
Estaban recogiendo café, los ejecutaron y presentaron como ‘falsos positivos’: las víctimas del coronel (r) Publio Hernán Mejía
Albeiro Flórez Hernández y Edgar Beltrán Hurtado fueron ejecutados por tropas del Batallón La Popa de Valledupar y presentados falsamente como integrantes del ELN. La JEP probó que se dedicaban a recoger café y que fueron víctimas de un aparato criminal junto a otras 70 personas, campesinos inocentes, por los que fue condenado a 20 años de prisión el coronel (r) Publio Hernán Mejía.
El 10 de agosto de 2003, los jóvenes Albeiro Flórez Hernández y Edgar Beltrán Hurtado, quienes hacían parte del Consejo Comunitario Kusuto MaGende, salieron de sus hogares en Luruaco, Atlántico, junto con unos amigos rumbo a Pueblo Bello, Cesar, en busca de trabajo en la recolección de café.
Lo lograron cinco días más tarde y empezaron trabajar recogiendo café en una finca de propiedad de Rafael Maestre, pero luego todo cambió: como pasó con más de 6.000 víctimas en todo el país, los muchachos no volvieron a casa. Los paramilitares del frente Mártires del Cesar se los llevaron a la fuerza y en el sector de Minas de Iracal fueron asesinados.
Sus cuerpos fueron dejados en la escuela del lugar para que posteriormente fueran encontrados por integrantes del Batallón La Popa de Valledupar que en ese entonces comandaba el coronel Publio Hernán Mejía Gutiérrez. Las tropas simularon un combate y los presentaron como ‘falsos positivos’.
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