19 Enero 2023

En las entrañas de Pepe Cáceres 

Camilo Molano y Sebastián Eslava, codirectores de la película, explican a CAMBIO el proceso de más de una década en el que convirtieron la vida de un torero en una historia inspiradora hasta para los propios detractores de la tauromaquia. 

Por: Rodrigo Urrego

El 16 de agosto de 1987, cuando murió tras 27 días de agonía luego de haber sido corneado por un toro bravo, la vida de Pepe Cáceres se convirtió en el guion ideal para una película de cine. 

Qué mejor argumento que el del ascenso, gloria y muerte de un torero, tragedia clásica del cine taurino que ha inspirado a numerosas películas, no solo del cine español, pues hasta ha trascendido a Hollywood con Sangre y Arena (1989), protagonizada por Christopher Rydell y Sharon Stone; y Manolete (2008), por Adrien Brodie y Penélope Cruz. 

Toro
Foto: cortesía

La historia del mejor torero de Colombia hasta esos tortuosos años del narcoterrorismo de Pablo Escobar, bien pudo haber sido llevada a la pantalla grande, pero en un país donde cualquier ciudadano podría encontrar la muerte en cualquier esquina, parecía no sorprender la muerte de un hombre acostumbrado a desafiarla tarde a tarde, pese a que desde que Fleming inventó la penicilina se hizo cada vez menos a menudo.

Si no se filmó en aquel momento, cuando su muerte fue primera plana de El Tiempo y El Espectador y su sepelio abrió todos los noticieros de televisión, parecía imposible ahora, en 2023, cuando los toreros son tildados de “asesinos”, y su arte, la tauromaquia, calificada de tortura. 

Toros
Foto: cortesía

Con el título Pepe Cáceres, película que se estrena este jueves en 60 salas de Cine Colombia del país, el actor colombiano Sebastián Eslava se estrena como director de cine, con una cinta que también protagonizó, interpretando el papel de un hombre al que solo conoció por cientos de fotos y recortes de periódicos, porque este lo abandonó cuando sólo tenía dos años: su padre. 

Aunque lleva el nombre de un torero, esta nueva producción del cine nacional no corresponde a una película de toros, pues aunque la fiesta brava es el hilo conductor de los 94 minutos en los que se desarrolla la trama, hasta los más acérrimos contradictores de la muerte del toro en público podrán sentirse identificados con la historia de vida de un personaje que fue parte de la historia de Colombia, así los textos de Ciencias Sociales de bachillerato no tengan espacio para enseñarlo. 

Eslava no tomó su ‘alternativa’ en solitario, pues como es habitual en las corridas de toros, alternó en su primer paseíllo junto a su codirector, Camilo Molano Parra. 

Si algo pudo haber influido en que la faena no resultara una película clásica de cine taurino, fue que sus directores crecieron ajenos al mundo del toro, y casi que lo descubrieron apenas ahora cuando los toreros parecen estar en vías de extinción. 

Sebastián Eslava heredó la vena artística de sus padres y estudió actuación en Estados Unidos, Camilo Molano, también bogotano, es artista plástico. Los dos se encontraron hace una década en este proyecto, entre otras porque, como Sebastián, Camilo también sufrió el “abandono”, el que propició la muerte de su madre cuando tenía siete años. 

CAMBIO habló con los dos directores para conocer las entrañas de la película Pepe Cáceres. 


“La película fue el producto de la necesidad de conectarme con mi padre”: Sebastián Eslava  

“Todo empezó cuando yo tenía dos años”, dice Sebastián Eslava. “A mi papá lo mató un toro en la plaza de toros de Sogamoso y mi mamá nos separó, a mis hermanas y a mí, del mundo del toreo. Ella nunca fue aficionada a los toros, mi mamá es pintora, le gustaba la parte visual y artística del toreo, pero tenía sus conflictos con la muerte del toro y ella no compartía mucho la vida taurina de mi papá. Paradójicamente construyó un museo en la casa, en su estudio de pintura, con un montón de cosas de mi papá. Tenía el traje de luces con el que lo había corneado el toro, aún con manchas de su sangre ahí colgado. Trofeos, muchísimas fotos y recortes de periódicos por todas partes. Recuerdo que de niño, cuando llegaban visitas a casa, les hacía el tour para mostrarles a mi papá”. 

