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Los tecnoligarcas de Silicon Valley y sus ideólogos: Peter Thiel, el tecnoprofeta del Apocalipsis
el Anticristo de Thiel es un personaje que promete solucionar los grandes problemas existenciales actuales (guerra nuclear, cambio climático, inteligencia artificial) con algo peor: un gobierno totalitario a nivel mundial que destruiría lo que queda de Occidente. | Foto: Wikicommuns
Tecnología

Los tecnoligarcas de Silicon Valley y sus ideólogos: Peter Thiel, el tecnoprofeta del Apocalipsis

Peter Thiel ha pasado de ser un referente de Silicon Valley a advertir sobre la llegada del Anticristo. Análisis sobre su pensamiento, su poder y su impacto en la política contemporánea.

Por: Eduardo Sánchez

El personaje religioso, maléfico, del Anticristo permite dos interpretaciones: de manera general, es alguien que se opone a las enseñanzas de Cristo; de manera más particular, cuando se habla del fin de los tiempos, del Apocalipsis, se refiere a un personaje preciso, un líder carismático que se presenta como salvador de la humanidad para tomar el control del mundo. Para vencerlo, se necesita una segunda venida de Cristo, que ganará la batalla de Armagedón, antes del juicio final. Figura más bien oscura en la cultura popular, ha tenido un resurgimiento sorprendente de la mano de Peter Thiel, uno de los tecnoligarcas más conocidos políticamente, que ocupa la posición 87 en la lista de las mayores fortunas del mundo publicada por Forbes en marzo de este año (28,4 mil millones de dólares).
 

Thiel ha realizado este año una gira de conferencias que lo ha llevado a ciudades como San Francisco, Paris, Londres  y Roma, donde alerta sobre la llegada próxima del Anticristo. Fiel a sus convicciones neorreaccionarias, libertarias, el Anticristo de Thiel es un personaje que promete solucionar los grandes problemas existenciales actuales (guerra nuclear, cambio climático, inteligencia artificial) con algo peor: un gobierno totalitario a nivel mundial que destruiría lo que queda de Occidente, imponiendo restricciones y regulaciones que provocarían el estancamiento económico y el fin del progreso tecnológico en USA y Europa. Las instituciones internacionales como la ONU y la Corte Internacional de Justicia deberían ser eliminadas, ya que serían premisas de este gobierno mundial.

La conferencia de San Francisco fue organizada por una organización cristiana sin ánimo de lucro, ACTS 17 (“Acknowledging Christ within Technology and Society”, que reconoce a Cristo en la tecnología y la sociedad), y su nombtre hace referencia al Libro de los Hechos del Nuevo Testamento, en el que el apóstol Pablo viaja a Atenas, donde debate sobre el Evangelio cristiano con los filósofos. En ella presentó a Greta Thunberg y otros críticos de la tecnología y la inteligencia artificial (IA) como “legionarios del Anticristo”: “En los siglos XVII y XVIII, el Anticristo habría sido un Dr. Strangelove, un científico que se dedicara a todo ese tipo de ciencia malvada y descabellada. En el siglo XXI, el Anticristo es un ludita que quiere acabar con toda la ciencia. Es alguien como Greta”. Su conferencia en Roma atrajo la critica del religioso Paolo Benanti, consejero del Vaticano en IA, quien escribió que la visión de Thiel es inquietante y hace parte de un ensayo de acelerar la caída de la democracia liberal para que sus compañías operen más fácilmente. A su vez, en julio de este año, Thiel criticó la primera encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, y declaró que el Papa está, sin saberlo, “trabajando para los comunistas chinos”.

Veamos entonces cómo evolucionó Thiel de tecnoligarca a tecnoprofeta del Apocalipsis.

 

Vida y obra

Peter Thiel nació en Fráncfort (Alemania), el 11 de octubre de 1967 (58 años). A causa de la profesión de su padre (ingeniero en empresas mineras), vivió en varios países, incluido Namibia (país ocupado por Suráfrica), donde pasó la escuela primaria en medio de una comunidad alemana conocida por sus simpatias nazis, antes de instalarse definitivamente en USA, a la edad de 10 años. Excelente estudiante, fue admitido en la universidad de Stanford, la más prestigiosa de Silicon Valley. Allí desarrolló su gusto por la política (Nixon y Reagan) y la lectura (Ayn Randy y Robert A. Heinlein), alimentando ss tendencias libertarianas.

