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Uniformados de las Fuerzas Militares participaron en el ejercicio Scarlet Dragon. Foto: Foto: Sargento de Estado Mayor del Ejército Brandon Hocson
Uniformados de las Fuerzas Militares participaron en el ejercicio Scarlet Dragon. Foto: Foto: Sargento de Estado Mayor del Ejército Brandon Hocson
Conflicto armado en Colombia
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Tropas del Ejército colombiano participan en ejercicio para neutralizar ataques con enjambres de drones

Uniformados colombianos que participan en programas de cooperación militar entrenaron en Fort Bragg, Carolina del Norte, junto con soldados de varios países, para enfrentar el creciente uso de sistemas de aeronaves no tripuladas en los campos de batalla.

Por: Javier Patiño C

Un grupo de uniformados de las Fuerzas Militares de Colombia participó, entre el 11 y el 17 de septiembre, en el ejercicio Scarlet Dragon, junto con soldados de varios países, con el propósito de evaluar las capacidades necesarias para detectar, rastrear y neutralizar amenazas provenientes de aeronaves no tripuladas.

De acuerdo con un comunicado del Departamento de Guerra de Estados Unidos, el ejercicio fue liderado por el XVIII Cuerpo Aerotransportado del Ejército estadounidense, con base en Fort Bragg, Carolina del Norte.

“Scarlet Dragon se ha convertido en una actividad de validación en terreno, con soldados que ejecutan tareas integradas, reales y de carácter operativo”, explicó el coronel del Ejército Tom Monahan, director del Puesto de Innovación Conjunta del XVIII Cuerpo Aerotransportado.

El ejercicio combinó soldados, sistemas militares, inteligencia artificial, redes de datos resilientes y empresas de la industria de defensa para abordar uno de los desafíos más apremiantes del Ejército estadounidense: integrar sensores, guerra electrónica, sistemas de comando y control y fuegos defensivos frente a la evolución de las amenazas representadas por los sistemas de aeronaves no tripuladas.

“Básicamente, se trató de transformar las brechas existentes en requerimientos de capacidades que necesitamos, identificar las capacidades que permitirán cubrir esas brechas y luego someterlas a pruebas y experimentación durante el ejercicio para obtener conclusiones que respalden a los combatientes”, explicó el coronel del Ejército Paul Staeheli, oficial de operaciones del XVIII Cuerpo Aerotransportado.

Los nuevos escenarios de conflicto

Uno de los principales objetivos del ejercicio fue evaluar el desempeño de los uniformados frente a amenazas y problemas operativos realistas. Durante las jornadas se practicaron tácticas y capacidades que los militares podrían encontrar en futuros campos de batalla, incluidos escenarios con enjambres de drones a gran escala y sistemas inspirados en amenazas observadas en conflictos actuales.

Según el Departamento de Guerra de Estados Unidos, algunos escenarios incluyeron enjambres de hasta 100 aeronaves no tripuladas, lo que permitió a los soldados entrenarse frente a la magnitud y complejidad de los ataques con drones modernos.

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Foto: Sargento del Ejercito Noe Cork

El ejercicio sirvió, además, para evaluar no solo el funcionamiento de sistemas individuales, sino también la manera en que distintas capacidades pueden operar de forma integrada.

“Lo que hemos descubierto es que no existe un único sensor capaz de detectarlo todo. Se necesita un enfoque integrado y por capas”, señaló el coronel del Ejército Rob Kenny, jefe de fuegos del XVIII Cuerpo Aerotransportado.

El oficial explicó que, en cada una de las prácticas, se analizó la rapidez con la que los soldados pueden detectar una amenaza, transmitir la información y tomar medidas para responder oportunamente.

“La guerra electrónica, los sensores, los radares, los sistemas autónomos y los fuegos defensivos ofrecen herramientas diferentes para detectar, identificar y neutralizar aeronaves no tripuladas. Integrar estas capacidades es fundamental a medida que los adversarios continúan evolucionando en el uso de drones”, explicó Kenny.

Trabajo en equipo

El ejercicio también permitió demostrar cómo el Ejército puede trabajar con empresas de la industria de defensa para desarrollar e integrar nuevas tecnologías con mayor rapidez.

“Empresas especializadas en tecnología de vanguardia trabajaron junto a los soldados para identificar problemas operativos, probar posibles soluciones y recopilar directamente la retroalimentación desde el terreno”, señaló el Departamento de Guerra.

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Foto: Especialista del Ejército Ra Hetep

El documento detalla que el ejercicio permitió a los desarrolladores conocer de primera mano el desempeño de sus sistemas en entornos militares realistas, mientras que los soldados tuvieron la oportunidad de aportar al diseño de tecnologías que eventualmente podrían utilizar.

“Los proveedores que están aquí son contratistas de diferentes empresas que buscan mostrar las limitaciones y capacidades de sus sistemas. Están presentando todo el alcance de lo que pueden hacer sus equipos y cómo pueden ayudarnos de la mejor manera posible”, explicó el sargento primero del Ejército Charles Johnson, suboficial a cargo del nodo de la compañía.

Los altos mandos estadounidenses explicaron que el ejercicio examinó el desafío general de enfrentar los sistemas de aeronaves no tripuladas, desde tecnologías de detección pasiva, como sensores acústicos y radares portátiles, hasta sistemas autónomos y capacidades emergentes diseñadas específicamente para enfrentar esta amenaza.

La guerra del futuro

Para los participantes del ejercicio, los cambios en los conflictos han llevado a los uniformados a prepararse para campos de batalla en los que será necesario mucho más que adquirir nuevos equipos.

El surgimiento de nuevas amenazas exige probar soluciones en condiciones realistas, evaluar su desempeño y adaptarlas rápidamente cuando no cumplen con las expectativas.

“A través de la experimentación y la colaboración con la industria, el XVIII Cuerpo Aerotransportado trabaja para integrar tecnologías autónomas con sistemas heredados y enfrentar una amenaza de aeronaves no tripuladas que evoluciona rápidamente”, recalcó Tom Monahan, director del Puesto de Innovación Conjunta del XVIII Cuerpo Aerotransportado.

El propósito del ejercicio no fue únicamente analizar cómo está cambiando la guerra, sino preparar a los soldados para enfrentar estos escenarios.

“A medida que los sistemas no tripulados continúan transformando los campos de batalla alrededor del mundo, ejercicios como Scarlet Dragon ofrecen al XVIII Cuerpo Aerotransportado la oportunidad de aprender, adaptarse y desarrollar las capacidades que necesitarán sus soldados para mantener una ventaja en futuros conflictos”, concluyó el comunicado del Departamento de Guerra de Estados Unidos.

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