Toros
Foto: cortesía

CAMBIO: ¿Cuándo decidió conocer a Pepe Cáceres?
Sebastián Eslava:
De niño uno no se cuestiona muchas cosas, uno crece creyendo que eso es normal, nunca racionalmente había entendido quién era él. Como en la adolescencia uno empieza a cuestionarse tantas cosas, a revelarse también, pues empecé a indagar un poco más.  

CAMBIO: ¿Quién fue el padre que conoció Sebastián Eslava tras investigarlo? 
S.E.:
Era un hombre muy complejo, por lo que vi en videos y por lo que me contaron quienes tuvieron algo que ver con él. Tenía un carácter fuerte, muy particular. Un hombre tímido a la vez, un hombre que se cohibía mucho, pero salía a la plaza y se comía la plaza. 

CAMBIO: ¿Era diferente a ese padre con el que usted tuvo que crecer sin tenerlo?
S.E.:
En todo este trabajo de investigación contaron sus secretos. Descubrí que su talón de Aquiles era la relación con su padre, que se suicidó cuando él tenía cuatro años. Eso marcó su vida para siempre. Los toreros tienen unos altares llenos de imágenes de santos y vírgenes, pues por el miedo se encomiendan a lo que se puedan agarrar, Mi papá sólo tenía un cristo de marfil y una foto de su papá. Ese detalle a su vez marcó mi vida porque nos conectamos en ese sentido. 

"Lo que yo siempre quise contar es esa relación psicológica que hay con el miedo." 

CAMBIO: Para un niño, ¿cómo es crecer sin el padre?  
S.E.:
Cuando uno crece sin un papá, el miedo es poderoso. Creo que el papá, en la vida de un hijo, debe ser como quien llena ese espacio de seguridad de un ser humano, y cuando no tienes a tu papá, la vida le cuesta a uno en términos del miedo. Lo que yo siempre quise contar es esa relación psicológica que hay con el miedo. 

CAMBIO: ¿Por qué no concentrarse en la historia de su padre y reivindicar su arte? Lo hubiera hecho cualquier hijo…
S.E.:
Desde el origen nunca se pensó como una película de toros. Nunca quise hacerle una apología al toreo, hablar de toros y decir “quiero defender la fiesta brava para que no se acabe”. No. Esto fue una necesidad personal de conectarme con mi papá. Entonces es una película que trata de un hombre que se enfrenta a sus miedos, a los vacíos que le dejó su infancia, y el toreo es apenas metáfora, como una catarsis al miedo. Creo que el toreo es una gran representación de cómo bailar con el miedo, cómo se tiene que enfrentar a una bestia de 500 kilos. Creo que es la forma más bonita de hacerlo, y creo que es lo que hay que comunicar. 

"Esto fue una necesidad personal de conectarme con mi papá."

CAMBIO: Además del parecido físico, no había mejor intérprete de Pepe Cáceres que Sebastián Eslava. Pero, ¿qué tan complejo resultó interpretar a un personaje cuya sangre usted lleva en sus venas?
S.E.:
Cuando se le da a uno por interpretar al papá la responsabilidad es inmensa. Mi papá me dejó una sombra, esa sombra que se habla tanto en la psicología, con la que uno se siente chiquito frente a su padre. Y cuando éste ha sido una figura nacional, mitológica, más complicado. Cuando me lo tomé en serio, que la película se iba a hacer, al principio tuve mucha inseguridad. Lograr entender a este personaje, su psicología, fue un reto muy grande. 

