
La doble jugada del agente del CTI que era escolta de la fiscal del caso Nicolás Petro y facilitaba cargamentos de droga al Clan del Golfo
El funcionario fue capturado en un operativo de la Policía junto a otros 11 integrantes de la estructura ilegal.
Por: Javier Patiño C
Tras seis meses de seguimientos, un grupo especial de la Policía identificó los movimientos de los integrantes de la subestructura de Carlos Daniel Fulaye Vargas, del Clan del Golfo, que delinque en varios municipios del Atlántico.
El operativo permitió la captura de alias Corioto_,_ cabecilla de la estructura ilegal, y de otros 10 integrantes, entre ellos Jorge Luis Santiago Charris, agente del CTI integrante durante un mes del grupo de seguridad de la fiscal de la Dirección Especializada contra el Lavado de Activos que adelanta la investigación contra Nicolás Petro.
El delincuente contaba con una trayectoria criminal de más de 15 años en el Clan del Golfo y tenía bajo su mando a más de 270 hombres para el control de rentas ilícitas y confrontaciones armadas en el Atlántico.
“Fue el principal determinador del ‘plan pistola’ en el que resultó asesinado el subintendente Ronald Montañez, el pasado 28 de abril en Palermo, Magdalena”, señala un informe de la Policía.
La investigación estableció que alias Corioto era la persona de confianza de alias Jefersson, sucesor de alias Chirimoya, cabecilla que murió en un operativo en abril pasado.
En el procedimiento también fueron capturados alias César, segundo cabecilla, y alias Chiquito Cuello, tercero al mando, encargados de coordinar la salida de cargamentos de droga camuflados en contenedores de alimentos.

El papel del agente del CTI
De acuerdo con la investigación, Santiago Charris llevaba cinco años aprovechando sus funciones de seguridad a personas protegidas para facilitar la salida de cargamentos de droga desde el puerto de Barranquilla hacia Centroamérica.
Además, está vinculado a varias investigaciones por ordenar homicidios, distribuir estupefacientes y facilitar las operaciones del grupo delincuencial conocido como Los Pepes.
De igual manera, deberá responder junto a los otros diez capturados por 17 homicidios ocurridos entre 2024 y 2025, así como por delitos de extorsión, tráfico de armas, homicidio y concierto para delinquir.
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