
Separan del cargo a siete policías por muerte de hombre tras disparo de 'taser' en Ciudad Bolívar
La Policía Metropolitana de Soacha separó del cargo a siete uniformados por la muerte de Donovan Balanta Paz en Caracolí, Ciudad Bolívar.
Por: Juan David Cano
Siete policías fueron separados del cargo por la muerte de Donovan Balanta Paz, el hombre de 34 años que falleció el domingo 20 de septiembre, horas después de ser detenido en el sector de Caracolí, en el límite entre Ciudad Bolívar y Soacha.
Durante el procedimiento, los uniformados usaron contra él un taser y le propinaron varias descargas eléctricas. Incluso en videos de redes sociales se ve a los uniformados golpear al hombre mientras este se encontraba en el piso ya inmovilizado.
Esto generó protestas y denuncias por parte de la comunidad y la familia, que denunció un exceso de autoridad.
Por ello, la Policía Metropolitana de Soacha, a la que pertenecen los agentes, anunció la medida de suspensión este miércoles 23 de septiembre. En un comunicado corto informó que, con base en pruebas preliminares, abrió una investigación disciplinaria con el radicado EE-MESOA5-2026-191.
"En el marco de dichas actuaciones, se dispuso la separación del cargo de siete uniformados, de conformidad con lo previsto en la Ley 1952 del 2019", señala el documento.
El texto no dice quiénes son los policías, qué conducta se les atribuye ni qué hizo cada uno durante la captura. Tampoco menciona el taser, aunque la misma Metropolitana de Soacha había reconocido su uso en el primer pronunciamiento sobre el caso.
¿Qué implicaciones tiene que los separen del cargo?
La Ley 1952 de 2019, que expide el Código General Disciplinario, fija cómo se investiga y castiga a los servidores públicos que incumplen sus deberes. Los policías también quedan bajo sus reglas, porque el Estatuto Disciplinario Policial (Ley 2196 de 2022) remite a ese procedimiento para juzgar a los uniformados.
El comunicado no precisa qué artículo se aplicó. La herramienta que ese código prevé para apartar a un funcionario mientras se le investiga es la suspensión provisional, del artículo 217. Solo puede ordenarse cuando la presunta falta se considera grave o gravísima, y quien investiga debe sustentarla con evidencia de peso que muestre que, si el servidor sigue en su puesto, podría entorpecer el proceso o repetir la conducta.

Mientras dura la medida, el investigado no recibe sueldo. La suspensión va por tres meses, se puede ampliar por un periodo igual y, si hay fallo de primera instancia, admite tres meses más. Un superior debe revisar la decisión, y ante él el policía puede presentar argumentos y pruebas a su favor.
El estatuto de la Policía añade motivos propios para aplicar esta medida a los uniformados, como que la conducta haya podido implicar violaciones a los derechos humanos, que haya golpeado gravemente a la comunidad o que haya causado gran conmoción.
Dos versiones que siguen abiertas
La decisión implica un cambio frente al primer reporte de la Policía, que hablaba de una indagación de la Inspección General para revisar el procedimiento.
En aquel primer reporte, la institución ubicó el deterioro de salud de Balanta Paz dentro de la estación Cazucá, adonde lo llevaron tras la captura. Su familia sostiene que lo golpearon, que le aplicaron varias descargas cuando ya estaba esposado en el suelo y que subió a la patrulla quejándose de dolor en el pecho.
"Cuando lo montaron en la patrulla, él llegó a la estación con dolor en el pecho; los policías dijeron que no lo iban a soltar porque era pura marulla. Se les desmayó y llegó a la clínica ya sin signos vitales", dijo uno de sus familiares a Citytv.
La causa de la muerte aún no se conoce y depende del dictamen de Medicina Legal. Mientras tanto, El Proceso de Comunidades Negras (PCN) exigió verdad y justicia, y denunció perfilamiento racial contra la población afro. Balanta Paz, conocido como Piri, deja dos hijos de 12 y 15 años.
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