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Richar Ríos y Gustavo Puerta, Selección Colombia
Deportes

Los dilemas de pizarra de Néstor Lorenzo: ¿Gustavo Puerta o Richard Ríos como socios de Lerma en la mitad?

Richar Ríos y Gustavo Puerta, en pugna por un puesto en la Selección Colombia

A una semana del estreno ante Uzbekistán, y con las lecciones que dejaron los encuentros de preparación todavía frescas, todo indica que Néstor Lorenzo confiará en los nombres que han sostenido su proyecto durante los últimos años. Las sorpresas parecen descartadas. Sin embargo, incluso en una nómina previsible, persisten algunas decisiones de peso. Son dudas que no alteran la estructura del equipo, pero sí pueden inclinar su destino. A pocos días del pitazo inicial, esos son los dilemas que el técnico aún debe resolver.

Por: Juan Francisco García

Puerta o Ríos como el socio de Jefferson Lerman en la mitad 

Como en toda la era de Lorenzo, Colombia volverá a jugar con dos volantes de primera línea. Jefferson Lerma, el cabeza de área, volante insignia de las eliminatorias (y de la Copa América que casi ganamos), a pesar de llegar a la gran cita como suplente en el Crystal Palace, tiene el puesto garantizado. 

La pregunta que se hace Lorenzo, mirando al techo en el hotel de concentración, es si su acompañante debe ser Gustavo Puerta o el aclamado Richard Ríos.

El primero llega al Mundial en el mejor momento de su carrera, ascendido en España con el Racing de Santander como gran figura, y con esa mezcla feroz del brío de los 22 años y el hambre de consolidarse como volante de élite. Tiene mejor fondo físico que Ríos, mejor pegada de media y larga distancia, más vocación defensiva e igual o mayor capacidad de asociación. Sin lesiones recientes, su estado de forma es inmejorable. Y, lo más importante: a la hora de la verdad, ya en la cancha vestido de amarillo, demostró estar a la altura de las circunstancias: la pidió siempre, fue de área a área, remató desde afuera, jugó para hacer jugar con mucha precisión. "Estoy listo y con los guayos amarrados·, fue el elocuente mensaje para el cuerpo técnico. 

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Gustavo Puerta, figura del ascendido Racing de Santander, llegó al Mundial bañado en hambre y confianza. Créditos: Reuters 

Ríos, elogiado por José Mourinho, quien lo dirigió esta temporada en Benfica, llega al Mundial con la etiqueta de crack, pero también con una deuda pendiente en la selección. Cuando está en su mejor versión, ofrece pausa, inventiva, asociación con James, capacidad para romper líneas, gol y despliegue para recuperar. Cuando su rendimiento decae, emergen la imprecisión, las desconexiones y las malas decisiones. Lorenzo deberá decidir si apuesta porque el Mundial obre su magia y le permita a Ríos reconciliarse con la camiseta nacional, dejando atrás los altibajos del pasado reciente.

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Richard Ríos, uno de los jugadores de la selección más seguidos por los flashes, llega con su etiqueta de crack pero con el lastre de opacos últimos partidos con el equipo. Créditos: Reuters 

Otra consideración que debe estar barajando nuestro técnico y su equipo es que, con Puerta, la presencia de James Rodríguez (que implica un hombre que defiende poco o nada) puede amortiguarse mejor que con Ríos, este con más tendencia al caos, el repentismo y la espontaneidad. 

James y diez más… ¿pero por cuántos minutos?

Al menos contra Uzbekistán, todo parece indicar que James será de nuevo el guía, la estrella, el capitán. Su titularidad contra Jordania, y ver al equipo diseñado para cubrirle la espalda y llevarle el balón, así lo confirman. La buena noticia es que, como casi siempre que se pone la tricolor, el zurdo respondió y volvió a demostrar la vigencia de su pie de oro y sus ideas rápidas, resueltas y letales. Obligados a ganar, y contra un rival menor, la apuesta será asumir el hueco defensivo que su presencia implica, exigirles a Jhon Arias y a Luis Díaz un sacrificio enfático en defensa, y esperar que el 10 de réditos con pases entre líneas y expectativas de gol. 

El dilema está en su estado de forma; en concreto, en cuántos minutos puede rendir a un nivel acorde con el Mundial. ¿Un tiempo? ¿60 minutos? ¿¡70!? La pregunta no es menor: si con James en cancha ya de facto damos ventajas defensivas, mantenerlo cansado, contra equipos duros, será letal. Está a prueba la autoridad de Lorenzo para aterrizar y armonizar las posibilidades físicas del capitán con su voracidad competitiva con la selección. Querrá jugar siempre, pero para el equipo más de 60 minutos puede ser muy perjudicial. 

Y entonces nace la siguiente pregunta: ¿Puede Lorenzo jugar 4-4-2, con dos puntas, al sacar a James? ¿Suárez y el Cucho? ¿Suárez y Jhon Córdoba? ¿O en su plan B primará jugar siempre con un creativo y el reemplazo de James estará en Quintero o Carrascal?

 

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