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El senador Germán Rodríguez Prieto del Movimiento Salvación Nacional. Foto: Prensa Germán Rodríguez.
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“De la Espriella lleva la pistola porque nos está defendiendo de los bandidos”: senador de Salvación Nacional

El senador Germán Rodríguez Prieto del Movimiento Salvación Nacional. Foto: Prensa Germán Rodríguez.

El senador Germán Rodríguez, del Movimiento Salvación Nacional, partido oficialista, explica los mensajes que, a su juicio, está enviando el jefe de Estado al patrullar, como lo hizo en Santa Marta, con un arma al cinto, o al caminar entre bolsas blancas con cadáveres.

Por: Armando Neira

Con varias condecoraciones en su pecho, Germán Rodríguez Prieto dejó atrás sus 20 años en la Armada Nacional para incursionar en la política. Ahora se estrena como senador del Movimiento Salvación Nacional. Desde su curul se ha convertido en un vehemente defensor del presidente Abelardo de la Espriella y de la mano dura con la que, según dice, el país va a recuperar la tranquilidad perdida por las absurdas concesiones que se les hicieron a los terroristas.

CAMBIO: En estas primeras de cambio, ¿cuál es su balance de su actividad parlamentaria?
Germán Rodríguez Prieto: Es difícil dar una respuesta en este momento, porque estoy muy preocupado.

CAMBIO: ¿Por qué?
G. R. P.: La situación de orden público es extremadamente delicada y, por eso mismo, es difícil de explicar que tengamos aquí al ministro de Defensa y a toda la cúpula militar sentados, perdiendo el tiempo todo el día, igual que ayer y que la semana anterior, atendiendo un debate en el Congreso. Hay una gran cantidad de operaciones militares y los comandantes no están encima de las tropas porque deben sentarse aquí, en un debate en el que cada senador busca lucirse y se pone a hablar y hablar.

CAMBIO: Pero es un debate de control político…
G. R. P.: En teoría, sí, lo entiendo. Pero fíjese que hay otra lectura: muchos senadores podrían decir que nos tienen aquí sentados, jugando a los congelados, para que las operaciones no se realicen en los territorios.

CAMBIO: Pero los citantes argumentan que se está tratando de proteger a las niñas, niños y adolescentes para que no sean doblemente revictimizados y, además de sufrir el reclutamiento forzado, mueran en un campamento en un bombardeo.
G. R. P.: Así lo pueden ver algunos. Yo lo que veo es filibusterismo. No niego el control político, pero pido que, al menos, el tiempo sea razonable: un par de horas. Pero son jornadas larguísimas en las que la cúpula, que debe atender una situación crítica de orden público, tiene que estar aquí sentada. Eso es un desgaste tremendo. A la oposición le gustó jugar a los congelados, y eso es lo que está haciendo aquí.

CAMBIO: Se está tratando de que no mueran niños en los bombardeos.
G. R. P.: Nadie está en desacuerdo con eso. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal, durante el Gobierno de Petro se registraron al menos 65 menores de edad muertos en bombardeos, y los que hoy levantan la voz se quedaron callados durante cuatro años. Al margen de la doble moral, hay un hecho importante: cuando Petro y el ministro de Defensa, Iván Velásquez, dijeron que no se iba a bombardear donde hubiera niños, los grupos terroristas aumentaron en un 300 % el reclutamiento de menores. Eso quiere decir que, prácticamente, en cualquier campamento del país los terroristas pusieron a un menor de edad como escudo humano.

CAMBIO: ¿Un 300 %?
G. R. P.: Imagínese, una tragedia. Nadie quiere que muera un niño en la guerra, nadie, porque son niños y porque son colombianos, aunque también han reclutado a algunos venezolanos. Nadie quiere eso. Pero hay que pensar en el bienestar de los 52 millones de colombianos frente al de los 29.000 terroristas con los que nos dejó el Gobierno de Gustavo Petro. Esas son decisiones que hay que tomar.

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“La situación de orden público es extremadamente delicada y, por eso mismo, es difícil de explicar que tengamos aquí al ministro de Defensa y a toda la cúpula militar sentados, perdiendo el tiempo todo el día. La oposición los puso ahí porque siguen jugando a ‘congelados’”, dice el senador Germán Rodríguez Prieto sobre el debate de control político al ministro de Defensa. Foto: Colprensa.

