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“En Bogotá la cultura no es un evento ocasional, sino una forma cotidiana de habitarla”: Santiago Trujillo

“En Bogotá la cultura no es un evento ocasional, sino una forma cotidiana de habitarla”: Santiago Trujillo

Santiago Trujillo, secretario de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, conversó con CAMBIO acerca de la importancia que le ve la administración de la ciudad al Festival Internacional de Artes Vivas.

Por: Eduardo Arias

CAMBIO: ¿Por qué es importante el FIAV para la Secretaría de Cultura de Bogotá?

Santiago Trujillo: La Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, recoge y hace realidad un anhelo profundo del sector artístico y cultural de la ciudad: recuperar una gran cita bienal con las artes vivas del mundo, como la que en su momento consolidó el Festival Iberoamericano de Teatro bajo el liderazgo de Fanny Mikey. El FIAV nace, precisamente, de esa escucha activa al sector, de ese clamor por volver a tener en Bogotá un escenario de encuentro global para las artes escénicas. Este es un proceso que hemos construido desde el inicio de manera conjunta con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y la Cámara de Comercio de Bogotá, en articulación con actores del sector cultural y CoCrea, en una apuesta que suma capacidades públicas y privadas alrededor de un mismo propósito de ciudad y de país.

CAMBIO: A grandes rasgos, ¿cómo es la participación de Bogotá en el FIAV?

S.T.: Bajo el lema de El mundo en un escenario, el FIAV convierte a Bogotá en el epicentro global de las artes escénicas. Durante diez días, más de 100 obras, más de 200 funciones y 33 escenarios se activarán con una programación de altísimo nivel proveniente de los cinco continentes. Así mismo, el festival pone en valor toda la potencia de la creación local con 44 obras distritales seleccionadas mediante convocatorias públicas, propuestas que dialogarán con 25 espectáculos internacionales de 16 países y 32 propuestas nacionales. Aquí se integran obras de sala y de calle, compañías emergentes y grupos con trayectoria, a través de lenguajes, formatos y expresiones que van del teatro contemporáneo y la danza al circo, el performance y las apuestas interdisciplinarias. Se trata de una escena que habla de memoria, identidad, territorio, innovación y transformación social, y que hoy se proyecta con fuerza ante el mundo.

CAMBIO: ¿Cómo será la participación concreta de Bogotá en el evento?

S.T.: En esta segunda edición del FIAV, la Alcaldía Mayor de Bogotá no solo financia el festival, sino que también hará tres grandes coproducciones distritales que se verán este fin de semana. Una de ellas abrirá el festival: Arquitectura de un vacío, una creación en tiempo real donde se entrelazan música, movimiento y tecnología. También se presentará Las cuatro estaciones: anatomía de un vínculo, una propuesta escénica que combina música en vivo, danza y recursos visuales en una experiencia sensorial contemporánea. Y Pedro y el lobo: ¿quién dijo miedo?, una reinterpretación del clásico que integra narración, música en vivo y lenguajes escénicos para toda la familia. El distrito pondrá a disposición del evento los escenarios públicos que administra, los cuales estarán programados durante el festival. A estos se suman otros teatros, parques, plazas y demás espacios al aire libre programados por el FIAV, que convertirán a la ciudad en un gran escenario para el disfrute de todos los públicos.

CAMBIO: ¿Por qué decidió el distrito y en particular la Secretaría de Cultura en involucrarse en este proyecto?

S.T.: Más que involucrarse, el distrito ha sido, desde el comienzo, parte de la gestación de este gran proyecto, precisamente porque responde a una demanda clara del sector artístico. El FIAV es una apuesta estratégica del alcalde Carlos Fernando Galán por y para las artes vivas, construida a partir de ese diálogo con creadores, gestores y organizaciones que pedían un espacio de esta escala para Bogotá.
No es un evento aislado, sino una plataforma que busca fortalecer el ecosistema de las artes escénicas, proyectar el talento local y posicionar a la ciudad en el circuito internacional. También implica recuperar una gran cita cultural, ampliando su alcance hacia todas las artes vivas y entendiéndolas como una dimensión fundamental del bienestar y del desarrollo humano. El teatro, la danza o el circo se viven colectivamente. Y cuando una ciudad es convocada alrededor de estas experiencias, fortalece su tejido social, mejora su calidad de vida y construye orgullo. Hoy Bogotá se reconoce cada vez más en su vida cultural, y eso es parte de consolidar una ciudad más conectada y consciente de sí misma.

CAMBIO: ¿Qué lo ha hecho posible?

