
No manches, James: el increíble impacto en el León de México del 10 colombiano
Por fin James Rodríguez parece que encontró su lugar en el mundo. Después de muchos ires y venires más bien opacos (Catar, Inglaterra, Grecia, Brasil, España), el 10 ha vuelto a ser feliz en el León de México. Les contamos sobre su impacto en el equipo.
Después de su último fiasco en el Rayo Vallecano, en donde jugó a cuentagotas y fue –hay que decirlo– ninguneado por el joven entrenador del club, era difícil esperanzarse con el nuevo destino de James Rodríguez. El análisis crudo de su desempeño en clubes (en la selección es otra cosa) es incontestablemente gris. Salió mal y deslucido de Olympiacos, Al Rayyan, Sao Paulo y Everton. Parecía que no había en el mundo un destino favorable para su sideral pierna izquierda.
Entonces llegó al León. Un equipo para la gran mayoría desconocido y ajeno que, en la temporada pasada, antes de james –A.J.–, quedó en la posición número 11 de la tabla. Llegó León y apostó con la vida y con la billetera por el “efecto James”: 450.000 dólares mensuales de sueldo, una mansión de revista, la número 10, la banda de capitán, 14 guardaespaldas y entrenamiento diferenciado fueron algunas de las condiciones que se le concedieron al cucuteño de 33 años. Hasta ahora, a solo tres semanas de su debut, este es el impacto de Rodríguez.
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