CAMBIO: ¿Puede ser el papel más importante de lo que lleva de carrera?
S.E,:
Ha sido de las cosas más bonitas que me ha pasado en la profesión, porque en un momento de todo este proceso quise ser torero, me voy a retirar de la actuación, ya no me gusta lo que estoy haciendo. Como llevaba preparándome para el personaje por muchos años, iba a entrenar a la plaza de toros de Santamaría con los toreros, hasta que me empiezas a creerte y vivir como torero. Entendí a uno de mis actores favoritos, Daniel Day-Lewis, y ese proceso del método del que se habla tanto en la actuación: entender que no estás mintiendo nunca porque ya lo eres. Y eso me pasó.

CAMBIO: ¿Cómo fue la experiencia de querer ser torero, como fue su padre? 

S.E.: Estuve en España toreando, entendí lo difícil que era torear, pararse frente al animal, el miedo que se pasa. Entendí la sensación de qué era pararse en frente de un toro, entendí el miedo, comprobé esa fuerza y ese poder que tiene el animal frente a uno. Creo que, como actor, si uno no vive en carne y hueso, la interpretación a veces puede resultar un poco a medias. También sentí el rechazo que pudo sufrir mi padre. Cuando fui a España a intentarlo tenía 23 años e iba a la escuela con niños aspirantes de 9 o 10 años que hacían cosas maravillosas. Entendí lo que pasó mi papá cuando llegó a ser torero en España. 


“La película es un documento histórico”: Camilo Molano

El primer guión de Pepe Cáceres, el que se encontró Camilo Molano cuando aterrizó en el proyecto, era abierto y sin limitaciones en el tiempo, iba desde el parto de José Humberto Eslava Cáceres, hasta el sepelio de Pepe Cáceres.

Toros
Camilo Buendía, Productor y Productor Ejecutivo de Pepe Cáceres, y los directores Sebastián Eslava y Camilo Molano / Foto: Cortesía

“Era mucho de anécdotas, pequeñas cápsulas de la vida de Pepe Cáceres que nos contaba la gente que las vivió a su lado, con las variaciones de la experiencia de cada persona, pero ensalzándose, como intentado demostrar quién estuvo más cerca a Pepe. Cuando nos enfrentamos a ese gran toro de ese guión gigantesco, a la  hora de la presupuestación, era imposible rodar la película. Nos dimos cuenta que eran dos películas en realidad. La primera, una película luminosa, la historia de superación de un niño que, con todo en contra, consigue romper la barrera y convertirse en alguien que desafía su propio destino. La segunda, la caída, desde el momento en el que Pepe se convierte en una figura hasta que empieza a pelear con sus demonios, a luchar contra lo que él llamaba el monstruo de las mil cabezas que es el público, y empieza a dejarse encantar por la fama y todas las mieles de esos estadios altos de cualquier profesión, y luego ese descenso, los abismos del ser que todos tenemos”. 

CAMBIO: Y de esas dos películas, ¿cuál escogieron para rodar y presentarla al público? 
Camilo Molano:
Sebastián quiso quedarse con la parte inspiradora, no estaba preparado para enfrentarse a los abismos de la vida y la personalidad de su papá. Por eso nos volcamos por una película más abierta al público general. 

"Este proceso fue muy importante para Sebastián, una persona muy interesada en conocerse".

CAMBIO: ¿Cómo fue dirigir al hijo del personaje principal de la película? 
C.M.:
Fue un viaje hacia el interior de Pepe lindísimo. Este proceso fue muy importante para Sebastián, una persona muy interesada en conocerse. Fue un proceso fuerte, y cuando nos enfrentamos a retratar esa leyenda, de temperamento sulfúrico, con uno de los guionistas, Ricardo Aponte, que es psiquiatra, nos enfocamos en la psicología del personaje, entender qué movía el alma de Pepe, sus mayores poderes, sus mayores defectos. Nos dimos cuenta que el abandono no solo era algo que atravesaba Pepe desde pequeño hasta su muerte, sino que Sebastián también lo sufrió. Mi mamá murió cuando yo tenía siete años, y nos empezamos a reunir en torno a temas que nos conectamos todos, algunos, incluso tabú. 