CAMBIO: En estas primeras semanas de Gobierno del presidente De la Espriella, con el apoyo de bancadas como la de Salvación Nacional, está claro que la solución al tema del orden público va a ser exclusivamente militar. ¿Es así?
G. R. P.: Hay una lección en El arte de la guerra, de Sun Tzu, que dice que cuando usted va a negociar o a pactar un armisticio con un enemigo, tiene que estar en superioridad frente a él. ¿Qué se hizo en el Gobierno de Petro? Se intentó dialogar con un enemigo que estaba creciendo, que se estaba triplicando, y no bajo presión, sino, por el contrario, regalándole concesiones.

CAMBIO: ¿Cuál, en su concepto, fue el resultado de esa política?
G. R. P.: Los resultados están ahí. Cuando Petro asumió, en 2022, había unos 14.000 hombres en los grupos armados irregulares. Cuando salió, el pasado 7 de agosto de este año, esas organizaciones tenían 30.000. Hoy hay más de 10.000 hombres que no están en el monte, como plantas; están en las ciudades y son los que se llaman campaneros. Por eso vemos que, en todos los puntos urbanos, la extorsión se multiplicó. Estos problemas hay que acabarlos de raíz y no con paños de agua tibia; hay que extirparlos por completo, como un cáncer.

CAMBIO: Pero la experiencia ha demostrado que esos esfuerzos tampoco han dado los resultados buscados…
G. R. P.: Aquí no hay tiempo que perder. Hay que extirpar ese cáncer, como también hay que extirpar el narcotráfico, la minería ilegal y toda esta corrupción. ¿Por qué? Porque Colombia es una cadena: el empresario no va a poder venir al país porque lo van a extorsionar. Entonces, nadie va a querer invertir hoy en plantaciones productivas legales en el Catatumbo, en el Cañón del Micay, en el Cauca, en el Valle. ¿Por qué? Porque las extorsiones son demasiado altas.

CAMBIO: Usted habla de la extorsión como un problema fuera de control. ¿Por qué?
G. R. P.: Es así. Fíjese lo que me enviaron ayer desde Tunja: hay unos grupos terroristas que están cobrando un millón de pesos por casa, casa por casa. Ayer me mandaron los panfletos; los están cedulando, los están censando, van a la casa y le dicen a la pobre gente que, en adelante, tienen que pagar un millón de pesos. Y eso hay que acabarlo.

CAMBIO: ¿La solución, para usted, es la guerra total?
G. R. P.: Le voy a responder con un ejemplo: el buen mensaje que se mandó tras el abatimiento en combate de “Bendito Menor”, en La Guajira, y casi de inmediato cayó también alias “el Cholo”. ¿Quién es “el Cholo”? El que iba a reemplazarlo. Créame que hoy el tercero al mando, que es quien asume el control de esa estructura terrorista, se lo está pensando dos veces. Y si lo nombran, también va a caer. En algún momento van a querer negociar, pero no los vamos a convertir en actores políticos. Son criminales. Nada más.

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“A mí, por ejemplo, las senadoras Alejandra Omaña (Amaranta Hank) y Jennifer Pedraza me han dicho que soy un bruto. Me dicen bruto a mí, que tengo tres carreras, una maestría, que vi morir en combate a mis mejores amigos, que defiendo la democracia, y cada rato que se dirigen a mí me dicen bruto”, dice el senador Germán Rodríguez Prieto, del Movimiento Salvación Nacional. Foto: redes sociales del senador.

CAMBIO: En el país hay una discusión abierta sobre la JEP. En concreto, ¿cuál es su posición frente a la JEP?
G. R. P.: Fíjese qué doloroso. Le doy el caso de la exsenadora Sandra Ramírez, o “Griselda Lobo”, como le decían, de la dirigencia de las FARC: la citaron, dio su versión y salió. No pagó un solo día de cárcel, ni ella ni alias “Tornillo”, quien está acusado de haber abusado de niños. Ellos no han pagado nada.

CAMBIO: Es una justicia restaurativa…
G. R. P.: ¿Qué han hecho? ¿Qué han entregado? Ollas, traperos… ni un gramo de oro de las toneladas que tenían en sus arcas, ni un dólar de los millones que manejaban. Esto tiene que cambiar porque hay que recuperar el país.

CAMBIO: Pero ¿a qué precio? Hay un temor enorme por el retroceso que pueda darse en los derechos humanos.
G. R. P.: No se va a retroceder. Lo importante es que jamás se vuelvan a violar los derechos humanos, que jamás se repitan los días nefastos de las ejecuciones extrajudiciales. Nosotros, las Fuerzas Militares y la Fuerza Pública, caminamos por una línea muy delgada. Pero le aseguro que no se van a volver a vivir episodios como los falsos positivos, porque eso no estuvo bien, así hubiera sido con una sola víctima; eso no fue correcto. Confío en nuestras Fuerzas Armadas porque las conozco, porque allí estuve dos décadas de mi vida, y sé que quieren lo mejor para el país cumpliendo la Constitución.

