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Erika Montilla
Erika Montilla.

Erika Montilla: dolor y poesía

La escritora barranquillera Erika Montilla lanza su primer libro de poesía, ‘Bailando con el dolor’, publicado por la editorial Santabárbara. La presentación será en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, este lunes 4 de mayo a las cuatro de la tarde en el salón Talleres 3.

“Siento clavos en mi espalda. Al menor movimiento atormentan, me desgarran, me impiden respirar. Aun así, me muevo, camino”. La autora barranquillera Erika Montilla escribe y se permite sentir desde el cuerpo. No intenta simplemente explicar el dolor. Lo nombra. Lo pone en escena. En Bailando con el dolor, su primer libro, el dolor extiende la mano; ella la toma. No sabe si son dedos o huesos. La mano no está fría. Es tibia. El pecho se acerca. La danza empieza. Ese gesto —poner el dolor en movimiento— recorre el libro.

Erika escribe cuando su cuerpo se siente liviano, pero también cuando sus manos sienten punzadas, cuando sus huesos arden. Lo hace cuando está bien, pero también cuando está enferma. Cuando se le pregunta para qué escribe, sonríe y suspira, como si ese suspiro hablara de alguna manera de todas las luchas que ha tenido. “Escribo para darle voz a ese sufrimiento mudo que a menudo nos amordaza, para transformarlo en colores, vida y coraje. En mi poema Lienzo declaro mi propósito de ser un eco para los demás al afirmar que ‘grito por ellas, pinto por ellas’, rompiendo el sello de los labios para hacer visible lo invisible. Definitivamente escribo porque, a pesar de las adversidades físicas o emocionales, mi necesidad de comunicar esperanza es indetenible, como plasmo en mi poema Presa: ¡Oh esperanza mía! ¡Ahí estabas! Manos mías, ¡cuánto las amo!, alas letradas, peces de tinta, ustedes nunca fallan”.

“No es un libro para hablar solo de lo que me pasa, es para reconocerlo, para vivir con él. No es mi enemigo, ambos somos los protagonistas de esta historia. Este libro es para todas las personas que cargan con una cicatriz que aún no termina de sanar”, menciona la autora. Este poemario es un intento por darle forma a lo que no se deja fijar. Cada verso es una escena breve donde el cuerpo aparece fragmentado, atravesado por una presencia que no se va. El dolor no es metáfora, atraviesa cada parte del cuerpo. Pero esa forma de nombrarlo no estuvo desde el inicio.

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