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Recibió ocho disparos, perdió a un amigo en combate y hoy sigue sirviendo al Ejército: la historia del soldado Alexis Ortegón
Conflicto armado en Colombia

Recibió ocho disparos, perdió a un amigo en combate y hoy sigue sirviendo al Ejército: la historia del soldado Alexis Ortegón

En una montaña de Norte de Santander, el soldado profesional Alexis Ortegón Ramírez conoció el significado más profundo del compañerismo, la fe y el sacrificio.

Por: Javier Patiño C

Era la noche del 10 de septiembre de 2019. En la vereda Mesa Rica, del municipio de La Playa de Belén, Norte de Santander, el frío acompañaba a los soldados que completaban tres días de operaciones. Entre ellos avanzaba el soldado profesional Alexis Ortegón Ramírez, entonces integrante del Batallón de Despliegue Rápido N.º 7 de la Fuerza de Despliegue Rápido N.º 3 (Fudra 3).

Alexis iba como puntero. Su misión era despejar el camino. Fue entonces cuando, en medio de las operaciones militares para contribuir a la seguridad de la población, la tranquilidad de la montaña se rompió abruptamente. La unidad entró en combate con integrantes del frente 33 de las disidencias de las Farc, quienes atacaron con ráfagas de ametralladora y artefactos explosivos. Durante varios minutos, los soldados respondieron al fuego enemigo.

En medio del enfrentamiento, Ortegón continuó combatiendo junto a sus compañeros sin advertir la gravedad de las heridas que había sufrido. Solo después comprendió la magnitud de lo ocurrido: su uniforme registraba 16 impactos y ocho proyectiles habían alcanzado su cuerpo.

Las lesiones más graves estaban en su pierna izquierda y en su mano derecha. A pocos metros también se encontraba gravemente herido un cabo que, para él, era mucho más que su comandante: era su amigo. Intentó auxiliarlo, pero las heridas ya habían disminuido sus fuerzas. Allí, en medio de la oscuridad y todavía bajo el impacto del combate, enfrentó uno de los momentos más dolorosos de aquella noche: ver morir a su compañero sin poder hacer nada para evitarlo.

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El soldado Alexis Ortegón junto a sus compañeros. Crédito: Archivo Particular

Hasta entonces llevaba siete años y medio en el Ejército Nacional y había escuchado muchas veces una frase que acompaña la vida militar: un compañero no se abandona en el campo de combate. Aquella noche dejó de ser solo una frase para convertirse en una realidad.

El soldado profesional Jaime Cortés Rojas, contrapuntero de la unidad, llegó hasta él. En medio de la adversidad, del terreno montañoso y del constante riesgo que representaba el enemigo, tomó una decisión: cargar a Ortegón y sacarlo de allí. No importaron el cansancio, las dificultades del terreno ni el acecho del enemigo. Más adelante, los soldados profesionales Yamid Narváez Sánchez y Monterrosa Mosquera se sumaron al esfuerzo y se relevaron para transportar a su compañero hasta un lugar seguro, donde finalmente pudo ser evacuado.

Ese día entendió que, en el campo de batalla, también se construye una familia. Una que no siempre comparte la misma sangre, pero que aprende a caminar unida, a protegerse y, cuando es necesario, a cargar literalmente con el peso del otro.

El valor de la familia y la fe

Mientras Alexis luchaba por sobrevivir en aquella montaña, a kilómetros de distancia, su esposa Esmeralda libraba su propia batalla. No sabía qué estaba ocurriendo, pero un presentimiento no la dejaba tranquila. Oraba por él, por su protección y por su regreso.

Cuando recibió la noticia, comprendió el origen de aquella angustia. Después vendrían días difíciles para toda la familia. Alexis asegura que las oraciones de Esmeralda lo acompañaron aquella noche y que su fe fue fundamental para encontrar fuerzas durante la recuperación.

Desde entonces mira la vida de otra manera. Agradece poder estar en casa, compartir con su esposa y tener la oportunidad de ver crecer a sus hijos, hoy de 13 y 3 años.

Su proceso de recuperación ha exigido voluntad y resiliencia. Hoy, con 14 años de servicio en el Ejército Nacional y formación en Reconocimiento de Fuerzas Especiales y Asalto Aéreo, el soldado profesional Alexis Ortegón Ramírez continúa su carrera militar en el Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate N.º 9 Cacica Gaitana, de la Novena Brigada, en Neiva (Huila), donde apoya el proceso de administración de las historias laborales de los soldados.

Ya no avanza como puntero entre las montañas. Su misión ahora se cumple desde otro escenario, pero conserva el mismo propósito con el que decidió vestir el uniforme: servir a Colombia.

La historia de Alexis no habla solamente de ocho heridas ni de un combate. Habla de quienes arriesgaron todo para sacar con vida a un compañero; de una esposa que encontró fortaleza en la fe mientras esperaba noticias; de una familia que acompañó el camino de regreso y de un soldado que entendió que sobrevivir también significaba seguir sirviendo.

Porque hay batallas que terminan cuando cesan los disparos. Y hay otras que se ganan cada día, cuando alguien encuentra la fuerza para levantarse, agradecer y seguir adelante.

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