
La lucha contra el reloj de un rescatista del Ejército para salvar la vida de cuatro niños tras activar una mina antipersonal
El soldado profesional Duberney Moreno Loaiza sostuvo entre sus manos la vida de cuatro menores que resultaron heridos mientras jugaban fútbol en zona rural del municipio de Olaya Herrera, Nariño.
Por: Javier Patiño C
Una llamada de emergencia alertó al Grupo Especial del Batallón de Operaciones Especiales de Aviación (BAOEA) sobre la necesidad de realizar una evacuación aeromédica para cuatro niños que habían resultado heridos tras la activación de un artefacto explosivo.
Entre los rescatistas se encontraba el soldado profesional Duberney Moreno Loaiza, quien, en cuestión de minutos, revisó el equipo médico, verificó los insumos y abordó un helicóptero Huey II junto con la tripulación para cumplir una misión de búsqueda y rescate aéreo. Cada segundo podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Cuando la aeronave aterrizó, los menores ya esperaban para ser evacuados. Aunque mantenían signos vitales, las heridas evidenciaban la gravedad de la explosión. Apenas el helicóptero despegó, dejó de ser un simple medio de transporte para convertirse en una sala de emergencias improvisada.

Durante el vuelo, el soldado Moreno limpió las heridas de los menores, controló las hemorragias, suministró oxígeno y monitoreó permanentemente sus signos vitales mientras la aeronave avanzaba hacia el centro asistencial.
Atender pacientes en el aire nunca es una tarea sencilla. La altitud, el movimiento constante de la aeronave y la gravedad de las lesiones obligan a tomar decisiones rápidas y precisas. En esa misión, además del desafío médico, existía una carga emocional adicional: los cuatro pacientes eran niños, víctimas de un conflicto que nunca eligieron vivir. Cada procedimiento tenía un único propósito: estabilizarlos para que pudieran llegar con vida al hospital.
Este tipo de misiones no es nuevo para el uniformado. Sin embargo, las imágenes de cada rescate permanecen intactas en su memoria. La que más lo marcó fue la de un niño que tenía una esquirla incrustada en una de sus piernas. No era solo la gravedad de la lesión, sino la certeza de que quienes permanecían tendidos en las camillas apenas comenzaban a vivir.
"Lo que más conmueve es que son menores de edad. Ellos no tienen nada que ver con el conflicto y, aun así, terminan siendo las víctimas", recuerda el soldado Moreno.
Hace nueve años ingresó al Ejército Nacional sin imaginar que su vocación estaría ligada a las misiones de rescate aéreo. Hoy se desempeña como líder dentro de una de las compañías especializadas de la División de Aviación Asalto Aéreo. Desde entonces ha participado en más de 50 evacuaciones aeromédicas y ha contribuido a salvar la vida de más de un centenar de personas. Cada vuelo representa una nueva emergencia y una nueva oportunidad para poner en práctica el entrenamiento que recibió como rescatista militar.
El soldado profesional Duberney Moreno asegura que la mayor satisfacción de su carrera, más allá de las estadísticas, consiste en saber que pudo ayudar a alguien cuando más lo necesitaba. Por eso, si hoy pudiera reencontrarse con esos cuatro niños y con sus familias, no hablaría de la operación ni del riesgo que enfrentó. Les diría que mantengan la fortaleza, que la vida siempre ofrece una nueva oportunidad y que se siente agradecido por haber estado allí en el momento preciso.
Lea los comentarios