La predominancia en Stanford de ideas políticas contrarias a las suyas, lo llevó a la fundación, en 1987, de la revista The Stanford Review, con el patrocinio del historiador republicano Irving Kristol. Entre los otros fundadores se encuentra el surafricano David O. Sacks, que es actualmente el zar de la IA y de las criptomonedas del gobierno de Trump. El tema principal de la revista es el rechazo a las políticas de discriminación positiva aplicadas en Stanford: para ser admitido en la universidad solo la excelencia debería contar y la apertura a las mujeres y a las minorías hará bajar necesariamente su nivel. El feminismo es especialmente combatido, como creador de culpabilidad en los hombres y su ceguera delante de las diferencias biológicas evidentes entre hombres y mujeres. Thiel fue el editor principal de la revista hasta 1989 cuando obtuvo su título en filosofía.  En 1992 obtuvo un segundo diploma, de la escuela de derecho de Stanford.

Después de sus estudios, decidido a convertirse en millonario, se fue a New York. Sin lograr su objetivo, en 1996 regresó a California y fundó un fondo de inversión: Thiel Capital Management. En Stanford encontró un joven informático de 23 años, Max Levchin, que le explicó su idea de crear, en pleno comienzo del comercio por internet, una aplicación para facilitar de manera segura los pagos en línea, sin pasar por los bancos y el estado. Thiel decidió invertir en la empresa de Levchin, que se convertiría en PayPal. Era el año 1999. PayPal entró en bolsa en 2002. Ese mismo año, eBay compró PayPal por 1,5 mil millones de dólares, asegurándole la riqueza a Thiel.

En 1998, Thiel y Sacks escribieron el ensayo The diversity myth: multiculturalism and political intolerance on campus. Su tesis era que Stanford iba a volverse un país del tercer mundo si las minorías y las mujeres estaban muy presentes.

Alrededor de PayPal se desarrolló un grupo de empresarios, llamados la mafia de PayPal, entre los que se encuentran los creadores de YouTube (Chad Hurley, Steven Chen, Yawed Karim). LinkedIn (Reid Hoffman), Tesla (Elon Musk), etc. Thiel invirtió en todas esas empresas. Fue uno de los primeros inversores de Facebook (su inversión inicial de 500 000 dólares se multiplicó por 3000), Airbnb, Spotify.

Atacó la universidad creando las becas Thiel Fellowship, que otorgaban 100 000 dólares en dos años a los estudiantes de menos de 23 años que abandonaran la universidad para crear empresa. Noam Cohen, autor de The know-it-alls: The rise of Silicon Valley as a political powerhouse and social wrecking ball, dice: “Lo que quiere Thiel, en el fondo, es destruir las instituciones, que él considera opresivas. Y, para él, la tecnología puede contribuir”. Thiel dice: “Estamos inmersos en una carrera a muerte entre la política y la tecnología. El destino de nuestro mundo depende de un solo individuo, de una persona, que sea capaz de crear y difundir herramientas tecnológicas que fomenten la libertad y permitan un mundo más seguro para el desarrollo del capitalismo”.

En 2009 publicó, para el Cato Institute, principal think tank libertariano, el texto La educación de un libertariano. Alli declaró: “Sigo manteniendo mi compromiso con la libertad humana como condición sine qua non para el bien absoluto. Me opongo a los impuestos que confiscan, al colectivismo totalitario y a la ideología que quiere hacernos creer que la muerte es inevitable. Por todas estas razones, aún hoy puedo definirme como libertario. Pero debo confesar que, en los últimos veinte años, he cambiado radicalmente. Por encima de todo, ya no creo que la libertad individual y la democracia sean compatibles”. Su creencia en que la muerte no es inevitable lo llevó a financiar proyectos transhumanistas, sobre el alargamiento de la vida y la medicina regenerativa.

