14 Enero 2023

La caída de Ruby Rumié

Exposición 'La caída', de Ruby Rumié, que se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Cartagena.

Por estos días, dos exposiciones en Cartagena (en el Museo de Arte Moderno y en NH Galería) permiten acercarse el más reciente trabajo de la artista Ruby Rumié.

Por Diego Garzón Carrillo

Como si Colombia pudiera contarse en una anécdota, una tarde antes de que comenzara la pandemia, la artista Ruby Rumié iba caminando por una calle de Cartagena, cuando un carro pasó y atropelló a una paloma que, con el golpe, cayó muy cerca de sus pies. El automóvil siguió su camino y también los transeúntes que se percataron del hecho. Ese animal, símbolo de la paz entre otras cosas, agonizaba ante la indiferencia de su entorno.

Como si fuera una falsa premonición de que todos seríamos un poco mejores después de esa pandemia que estaba por venir y que llevó a introspecciones y reflexiones sobre el valor de la vida, a partir de los detalles mínimos, de valorar lo esencial y de ser más “solidarios”, Rumié llevó a la paloma a su taller y ante la muerte inevitable, la fotografió, la dibujó y de alguna manera buscó que esa vida extinta no fuera en vano, que su gesto artístico lograra generar memoria de lo que esta muerte, “tan insignificante" para el mundo, acaso como las cientos de muertes diarias, tuviera cierta dignidad. Ante la indiferencia, ella optó por asumir a “esta víctima” como algo cercano, que afecta su vida y la de los demás.

Esa anécdota fue el nacimiento de la exposición La caída que por estos días se puede ver en el Museo de Arte Moderno de Cartagena. Allí una gran instalación enfrenta al espectador con un panorama desolador: 500 palomas muertas sobre el piso, 500 esculturas de animales muy presentes en el entorno de la ciudad. Además, hay varios dibujos de palomas que complementan esta intervención: dibujar fue la tabla de salvación de Rumié durante los largos meses de pandemia; el escape al peso y al agobio de la incertidumbre. La paradoja se ve en la muestra: esa práctica artística la mantuvo con vida, esperanza, mientras plasmaba en su arte lo opuesto, esas palomas muertas.

Caída.
Además, un video registra el imponente reloj del Santuario de San Pedro Claver en Cartagena, donde nuevamente las palomas son las protagonistas, confrontadas ante un tiempo que corre más rápido que de costumbre, como se ve en el paso acelerado de las manecillas del reloj. Rumié busca decantar algo que la ha venido inquietando desde meses atrás: el agotamiento y la exigencia de la vida hoy. El afán, el hecho de vivir “ocupados”, de perderse inevitablemente en el cada vez más frenético ritmo de la cotidianidad, parecen ser los sentimientos de esas palomas que se golpean contra un vidrio en el video.

No muy lejos de ahí, en NH Galería, Rumié está exponiendo Nosotros, un gran archivo visual de personas comunes y corrientes de la costa caribe. En plena pandemia, Rumié, indagando sobre la historia del siglo XIX en Colombia, se topó con las láminas de la Comisión Corográfica, que buscaba dar testimonio de las particularidades del territorio y sus habitantes de la época. Rumié se percató de que no había prácticamente registro alguno de la costa Caribe. Y se propuso representar 100 personas al mejor estilo de esas láminas, como si fueran acuarelas, para mostrar trajes típicos, cotidianos: de vendedoras ambulantes a poetas. De biólogas a recicladores.

'Nosotros', exposición de Ruby Rumié.
'Nosotros', exposición de Ruby Rumié, NH Galería, Cartagena 


Un antecedente a este trabajo fue Tejiendo calle, una expresión muy cartagenera para referirse a las personas que deambulan por las calles en busca de su sustento, en las que la artista se propuso mostrar a 100 mujeres vestidas de blanco. El 100 es un número muy presente en su obra, donde las repeticiones de las imágenes invitan a apreciar la individualidad, pero también lo colectivo. Ver tantos rostros alrededor, pero también poder acerarse para verlos uno a uno, es una de las virtudes de sus montajes.
Así como en las calles, buscamos estar a salvo de los demás, aquí están de frente, cientos de personas posando, mirándonos, para que podamos identificarnos con lo que somos.