
Iván Cepeda y el desafío de aterrizar su ambicioso programa de gobierno
El senador de izquierda presenta el plan de Gobierno más extenso y con más propuestas, aunque una gran parte de ellas carece de descripciones concretas sobre su alcance, fuentes de financiación, metas y periodo previsto para su implementación | Crédito: Yamith Mariño - CAMBIO
El programa del candidato del Pacto Histórico es una cartografía de su apuesta por la justicia social. Sin embargo, en las páginas de la extensa propuesta con la que busca gobernar el país conviven reformas estructurales y un rediseño institucional que enfrentaría múltiples limitaciones financieras, legales y políticas.
Por: Jonathan Beltrán
Leer el programa de Iván Cepeda es adentrarse en un laberinto de 433 páginas donde conviven ideas de transformación profunda, diagnósticos del país y una extensa batería de propuestas. En ese recorrido, en el que el candidato presenta su visión del Estado y construye su propia narrativa, se va dibujando una ambiciosa hoja de ruta que tiene como destino ideal la Casa de Nariño.
El plan de gobierno del candidato del Pacto Histórico es –por amplia diferencia– el más extenso de los presentados por las 13 fórmulas que estarán en el tarjetón de la primera vuelta. Se trata de una bitácora del viaje político de Cepeda, que presenta rutas marcadas hacia la continuidad del proyecto de Gustavo Petro y la profundización de las reformas que han definido este primer Gobierno de izquierda.
El documento, denominado ‘El Poder de la Verdad’, entrelaza los discursos que el candidato ha pronunciado durante sus recorridos por el país y sus propuestas para atender crisis actuales. En ese tejido de ideas y planteamientos, el texto mantiene un marcado tono narrativo: por cada término técnico que intenta aterrizar su gestión para el próximo cuatrienio, emergen siete palabras cargadas de retórica, que refuerzan el peso discursivo por encima del detalle programático.

La mayor parte de las 64 propuestas concretas incluidas en el programa se concentra en temas como la lucha contra la corrupción, la transición energética, la política agraria y la consolidación de la paz. En contraste, los temas de mujeres y género tienen una presencia mucho más discreta dentro del diseño programático, pese a que han sido parte recurrente de los discursos del candidato a lo largo de su trayectoria política.
El programa también deja ver las huellas de dos figuras que atraviesan de manera constante su narrativa: Gustavo Petro y Álvaro Uribe. Sus nombres aparecen como referencias recurrentes en un documento que oscila entre la ampliación del proyecto de la izquierda en el poder y la confrontación con el legado de los gobiernos anteriores.
El programa de Iván Cepeda frente a sus competidores: temas, alcance y ambición
Mientras sus rivales presentan hojas de ruta breves y selectivas, Cepeda propone un proyecto que intenta no dejar flanco al azar. Su programa, además de ser el más extenso, también es el que concentra el mayor número de propuestas sobre los temas que más les preocupan a los electores. En seguridad, por ejemplo, presenta al menos seis acciones concretas, aunque la mayoría están directamente ligadas a la implementación del Acuerdo de Paz: reincorporación de firmantes, reparación integral a víctimas y protección de líderes sociales.

Esa misma lógica se replica en otros frentes. En política agraria y reforma rural, el senador de izquierda también marca una diferencia amplia frente a sus competidores con iniciativas como distribución de tierras, soberanía alimentaria y restitución de playones comunales. También lidera en número de propuestas relacionadas con transición energética y protección ambiental, un tema que ha quedado relegado en los planes de gobierno de Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, Claudia López y Sergio Fajardo.
La más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría y CAMBIO reveló que el manejo de la crisis en salud aparece como uno de los factores más determinantes para los votantes a la hora de definir su elección. Sin embargo, en ese terreno clave para la opinión pública, el programa de Cepeda apenas presenta una propuesta central: la reforma al sistema de salud, una iniciativa que tras múltiples intentos no logró avanzar en su trámite durante el Gobierno de Petro.

