20 Enero 2023

La preocupación por la crisis ambiental y los gastos en combustible en el Foro Económico Mundial

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

En Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial mostró especial preocupación por la gestión climática. Paradójicamente, también se elevó el consumo de combustible fósil. Así se vivió la semana más fría y concurrida del año en la calle Promenade.

Según el Reporte Global de Riesgos 2023 del Foro Económico Mundial, los tres riesgos más apremiantes este año para el mundo serán el alto costo de vida, los desastres naturales y eventos climáticos extremos y la confrontación geoeconómica. Para los próximos diez años, en cambio, solo preocupa que el mundo falle en mitigar el cambio climático, que falle en adaptarse al cambio climático y que, en consecuencia, sufra desastres naturales y eventos climáticos extremos.

El cambio climático es, así, la única gran preocupación del próximo decenio, de la cual se derivan los demás problemas que afrontará el mundo, si no se adapta rápidamente a las nuevas realidades.

Ante este panorama, una buena parte de la agenda del Foro Económico Mundial de 2023 giró alrededor del cambio climático. Los caminos de la transición energética, la economía a la luz de las nuevas energías y la descarbonización de la industria de los combustibles, entre otros similares, fueron los temas en las reuniones académicas, y hasta hubo una sesión sobre la cooperación internacional para terminar con la polución plástica. 

La consciencia por la gestión climática se notó hasta en las salas de conferencia. Para la semana del Foro Económico Mundial, la organización del evento impuso una regla simple, pero contundente: los stands debían esta hechos de materiales reciclados o reciclables, y cada empresa o país estaba obligado a asegurar la adecuada disposición de los desechos.

En la calle Promenade, la calle principal de Davos en la que se permitía el tránsito libre de conferencistas, asistentes registrados, residentes del lugar y periodistas –registrados o no–, los espacios alquilados por países, empresas digitales y de blockchain, medios de comunicación y hasta equipos de fútbol como el Manchester United estaban diseñados con madera reciclada de los eventos anteriores; al igual que la sala de conferencias. El objetivo era mantener su certificación ISO 21021 de ‘Sistema de gestión de sostenibilidad’ que alcanzó el Foro en 2022.

Qué hacer contra la crisis climática

Empresarios, ministros, emprendedores y mandatarios de todo el mundo participaron en los paneles que giraban alrededor del riesgo de cambio climático y dieron sus ideas y opiniones sobre cómo reaccionar al daño ambiental. Colombia, en particular, propuso vender energía limpia, aprovechando la matriz energética principalmente hídrica de Sudamérica, y hacer obligatorios los compromisos de las conferencias entre partes (COP) y detener la producción de hidrocarburos.

Otros países sugirieron desarrollar tecnología de software para identificar mejor el riesgo de las empresas en las que se invierte y monitorear su desempeño en el área de la sostenibilidad ambiental.  y otros más destacaron el avance en el desarrollo de fuentes alternativas de energía, que con el tiempo han bajado de precio y se han hecho más asequibles para países, empresas y familia. La paradoja de estos métodos, advierten algunos, es que de todos modos requieren de minería para la construcción de los equipos que producen energía limpia.

Mientras estas tecnologías continúan desarrollándose y logran implementarse de manera masiva, los combustibles fósiles siguen a la orden del día y dentro de la canasta básica de todos.

El gas natural, calificado como el combustible fósil más limpio por ser el que menos emisiones de material particulado o de carbono produce, tuvo en 2022 un incremento en precio que, junto con la mayor demanda por los estímulos monetarios y el fin de las restricciones por la pandemia, impulsó a la inflación en el mundo a niveles no vistos en más de dos décadas. En los últimos meses, sin embargo, el gas ha registrado un descenso en el precio, que se interpreta como buena señal para el riesgo de crisis por el alto costo de vida.

Por otro lado, los asistentes al foro también destacaron la necesidad de continuar y mejorar las acciones de protección a ecosistemas y reservas como la Amazonía, que necesita una mayor coordinación entre los gobiernos con frontera dentro de la selva para detener la deforestación y recuperar la zona.

El rastro del combustible fósil

Pero mientras en el salón de conferencias y la calle Promenade de Davos se hablaba de gestión climática y saltaba a la vista la preocupación por el reciclaje, afuera del evento los asistentes se transportaban a bordo de naves impulsadas por combustibles fósiles.

El medio de transporte dependía de la distancia y de la importancia del personaje. Para los presidentes y otras personalidades sobresalientes había una pequeña caravana de vehículos que les transportaba a unos metros de distancia, donde les esperaba el helicóptero que los llevaría hasta sus destinos. Ninguno se quedó directamente en Davos, sino en hoteles cercanos recomendados por la misma organización del foro, lo que obligaba a más trayectos en vehículos especiales o en sus helicópteros. 

Las delegaciones que les acompañaban, si superaban el cupo del helicóptero, iban en buses hasta Davos o el pueblo cercano donde les correspondía hospedarse. El promedio de estos recorridos era de tres horas y los vehículos, la mayoría, de gasolina.

Los taxistas y conductores de servicios particulares de vehículos, que usualmente trabajan en los pueblos cercanos, pasaron la semana en Davos, transportando personas de lado a lado entre las calles cerradas o llenas de caminantes; también de pueblo a pueblo en las mañanas para iniciar la jornada y en las noches para volver a descansar. 

Otros, mezclados entre los turistas –y si las distancias entre hoteles y estaciones lo permitían– tomaban buses o el tren eléctrico. Eso sí, al llegar a los hoteles, restaurantes y demás sitios públicos todos se encontraban con una calefacción baja, por regulación estatal, ante el impacto de la crisis energética derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania. En la neutral Suiza también se aplican costosas sanciones para quien quiera subir la temperatura un poco más de lo ordenado por ley en esta temporada.

Consumo disparado

Davos y sus alrededores, como buenas ciudades de los Alpes, basan buena parte de su economía en el turismo. Con el invierno, llegan los esquiadores aficionados y profesionales, pero las vacaciones de la temporada son cortas y el Foro Económico les asegura una semana más de turismo, consumo e impulso a la economía. 

Los locales alquilados por empresas y países sobre la calle Promenade pueden costar el equivalente a entre cuatro y 12 meses de arriendo normal por solo esa semana, lo que garantiza buenas ganancias para los dueños de los locales. Algo similar ocurre con varios de los apartamentos y casas del pueblo: sus dueños los rentan mediante aplicaciones y así se aseguran el pago de varios meses de alquiler.

Uno de ellos es Tom Franzl, un empresario que alquila su campo de golf cerca de Davos y su apartamento en Davos. El empresario le explicó a CAMBIO que logró arrendar el alojamiento del campo de golf a una sola empresa para que sus empleados permanecieran allí durante los días del evento; solo con ese negocio recibió ingresos equivalentes al alquiler de un año por el campo entero. 

Con ese pago asegurado, Franzl dejó su apartamento en Davos para evitar el caos de la semana, y se fue a su cabaña en los Alpes para atender personalmente a sus visitantes: turistas en busca del mejor descenso en nieve y asistentes al Foro. 

Durante el día, los restaurantes y supermercados de la ciudad también aprovechaban la visita. Todos los locales tenían filas de asistentes al Foro que buscaban una bebida, un café caliente para combatir el frío, algo de ropa adicional, SIM cards para comunicarse con sus países con mayor facilidad y los típicos y famosos chocolates suizos.

En Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial mostró especial preocupación por la gestión climática. Paradójicamente, también se elevó el consumo de combustible fósil. Así se vivió la semana más fría y concurrida del año en la calle Promenade.