CAMBIO: El senador Enrique Gómez, de su bancada de Salvación Nacional, acaba de presentar un proyecto de acto legislativo que busca impedir que se prorrogue por cinco años más la JEP. ¿Por qué esa batalla de ustedes contra la JEP?
G. R. P.: Vamos al origen de todo esto. Acuérdese de que la JEP prometió verdad, justicia y reparación. Esas tres palabras eran, en teoría, su esencia, pero ocho años después solo ha habido impunidad. Por ejemplo, penas sin cárcel: las primeras sentencias contra el antiguo secretariado fueron sin reclusión, imagínese, por secuestros, por crímenes de lesa humanidad. Y fíjese en la asimetría con la Fuerza Pública.

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El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, recibe el saludo de una persona en Santa Marta durante su patrullaje nocturno, en el que llevó una pistola al cinto. Foto: redes sociales del presidente Abelardo de la Espriella.

CAMBIO: ¿Cuál es?
G. R. P.: Los militares y policías están recibiendo un trato mucho más duro y mediático por los mal llamados falsos positivos, mientras que los señores de las FARC conservaron sus curules. Tras años de funcionamiento, y con un presupuesto de miles de millones de pesos, las condenas han sido pocas frente a los miles de comparecientes. Es un sistema de una lentitud tremenda, costoso, y que solo ha dado una verdad incompleta.

CAMBIO: ¿Por ejemplo?
G. R. P.: ¿Por qué no nos dicen dónde están las fosas comunes de los miles de inocentes que dejó Timochenko? ¿Por qué no le dan la cara a sus miles de víctimas de violencia sexual? ¿Por qué no detallan cuáles eran sus rutas de narcotráfico? Para mí, la JEP no fue más que algo hecho a la medida para dejar impunes a los terroristas del secretariado de las FARC.

CAMBIO: Pero es innegable también sus logros, como el esclarecimiento de patrones macrocriminales. ¿Ustedes eso no lo ven?
G. R. P.: Así como yo apoyo a mis Fuerzas Militares, cuando alguien de nuestras amadas Fuerzas Militares la haya embarrado, tiene que pagar. Sí, lo digo con claridad: los que la embarraron, los que arrodillaron a inocentes, tienen que pagar. Y lo que pueda hacer la JEP, que lo siga haciendo. Lo que pasa es que ha demostrado que no tiene la intención política para que Colombia sepa absolutamente toda la verdad.

CAMBIO: Hay dos mensajes con sus acciones enviados por el presidente De la Espriella que han causado gran controversia. El primero es verlo caminando entre cadáveres. ¿Cómo le parece a usted eso?
G. R. P.: Prefiero ver al presidente de la República caminando entre bolsas de terroristas, sí, señor, a que nuestras ciudades, pueblos, municipios y zonas rurales se llenen de bolsas de civiles. Eso es disuasivo. Por ejemplo, los bombardeos de alta precisión: ¿usted cree que, con esos resultados operacionales, hoy “Calarcá” está pensando en sacar una tonelada de droga o está pensando en esconderse? Entonces, ¿en qué están pensando estos grupos terroristas? Sin duda, Iván Mordisco debe estar mirando al cielo en este momento, para saber cuándo, o hacia qué país vecino, tiene que huir.

CAMBIO: Pero se cuestionan esas imágenes por su crudeza…
G. R. P.: Prefiero eso, pero hay algo que es cierto: estamos en un conflicto interno. Hay que recuperar el territorio. Tristemente, van a seguir cayendo bajas; tristemente, van a caer también algunos de nuestros héroes de la patria, pero hay que pensar en el bien de los 52 millones de colombianos.

 

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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, causó gran controversia al publicar un video donde camina entre cadáveres de presuntos criminales tras una operación militar en San José del Guaviare. El senador Germán Rodríguez Prieto, del Movimiento Salvación Nacional, partido oficialista, defiende esa imagen.

