Humanitario (DIH), al involucrar a la población civil en las hostilidades, contraviniendo las normas de la guerra.
Según un informe de la Oficina de Acción Integral Contra Minas Antipersonales, en los últimos diez años más de 1.000 personas han sido víctimas de artefactos explosivos en el Catatumbo, la mayoría de ellos instalados cerca de viviendas por estructuras ilegales.
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