DOS DECIMEROS EN LAS URNAS
29 Mayo 2022

Caminando por la décima

DOS DECIMEROS EN LAS URNAS

La llegada de las elecciones motivó a esta sección para redoblar sus habituales décimas. La oportunidad exige lo que en pugilismo se llama lucha de relevos, así que hoy saltamos al cuadrilátero con más rimas que de costumbre y dos agudos vates: el profesor Pompilio Iriarte, integrante del equipo estable de rimadores de Los Danieles, y el inclemente santandereano Gerardo Martínez, del portal El Unicornio, que ha sido ya varias veces nuestro invitado especial. 

Aquí los tienen desenfundado el voto y el verso.

No es lo mismo Petro 
y terco, Fico y mico

Por Pompilio Iriarte

Llegaron las elecciones
y nos cogieron cansados.
Ya vienen los resultados
y en propicias ocasiones
suelo hacer comparaciones.
Acudo a la analogía
que es útil pedagogía
para hablar en plata blanca.
Fíjense que en esta banca
ni se presta ni se fía.

¿Gustavo Petro es a Francia
como Fajardo a Murillo?
¿Don Rodolfo es a Castillo
como la gana es al ansia?
¿Antioqueñez a neivancia
como Fico a don Rodrigo?
¿El patrón es al amigo
como Alvarito a Iván Duque?
¿El océano es al buque
como la panza al ombligo?

¿El inescrúpulo a “fuchi”
como Ingrid al vice Esparza?
¿El halcón es a la garza
como el chulo a cuchi cuchi?
¿Iván Duque es a Martuchis
como pifia a desatino?
¿Verdad es a cuento chino
como ajedrez a las cartas?
¿Enrique es a Carlos Cuartas
como Luis a Ceferino?

Ninguna rata es ratera,
ningún imbécil despierto,
ningún ratón manilargo.
Confundir qué amargo fuera
que te peyeras Alberto
y Alberto Lleras Camargo
es confundir trampa y cepo.
No es lo mismo Roy Barreras
que un Rolls Royce a las carreras,
¿no es cierto, Laura Restrepo?

Y a propósito de Laura
y su novela reciente
sobre la reina de oriente
la reina de Saba, instaura
con gran arte, con bella aura,
con superior maestría,
esta bella analogía:
libertad es a palabra
como la Pata de Cabra
es a hermosura bravía.

Sé que hacer comparaciones
resulta a menudo odioso.
Sin embargo, es provechoso
fijarse en otras naciones
y en sus equivocaciones.
La demagogia barata
nos lleva a meter la pata.
No hay Santa Lucía que valga
después de que se nos salga
el voto por la culata.


Ya llegó la fecha
Por Gerardo Martínez Martínez

Hoy, comicios esperados
de elección presidencial.
Día de batalla final:
triunfadores y quemados.
Tres meses entusiasmados
deshojando margaritas
en plazas, calles, garitas,
para azuzar ciudadanos
y cogerlos de marranos,
con propuestas inauditas.

Se acabaron las promesas,
las mentiras, los halagos,
las malquerencias, los pagos,
y las múltiples bajezas.
En medio de las torpezas
que la campaña describe,
esto es lo que se percibe:
cuatro no dieron la talla
y dos tiraron la toalla.
Ya no es “el que diga Uribe”.

Las encuestas en su nicho
dan un puntero afianzado,
al que muchos han tratado
como indeseable bicho.
Le controvierten su dicho
por ególatra altanero,
y aunque aceptan que es primero,
hay rifirrafe a la vista:
unos dicen “¡qué estadista!”,
otros gritan “¡guerrillero!”.

El segundo no se escapa
de las diatribas furiosas,
por sus greñas pavorosas
y el discurso que no atrapa.
Otro paisa ya es la tapa;
¡ese sonajero sonajero!
que ese tono montañero
nos va a llevar al abismo,
pues Fico es más de lo mismo
y, para colmo, bien ñero.

Con censurables maneras,
de la corrupción doliente,
ha insultado a mucha gente
y anuncia quitar chequeras.
Con expresiones groseras
a las que saca provecho,
ya lleva muy alto el techo,
entre madrazo y madrazo;
parece hará sobrepaso
el “santandereano arrecho”.

Del otro no habrá urnas llenas
por ponerse de aguas tibias:
“que las derrotas alivias
yéndote a mirar ballenas”.
Las cifras no han sido buenas;
fue remontada a la baja
con muy clara desventaja
y, en la anunciada remonta,
no hubo ni siquiera monta:
resultó ser pura paja.

Y los menos conocidos,
compiten por vanidad;
en la dura realidad
son suicidios asistidos.
En el tarjetón perdidos
duermen profundo sopor
sin votos y sin honor:
si los sumamos a todos,
con sus propuestas de godos,
les gana el margen de error.

Así ha llegado el final.
Las urnas están abiertas.
Que las consciencias despiertas
impidan que se obre mal.
Frente al desgreño habitual
nos exige la razón
mucha participación:
todos a tomar partido.
Lo que no está permitido
es que gane la abstención.

ÑAPA:

Hoy les hablo desde aquí,
en mis viajes de turismo,
porque así yo lo querí:
y mandar peor que mí
solo lo logro yo mismo.

“Si hubiera reelección
yo ganaría”, insiste Duque.
Tan solo una condición:
Que fueran mis contendores,
los hoy fijos perdedores
Íngrid, Gómez, John y Lupe.

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