 

CAMBIO: La otra imagen es la del presidente patrullando en un barrio de Santa Marta con radio y pistola.
G. R. P.: Ese es un debate muy bobo. Volvamos al principio: lo que deberíamos estar viendo es que el ministro de Defensa y toda la cúpula militar están aquí, en el Congreso, congelados por la oposición. El presidente De la Espriella no puede perder el tiempo. El radio, con mi experticia, sé que es un Motorola; supongo que es UHF, es decir, punto a punto con repetidora. ¿Qué quiere decir eso? Que, con la tecnología de hoy, el presidente de la República tiene contacto en tiempo real con las operaciones importantes del país. Quiere decir que, si en ese momento están liberando a un secuestrado en el Guaviare, el comandante de la operación le va a reportar directamente al presidente los resultados en tiempo real. Quiere decir que, si el comandante de la Fuerza Aérea, que lastimosamente está aquí en el Congreso y lo van a hacer perder el día otra vez, hoy hay un bombardeo estratégico de alta precisión, el presidente va a saber lo que está sucediendo. ¿Por qué? Porque es el comandante supremo de las Fuerzas Militares. Yo sí prefiero verlo a él rodeado de militares.

CAMBIO: Pero un presidente de la República, un mandatario civil, llevando un arma al cinto…
G. R. P.: Pues, obviamente, es un símbolo, pero también tiene una explicación. El presidente De la Espriella tuvo el valor de meterse a un barrio de Santa Marta donde los terroristas se agazapan para secuestrar, extorsionar y planear sus acciones criminales desde allí. Es un lugar realmente peligroso, y él se metió con valor, con todas las formas de protección, entre ellas la pistola. Dios es grande, y ojalá lo proteja para que nunca le pase nada.

CAMBIO: ¿Qué tiene que ver la protección con llevar una pistola al cinto?
G. R. P.: Le cuento: yo estuve muchas veces en combate, en barrios como ese, y andaba con mi fusil y con mi pistola. Yo era el segundo comandante del batallón, el oficial de operaciones; sabía que no iba a entrar en combate, pero tenía mi pistola por si en algún momento tenía que usarla. Y créame que, conociendo al presidente de la República, en caso de que pasara algo extremo, él se va a saber defender muy bien. El presidente De la Espriella porta una pistola porque nos está defendiendo de los bandidos y porque también debe sentirse él mismo muy protegido. Los dos mensajes los entiende bien la mayoría del pueblo colombiano que lo apoya porque es una guerra que él va a ganar.

CAMBIO: ¿Por qué usted dejó la Armada, senador?
G. R. P.: Estuve dos décadas, exactamente 19 años, 8 meses y 26 días. Entré en 1997 a la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla y salí en 2018 con el grado de mayor de quinto año, listo para ascender. No me llamaron a hacer el curso de teniente coronel por nuestra estructura piramidal y tengo el orgullo de decir que salí sin ninguna investigación, con una hoja de vida perfecta, solo con condecoraciones; incluso, en algunas oportunidades, los presidentes de turno me condecoraron con medallas de orden público y medallas al valor.

CAMBIO: ¿Su vida, en algún momento, estuvo en peligro?
G. R. P.: Claro, muchas veces. Al fin y al cabo, en la Fuerza Pública vi morir a amigos, y bastantes. Recuerdo una ocasión en la que caímos en un campo minado y la pierna de un amigo muy cercano me cayó encima cuando caímos en un campo minado. He visto con mis propios ojos de lo que son capaces estos grupos terroristas.

CAMBIO: ¿Qué diferencias hay entre la vida en la milicia y la vida en el Congreso?
G. R. P.: Es más difícil la vida en el Congreso.

CAMBIO: ¿Por qué?
G. R. P.: Aquí los ataques personales son diarios. A mí, por ejemplo, las senadoras Alejandra Omaña (Amaranta Hank) y Jennifer Pedraza me han dicho que soy un bruto. Me dicen bruto a mí, que tengo tres carreras, una maestría, que vi morir en combate a mis mejores amigos, que defiendo la democracia, y cada rato que se dirigen a mí me dicen bruto.

CAMBIO: ¿Y usted qué piensa de eso?
G. R. P.: Creo que forma parte de un discurso que se instaló para descalificar a quienes no somos de izquierda, a quienes creemos en las Fuerzas Armadas, en el presidente De la Espriella, a quienes vamos de frente diciendo las cosas por su nombre.

CAMBIO: Usted es muy exitoso en sus redes sociales, con al menos dos millones de seguidores. ¿Cómo lo logró?
G. R. P.: Con trabajo y disciplina. No parando nunca, durmiendo muy poco, echando para adelante, haciendo cosas concretas. Los tiempos en los que en política se triunfaba echando carreta quedaron atrás.

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