
Albergue para damnificados del terremoto en Quibdó está en precarias condiciones: alerta de la Defensoría del Pueblo
La defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, alertó sobre las condiciones del albergue habilitado en Quibdó para atender a las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el pasado 10 de agosto. La funcionaria también pidió acelerar los censos y reforzar la atención psicosocial a las comunidades afectadas.
Por: Nataly Ríos
La defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, alertó sobre las condiciones del albergue habilitado en el Coliseo de Boxeo de Quibdó para atender a las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el pasado 10 de agosto. Durante su visita al Chocó, la funcionaria también pidió acelerar los censos de damnificados y reforzar la atención psicosocial, especialmente para niños, niñas y adolescentes.
Marín Ortiz recorrió varios de los sectores afectados por el movimiento telúrico, entre ellos los barrios El Futuro 1 y Medrano, además de la Universidad Tecnológica y el Hospital San Francisco de Asís. En estos lugares conoció las necesidades de las comunidades y señaló que, además de la atención inmediata, se requieren soluciones de vivienda y alivios económicos para las familias que perdieron sus hogares o sufrieron daños en sus viviendas.
Uno de los principales llamados de la Defensoría está relacionado con el albergue del Coliseo de Boxeo. Aunque reconoció que se trata de una respuesta de emergencia, la funcionaria advirtió que sus condiciones son insuficientes frente al número de personas que necesitan permanecer allí: “Es precario para la cantidad de familias, no hay suficientes colchonetas, tampoco tienen unos espacios diferenciados por familias”.
Piden acelerar los censos de damnificados
Otro de los puntos que preocupa a la Defensoría es la falta de información completa sobre la población afectada. Marín Ortiz insistió en la necesidad de avanzar rápidamente con los censos y la evaluación de daños para establecer la verdadera dimensión de la emergencia.
La funcionaria señaló que incluso trabajadores de la Defensoría resultaron afectados por el terremoto y que la sede regional de la entidad también sufrió daños.
Tras reunirse con el alcalde de Quibdó, Rafael Andrés Bolaños Pino, la defensora planteó como prioridades el avance de los censos, el mejoramiento del albergue y la continuidad del servicio educativo para los menores afectados.
“Sabemos que es una dificultad muy grande, pero hay que pensar formas para que los niños estén ocupados y puedan retomar sus estudios”, manifestó.
Hospital tiene una sobreocupación del 160 por ciento
En materia de salud, Marín Ortiz destacó la coordinación entre las autoridades y las instituciones que han atendido a los heridos, pero advirtió sobre las dificultades que persisten en el Hospital San Francisco de Asís.
Según explicó, el centro asistencial presenta una sobreocupación del 160 por ciento y, aunque cuenta con una planta eléctrica, necesita una conexión estable y mejores condiciones de acceso a internet.
La Defensoría también puso el foco en la salud mental de las personas afectadas. De acuerdo con la funcionaria, una de las principales solicitudes de la comunidad es contar con atención psicosocial, particularmente para niños, niñas y adolescentes, debido al impacto emocional que ha dejado el terremoto.
Alertan por comunidades indígenas
La Defensoría del Pueblo también pidió que las autoridades visiten 32 asentamientos indígenas de Quibdó en los que, según la entidad, todavía no ha llegado ningún funcionario estatal para verificar las condiciones en las que se encuentran sus habitantes después del terremoto.
La funcionaria solicitó además que se contemplen mecanismos para facilitar el acceso de los damnificados a créditos. Explicó que algunas familias tienen dificultades para acceder a créditos hipotecarios debido a problemas relacionados con la titularidad de sus terrenos.
Para la defensora, finalizar las labores de rescate marca el cierre de una primera etapa de la emergencia y el comienzo de una fase centrada en la recuperación y atención de las comunidades afectadas.
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