
Los rezos y figuras de santería que tenía alias Bendito Menor para intentar evadir los operativos de las autoridades
El cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada se movía por Magdalena y La Guajira acompañado de un anillo de seguridad. Según información de inteligencia, también habría recurrido a una mujer dedicada a prácticas esotéricas, quien le realizaba rituales que, de acuerdo con sus creencias, tenían como propósito protegerlo de las autoridades y de ataques de organizaciones criminales.
Por: Javier Patiño C
Las autoridades que le seguían la pista señalaron que, en varias ocasiones, el cabecilla logró evadir operativos y que, en los lugares donde se escondía, fueron encontrados elementos relacionados con rituales de santería.
En marzo de 2025, un grupo especial de Los Lobos de la Policía se alistaba para realizar un operativo en zona rural de Dibulla, La Guajira, contra Naim Pérez Toncel, alias Bendito Menor.
De acuerdo con información de inteligencia, el cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada se encontraba reunido con algunos integrantes de la organización para, presuntamente, coordinar acciones armadas contra grupos ilegales que pretendían ingresar a su zona de injerencia.
Los uniformados revisaron imágenes satelitales y mapas elaborados por los organismos de inteligencia, en los que fueron identificados posibles puntos de ubicación y rutas de escape. Con esa información, las unidades especiales prepararon el operativo y dispusieron equipos de campaña, armamento y sistemas de comunicación.
Según testimonios recopilados durante las investigaciones, alias Bendito Menor acostumbraba desplazarse acompañado por integrantes de su esquema de seguridad para mostrar su presencia en las comunidades. En algunas ocasiones también estaba acompañado por su compañera sentimental, Rosa Angélica Tarazona Tarazona, alias la Bebecita, señalada de manejar las finanzas de la estructura ilegal.
Una vez confirmadas las coordenadas, los uniformados se desplazaron en varias camionetas hasta los puntos estratégicos con el objetivo de cerrar las posibles rutas de escape.
Tras más de dos horas de enfrentamientos, las unidades especiales lograron ingresar a una de las viviendas. En el lugar encontraron varias habitaciones, un área destinada a la preparación de alimentos y computadores que habían sido abandonados.
Los objetos de santería
Durante la inspección fueron hallados varios objetos asociados, según los investigadores, con prácticas de santería, entre ellos figuras, velas, amuletos, lazos y jeringas.
Los elementos llamaron la atención de los uniformados, especialmente por las versiones que habían recibido sobre las prácticas esotéricas a las que supuestamente recurría el cabecilla.
Uno de los oficiales que participó en los procedimientos relató que, durante algunos enfrentamientos anteriores, los integrantes de la fuerza pública tenían la impresión de que las acciones contra el cabecilla no surtían efecto.
“Es como si estuviera rezado; no le pasaba nada”, afirmó el uniformado al describir esa percepción.
De acuerdo con información de inteligencia, desde hacía aproximadamente dos años, alias Bendito Menor habría contactado a una mujer dedicada a prácticas esotéricas en la Alta Guajira. Según las mismas fuentes, esta mujer le habría realizado diversos rituales con los que el cabecilla buscaba sentirse protegido frente a operaciones militares y posibles ataques de la banda Los Costeños.

“En las viviendas donde se escondía encontramos rezos y amarres que, según ellos, lo hacían invisible ante las operaciones”, afirmó otro de los uniformados de las fuerzas especiales que participó en estos procedimientos.
Las autoridades señalaron que el cabecilla llegó a desplazarse por diferentes calles y municipios sin ser detectado y que, posteriormente, difundía imágenes de esas incursiones a través de sus redes sociales.
El operativo final
El mito alrededor de la supuesta protección comenzó a desvanecerse en la tarde del jueves 3 de septiembre, cuando surgieron versiones sobre la muerte de alias Bendito Menor, aparentemente en medio de diferencias entre integrantes de la misma organización.
Horas después, la propia estructura criminal emitió un comunicado en el que desmintió su muerte y reiteró su supuesto compromiso de brindar seguridad en la región.
Al caer la noche, el cabecilla utilizó su teléfono celular, con el que acostumbraba grabar y enviar videos, para dar órdenes y desvirtuar las versiones sobre su supuesto fallecimiento.
Según las autoridades, la señal del teléfono fue ubicada mediante labores de inteligencia en una vivienda del barrio Los Olivos, en Riohacha, La Guajira. La información permitió establecer que se encontraba en ese inmueble.
La vivienda, propiedad de la madre del cabecilla, era uno de los lugares que frecuentaba. En anteriores operaciones, las autoridades habían inspeccionado el sector sin encontrarlo.
Un grupo especial de Los Lobos de la Policía fue informado sobre la ubicación. Antes de iniciar el operativo, los uniformados se reunieron para preparar la misión y realizar una oración. Sabían que debían actuar con rapidez y evitar ser detectados por personas cercanas a la organización criminal.
Hacia las once de la noche, los uniformados ingresaron rápidamente al inmueble y accionaron sus armas con silenciadores en la sala, donde se encontraban alias Bendito Menor y su compañera sentimental, alias la Bebecita. De manera simultánea, se desplegaron acciones en el patio y en una de las habitaciones, donde se encontraban alias el Tío y Casiloco, señalados como integrantes de su esquema de seguridad.
Esta vez, las creencias y prácticas esotéricas a las que, según las autoridades, recurría el cabecilla no evitaron el desenlace del operativo. Alias Bendito Menor murió durante la acción de las autoridades, en un procedimiento que, de acuerdo con los investigadores, fue ejecutado mediante un ataque sorpresivo y una rápida intervención en el lugar donde se escondía.
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