
La tragedia de la motosierra de Milei para la ciencia, el cine y las minorías
Desde que Javier Milei se posesionó como presidente de Argentina, la metáfora de la motosierra y el fin del Estado se han ido consumando a un ritmo trepidante. Las consignas de la recuperación económica y la guerra contra la inflación le han servido –hasta ahora– para poner en marcha la tábula rasa que prometió en campaña y arremeter contra lo que no se afilie a su visión profética en la que, absolutamente todo, debe gravitar en torno al libre mercado.
La ciencia, el activismo sobre la diversidad sexogenérica, el cine, el periodismo y, en general, la actividad cultural de uno de los pueblos más cultos de América, hoy sufren en razón de Javier Milei y sus políticas una crisis cuyo fondo es incierto. CAMBIO conversó con varias de las voces más autorizadas de los ámbitos mencionados para dar cuenta de la realidad del sector cultural en Argentina.
¿Ciencia para qué? El desfinanciamiento histórico de la investigación y la actividad científica del país de los tres Premios Nobel
Gracias a las contribuciones de Bernardo Houssay y César Milstein en Medicina, y de Luis Federico leloir en química, Argentina es el país de la región con más Premios Nobel de Ciencia. Su vocación investigativa, así como la historia y la robustez de sus universidades públicas –los tres científicos galardonados por la Academia Sueca pasaron por la Universidad de Buenos Aires (UBA)– conforman la ecuación que ha hecho del país un referente científico en la región. En el 2024, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) fue elegido por el ranking internacional SCIMAGO por quinceavo año consecutivo como la mejor entidad estatal dedicada a la ciencia en Latinoamérica –en el mundo se ubicó en la posición número 20–.
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