Ese patrón de contrastes también se repite en otros apartados del programa. En educación, anticorrupción y política social, el congresista despliega una amplia baraja de iniciativas que refuerzan su intención de abarcar distintos niveles de intervención del Estado. No obstante, en temas como género la oferta es mucho más reducida, con apenas tres propuestas concretas, un dato que refleja una tendencia que también se observa en los programas de buena parte de los hombres y mujeres que aspiran a la Presidencia.
¿Qué tan viable es el programa de gobierno de Iván Cepeda?
Una parte importante de las propuestas que el candidato del Pacto Histórico reúne en su plan de gobierno enfrenta serios interrogantes sobre su viabilidad por la falta de recursos presupuestales requeridos para su puesta en marcha, los tiempos de ejecución previstos y la necesidad de sortear complejos trámites legislativos para convertir sus promesas de campaña en política pública efectiva.
En medio de un programa cargado de apuestas estructurales y reformas de largo aliento, también aparecen propuestas cuyo aterrizaje luce mucho más inmediato. Es el caso de las medidas de austeridad que Cepeda plantea, como la reducción de viajes al exterior, la limitación de viáticos y beneficios especiales e incluso eventuales recortes salariales a funcionarios. A diferencia de otras iniciativas que dependen del Congreso, estas decisiones podrían quedar en manos directas del Ejecutivo y empezar a tomar forma desde los primeros días de gobierno mediante decretos y lineamientos administrativos.

En esa franja de propuestas con mayor margen de ejecución aparece también la continuidad de programas sociales impulsados por el Gobierno de Petro, como Colombia Mayor, el subsidio dirigido a adultos mayores en condición de vulnerabilidad. Al tratarse de una política que ya cuenta con estructura institucional, criterios de cobertura y mecanismos de transferencia definidos, su permanencia no exigiría construir una nueva arquitectura estatal para el próximo cuatrienio.
En el otro extremo aparecen propuestas que enfrentarían un panorama mucho más complejo. La revisión de gastos en todas las ramas del poder, por ejemplo, no depende exclusivamente de la Casa de Nariño y chocaría de entrada con la autonomía administrativa y presupuestal de Congreso, altas cortes y órganos de control. Lo mismo ocurre con iniciativas como la creación de un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción, que exigiría definir nuevas competencias para no superponerse con funciones que hoy ejercen entidades como la Fiscalía o la Procuraduría.

Más cuesta arriba resulta el avance de una propuesta como la eliminación del Consejo Nacional Electoral, que le impidió a Cepeda participar en la consulta del Frente por la Vida. Suprimir ese órgano implicaría una reforma constitucional al artículo 264 y construir mayorías calificadas en el Congreso para modificar el sistema. “Cambiar la autoridad electoral no es simplemente desmontar una institución, sino redefinir las reglas de vigilancia y control”, explicó a CAMBIO el exregistrador Juan Carlos Galindo.
A ese grupo de iniciativas de alta complejidad se suman la reforma electoral, el cambio en el modelo de lucha contra las drogas y el desarme voluntario de grupos armados. En los tres casos, la viabilidad depende de decisiones que excedan la órbita inmediata del Ejecutivo, supondría debates en escenarios atravesados por la resistencia de partidos políticos tradicionales y cuya puesta en marcha podría ir más allá de un solo mandato presidencial.
La herencia del cambio: ¿dónde termina el plan de Petro y empieza el de Cepeda?
Comparar el programa de Gustavo Petro en 2022 con el de Iván Cepeda en 2026 es, en buena medida, seguir el rastro de una misma travesía política. El plan del senador recoge gran parte de las banderas que llevaron al Pacto Histórico al poder: la reforma agraria, la promoción de la paz, la expansión de la política social y una política exterior con más protagonismo en espacios internacionales.

No obstante, más que una simple repetición, el proyecto de Cepeda es una versión ampliada de lo planteado hace cuatro años. Mientras Petro centró su programa de 2022 en la promesa de iniciar el proceso de cambio, Cepeda busca ahora asumir el rol de blindar los avances alcanzados para elevar la apuesta en temas como redistribución de tierras, economía para la vida y soberanía alimentaria.
Desde la campaña, esa lectura se resume en una idea: no se trata de empezar de cero, sino de corregir el rumbo y profundizar lo construido. “Hay avances que no pueden perderse, pero también aprendizajes sobre cómo articular mejor al Gobierno, construir equipos más cohesionados y acelerar la capacidad de ejecución en los ministerios”, explicó a CAMBIO un miembro de la campaña de Cepeda.
Al final, la pregunta que deja el programa del senador de izquierda no es cuántas propuestas caben en 433 páginas, sino cuántas de ellas podrían atravesar los filtros presupuestales, políticos y legales para hacerse realidad en una hoja de ruta que dibuja un segundo tiempo para el proyecto progresista.
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