S.T.: Esto ha sido posible gracias a decisiones concretas y a una capacidad de gestión que articula lo público y lo privado. Un ejemplo de ello es la implementación de la Ley de Espectáculos Públicos, que ha fortalecido de manera decidida los recursos para la cultura en la ciudad. Esto ha permitido escalar la producción, mejorar la infraestructura, fortalecer los mecanismos de fomento y abrir más oportunidades para los artistas y los públicos. El FIAV se integra a este sector, lo dinamiza y lo proyecta como una expresión viva de lo que hoy es Bogotá.

CAMBIO: ¿Cómo ha sido el trabajo conjunto con otras entidades tanto privadas como el mismo Ministerio de Cultura?

S.T.: El FIAV es, desde su origen, un ejercicio de cocreación. La Alcaldía Mayor de Bogotá y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes han trabajado de manera articulada desde el inicio, junto con el sector cultural de la ciudad, para hacer posible este proyecto. A esto se suma una gobernanza cultural que integra a entidades distritales como la Orquesta Filarmónica de Bogotá e Idartes, además de creadores, productores y gestores. Más que una suma de esfuerzos es una construcción colectiva que le da solidez al festival y que sienta las bases para su permanencia en el tiempo.

CAMBIO: Bogotá se ha convertido en los últimos tiempos en un destino cultural muy importante de América Latina. ¿Qué papel ha cumplido en ese sentido la Secretaría de Cultura?

S.T.: Lo que está pasando en Bogotá es el resultado de una política pública que ha puesto la cultura en el centro del proyecto de ciudad. Y, en esa línea, el FIAV es también una señal clara de cómo escuchamos al sector y cómo respondemos con acciones concretas que amplían sus posibilidades de creación, circulación y encuentro con el público. La apuesta de esta administración ha sido fortalecer la agenda cultural existente de eventos ya consolidados como los Festivales al Parque, la FilBo, el BAM, el Festival Centro, el Festival Estéreo Picnic o Monumentum, y al mismo tiempo impulsar nuevas iniciativas como la Bienal Internacional de Arte y Ciudad, el Concurso Internacional de Violín y el mismo FIAV. Igualmente, se han propiciado condiciones y confianza para que cada vez se realicen y se traigan a Bogotá más conciertos y espectáculos de gran formato organizados por empresas privadas, como el Festival Estéreo Picnic o el Festival Cordillera, entre muchos otros. Este posicionamiento se refleja también en reconocimientos recientes como el otorgado por el Global Travel Authenticity Index, que evalúa las experiencias locales de los destinos turísticos, y que declaró a Bogotá como la ciudad más auténtica del mundo para viajar destacando su diversidad cultural, su escena gastronómica innovadora y una agenda que supera los 18.000 eventos culturales públicos y privados anuales. A este reconocimiento internacional se suman otros recibidos en el último año, como el de World’s Best Cities 2026, donde Bogotá ocupa el puesto 51 de las mejores ciudades del mundo, gracias a su infraestructura y oferta cultural y deportiva.

CAMBIO: ¿Cómo garantizar que la ciudad mantenga este estatus en el tiempo que no sea cuestión de la voluntad de un alcalde o una administración?

S.T.: Hay dos claves: institucionalidad y apropiación. Desde la institucionalidad, asegurando el compromiso y la continuidad de las entidades que hacen posible el FIAV. Pero lo más importante es la apropiación. Este festival nace de un deseo del sector y empieza a ser parte de la identidad cultural de la ciudad. Va a perdurar en la medida en que los artistas, los creadores y la ciudadanía lo hagan suyo. Cuando eso ocurre, deja de depender de los gobiernos de turno y se convierte en una necesidad y un mandato colectivo.

CAMBIO: ¿Cómo explicaría usted ese apego que muchos bogotanos sentimos por las manifestaciones culturales?

S.T.: Bogotá es una ciudad que se recorre y se vive a través de experiencias culturales: el centro histórico, los teatros, las bibliotecas, los barrios, los parques, las plazas de mercado, la ciclovía. En Bogotá la cultura no es un evento ocasional, sino una forma cotidiana de habitarla. Este posicionamiento responde a una clara decisión de proyectarla a través de la cultura generando oportunidades para su sector artístico, de tal manera que ese reconocimiento se traduzca en más circulación, más públicos y nuevas posibilidades para nuestros creadores. En conjunto, lo que hemos hecho es consolidar condiciones: una ciudad que produce cultura, que la proyecta al mundo y que, sobre todo, se reconoce en ella.

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