
El último capítulo del héroe: Messi le dice adiós a la Selección Argentina
Lionel Messi, retiro Selección Argentina, Messi Selección, Copa América Maracaná 2021, Mundial Catar 2022, renuncia Messi 2016, Messi Mundial 2026
207 partidos, 125 goles, dos Copas América, un Mundial. Humillación, redención y gloria. Messi le pone fin a su camino con la Selección de Argentina y en CAMBIO recorremos su fascinante trayectoria.
La primera vez que vistió la camiseta de Argentina, tras 45 segundos en el campo, lo expulsaron. Desde entonces, desde su debut el 17 de agosto de 2005, pasaron 207 partidos con la albiceleste. Y los récords. Máximo goleador histórico, con 125 gritos; el jugador con más partidos con la camiseta nacional; el mayor asistidor en la historia de los mundiales; el jugador con más partidos (33) en copas del mundo; Balón de Oro en los mundiales de 2014 y 2022.
Y los títulos. Dos Copas América; un campeonato del mundo en la selección mayor y otro en la categoría Sub-20; un oro olímpico en Beijing en el 2008. Tres veces fue subcampeón de América y dos veces subcampeón del mundo.
Los números, que suelen ser insípidos, en su trayectoria por la Selección Argentina esconden una historia fascinante. Que encaja redonda en la narrativa del camino del héroe en la que, para trascender, para sonreír, para saber quién se es, primero se debe bajar al infierno. Messi, con la Adidas de la albiceleste, cayó de cara varias veces contra el barro ardiendo. Supo, como en ningún otro lugar, qué es la vergüenza. La humillación. La fatalidad tanguera de ser argentino.
La hinchada (la más delirante que hay en la Tierra), esa que hoy unánimemente se hinca de rodillas ante él, antes de la Gloria, de las copas, lo vitoreó; le enrostró no saberse el himno, lo tildó de mercenario, de catalán, de pechofrío.
Lionel Messi: el legitimador de Donald Trump
Fue tanto el veneno de los rumores en voz baja sobre Messi, los titulares implacables, el descontento colectivo, que en su mejor momento en el Barcelona, cuando en Europa nadie daba con los adjetivos para nombrar su fútbol salido del tiempo y del espacio, el genio dijo no más.
Y en esa rueda de prensa, que quedará para la historia como la pataleta de un niño adulto que ya no supo cómo más sortear las finales perdidas, se retiró, colgó la toalla: claudicó al mito, imposible para cualquiera, de ir por la cancha con el peso y la mística de Diego Armando Maradona. Fue en el 2016, tras perder la tercera final de Copa América consecutiva, contra Chile. “Se terminó para mí la Selección… lo intenté mucho pero no se me dio”, dijo mirando al suelo
Volvió. Y volvió caer de bruces: Argentina quedó por fuera del Mundial de 2018 en octavos de final contra Francia y él, de nuevo, fue el señalado, el apátrida, el deprimido.
Siguió, con las espinas en la tráquea. Hasta que en 2021, a los 34 años, le ganó la final de la Copa América a Brasil en el Maracaná, con gol de Ángel di María. Ese día, cuando levantó la primera copa con su selección, Messi supo quién era; y que también podía ser feliz, lo más feliz, en su barrio, en su idioma, con su gente.
¿Sabía que puede leer hasta diez artículos de CAMBIO sin costo? Regístrese aquí
Después vino el Mundial de Catar, que todos tenemos en la memoria. Y el que acaba de pasar, en el que rozando los 40 años volvió a ser (casi) el mejor de todos. Hoy, tras anunciar públicamente que la historia se acabó, colgará la camiseta como un héroe. Tan distinto al otro 10, pero a la vez tan parecido.
Lea los comentarios