En julio de 2016, en una época en que la mayoría de los patrones de Silicon Valley financiaban al Partido Demócrata, participó en la Convención del Partido Republicano en Cleveland para apoyar la candidatura de Trump, y dijo en un discurso: “Yo no soy un político, pero Donald Trump tampoco. Es un constructor y es la hora de reconstruir América”. Y terminó: “¡Soy orgulloso de ser gay! ¡Soy orgulloso de ser republicano! Y, por encima de todo, ¡soy orgulloso de ser americano!”

En 2011, Thiel conoció a J. D. Vance, el actual vicepresidente de Trump, en la escuela de derecho de la universidad Yale. Desde ese momento se convirtió en su mentor, y lo volvió socio de su empresa de capital riesgo Mithril Capital. En 2022, Thiel contribuyó con 15 millones de dólares para la campaña de Vance al Senado, lo cual ha sido la mayor donación individual jamás hecha a un candidato a esa corporación. En 2025, cuando Vance renunció al Senado para asumir la vicepresidencia, el colombo-gringo Bernie Moreno pasó a ser senador por Ohio.

Palantir                          

La informatización creciente de la sociedad, con una mayoría de actividades realizadas con herramientas digitales a través de redes virtuales, ha hecho crecer de manera exponencial, voluntaria o involuntariamente, los datos disponibles sobre todos nosotros. El deseo para muchos gobiernos o empresas privadas de utilizar esos datos para vigilar ciudadanos o controlar sus actividades es muy grande. Pero el tamaño gigantesco de los datos dificulta su tratamiento, que toma tiempo y recursos físicos. Esta situación llevó a Thiel y a uno de sus amigos, Alex Karp, doctor en filosofía, a crear la empresa Palantir, con el objetivo de desarrollar soluciones de integración y de análisis de datos gigantescos, para acelerar la toma de decisiones basadas en dichos datos, especialmente en los dominios de la inteligencia y la seguridad. El nombre Palantir viene de una especie de piedra mágica mencionada en El Señor de los anillos, que permite a su poseedor la visión absoluta a través del tiempo y del espacio.

Creada en 2003 con la participación financiera del fondo In-Q-Tel, cercano a la CIA, su entrada en bolsa tuvo lugar solo en 2020. Su valor hoy es superior a los 400 mil millones de dólares, casi el doble de IBM, con unos ingresos esperados de más de 4 mil millones de dólares en 2026. La elección de Trump en 2024 ha sido una gran noticia para Palantir: su valor se ha multiplicado por 4, gracias especialmente a contratos con el Departamento de la guerra (por ejemplo, para seleccionar de manera autónoma y rápidamente los blancos de bombardeos) y con el Departamento de la seguridad interior (para identificar y capturar inmigrantes ilegales).

Además de los problemas éticos que puede crear la utilización de las herramientas de Palantir, hay otro problema igual o más grave: la tentación para los funcionarios estatales de dejar toda toma de decisión en las manos de los algoritmos de Palantir, conocidos únicamente por sus creadores, con sesgos imposibles de controlar.

 

Conclusión

Ross Douthat, el conocido columnista de derecha del New York Times, considera que Thiel es “el intelectual de derecha más influente de los últimos 20 años”. Sin embargo, los ideales políticos que Thiel dice profesar, y para cuya difusión invierte grandes sumas de dinero, presentan varias e importantes contradicciones con sus actividades profesionales. Por ejemplo: es enemigo de los impuestos y del estado, pero una gran parte de su fortuna proviene de contratos gubernamentales; es defensor de las libertades individuales, pero su empresa Palantir es utilizada por gobiernos y empresas para vigilancia de personas; es defensor de una libre expresión total, pero invirtió millones de dólares en gastos de justicia para hacer condenar y desaparecer el medio virtual Gawker, por haber revelado su homosexualidad. Podría ser entonces legítimo dudar de la honestidad de sus ideales políticos, que podrían reducirse de manera cínica a uno solo: aumentar su fortuna por todos los medios posibles.

Finalmente, Thiel decidió esperar el Apocalipsis en regiones más clementes para sus impuestos que California: este año, él, su esposo Matt Danzeisen y sus dos hijos, escogieron vivir en Buenos Aires, donde durante dos meses se han reunido varias veces con el presidente Milei, con algunos de sus ministros y con gran parte de la élite empresarial. Además de una lujosa casa en Buenos Aires, compró un rancho en Uruguay. Existen maneras más desagradables de esperar el Apocalipsis…

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