CAMBIO: ¿Ahora que algunos califican de “asesinos” a los toreros, puede cambiar esa percepción con la película?  
C.M.:
Antes del proyecto Pepe Cáceres y conocer a Sebastián apenas había ido dos veces a toros, la primera fue una tarde de lluvia, había charcos llenos de sangre, y las faenas fuero difíciles para los toreros. Me marcó la experiencia y en mi esencia no soy una persona que haya disfrutado de los toros. Pero este acercamiento a las verdades al animal en el potrero, el conocimiento de las personas que participan en las corridas, estar viendo a los toreros y aprendiendo tanto del toreo, le deja a uno la sensación que es un arte que habla de los temas principales de la humanidad: la vida y la muerte. Pero también entiende uno que esas manifestaciones que vienen de generaciones atrás, como fueron los gladiadores del circo romano, si no evolucionan con el sentimiento general, se van a ver más relegadas. 

CAMBIO: Pero más allá de las motivaciones de la película, Pepe Cáceres también puede ser un documento de una de las primeras celebridades que tuvo la historia de Colombia… 
C.M.:
Mi padre, tras la premier, me dijo que era un homenaje muy lindo no solo a Pepe sino a la tauromaquia y lo dejamos como documento histórico para que la gente sepa lo que era el intríngulis, el interior, el palpitar, las cavernas y las dificultades del torero y de todas las personas que participan en la tauromaquia, y qué bonito que quede para para el presente y el futuro.  

CAMBIO: Pero ese documento histórico en buena parte viene de la mano del archivo filmográfico que rescataron del torero Pepe Cáceres hace más de medio siglo en España…
C.M.:
Ese archivo de la filmoteca española fue el último milagro que Pepe obra sobre el proyecto. Estábamos perdidos en la sala de edición, habíamos hecho unas tomas oníricas de un Pepe interno que toreaba una mujer toro desnuda en la plaza, en medio de humo, de charcos y de luces, y nada de eso pegaba. Estábamos perdidos de verdad, no sabíamos hacia dónde proceder. Y casi que por obra milagrosa apareció un archivo en la filmoteca española, en una lata que nadie había buscado, en un cuarto que nadie había abierto, cubierta de polvo, y ese fue el material que sirvió de aglutinante de todo el corte que fue lo que en realidad nos permitió llevarlo al siguiente nivel. Las personas que han visto la película coinciden que el momento en que entra el archivo la película pasa al otro nivel, Pepe Cáceres muestra su cara y se unen Sebastián, el hijo, interpretando al padre, puesto en sus zapatos, con Pepe el padre que dejó al hijo Sebastián también muy temprano. Ese archivo es un milagro y una de las suertes más grandes de la película. 

CAMBIO: Sin spoilear, y tras haber visto miles de veces las escenas, ¿cuáles le siguen poniendo los pelos de punta? 
C.M.:
Aún me desgarra la escena del reencuentro entre Pepe y su mamá, cuando él le pregunta por qué lo abandonó a él y ella le dijo por ser el más fuerte de sus tres niños, es un retrato auténtico de la escasez y las dificultades que pasa mucha gente en este mundo. Y la escena final, cuando Olga Lucía Vélez, la madre de Sebastián, canta ‘Las cosas simples’ (de Chavela Vargas), y está el torero en el campo abierto dándole unos muletazos a la vaca vieja, resume de manera magistral las temáticas más profundas de la película, entre otras porque eso fue un accidente. Sucedió en la ganadería, estábamos allá con el torero Luis Miguel Castrillón, quien es el doble de las escenas de toreo, con Sebastián, con el equipo, estaba atardeciendo, caían las golondrinas del cielo, los toros se acercaron a ver la vaca vieja que se nos vino encima, y Luis Miguel se quitó la camisa y se puso a torear, y eso, con la voz de Olga cantando esta canción tan sentida, siempre me llevará al llanto o a una emoción muy intensa.