LA MEJOR ARMA DE PETRO
27 Marzo 2022

Enrique Santos Calderón

LA MEJOR ARMA DE PETRO

La mejor arma ya no tan secreta de Gustavo Petro se llama Verónica Alcocer, su esposa sincelejana, que se había mantenido en la semipenumbra pero que ahora ha salido a relucir con vistosidad y puede convertirse en pieza importante de su campaña.

Esposa Petro - Revista Bocas
Verónica Alcocer - Revista Bocas

Ya la hemos visto en la tele bailando con gran ritmo y desparpajo, y en su último número la revista Bocas publica una entrevista que proyecta bien la personalidad de quien sería la mas atípica de nuestras primeras damas.  Alta, delgada, sin maquillaje, toda de negro hasta los pies vestida, y  de pelo muy corto.  “A lo Claire Underwood” dice Bocas (sin sugerir que se parezca a la siniestra protagonista de House of Cards), una mujer “cool, que habla con soltura y vehemencia”.

No la conozco ni la he tratado aunque algo sé del modo de ser de las sincelejanas —estuve diez años casado con una— y me consta que timidez, introversión o mesura no son rasgos típicos de su personalidad. Verónica puede ser explosiva cuando habla, me dicen, y no mide sus palabras.  De cualquier forma a Petro le aporta una dosis de frescura y espontaneidad que compensa la imagen fría, seca y casi hosca que en ocasiones proyecta el candidato del Pacto Histórico.

Energía no le falta según me contó Roberto Pombo, que en la campaña presidencial de 2018 una noche la vio bailar y cantar sin parar durante dos horas todas las canciones de Wilfrido Vargas durante una charla-concierto en el Carnaval de las Artes de Barranquilla. Los Petro estaban sentados en primera fila por invitación directa del músico dominicano, del cual son amigos. 
 
Me pareció diciente que, en la citada entrevista, las primeras damas que menciona la esposa de Petro como referentes para ella son Michelle Obama y Ana Milena Muñoz (sin Gaviria). Imagino por todo esto que Verónica Alcocer irá cobrando más relieve en la campaña presidencial y surgirán inevitables paralelos con las demás posibles primeras demás de la nación. Título que no tiene gran significado, pero sí dice mucho sobre sus cónyuges.  

La esposa de Federico Gutiérrez, administradora especialista en mercadeo, Margarita Gómez, fue primera dama de Medellín y parece una paisa seria y convencional. La del ingeniero Rodolfo Hernández, también primera dama pero de Bucaramanga, dicen que es una mujer de carácter. De Íngrid Betancourt no se sabe si tiene parejo y la de Sergio Fajardo, la excanciller María Ángela Holguín, tiene tan probado don de mando que según un chiste perverso que circula, cuando alguien preguntó cómo sería de primera dama, un bromista preguntó: “¿Ella o él?”.
 
En todo caso la que se sale del molde es quien ha sido la mancorna de Petro durante 22 años. Acelerada y locuaz, madre soltera antes de conocer a Petro, algo bastante insólito en Sincelejo, hija de un hombre de derecha admirador de Álvaro Gómez Hurtado, de familia de ganaderos conservadores y parranderos pero no paracos, Verónica Alcocer se ha mostrado como una mujer muy religiosa y a la vez muy poco convencional. Su estilo descomplicado contrastará con el más áspero y radical que proyecta Francia Márquez, la combativa formula vicepresidencial del Pacto Histórico.

Sea como fuere, lo único seguro es que en los meses venideros oiremos hablar mucho de la sincelejana que podría ser la próxima primera dama de los colombianos. 

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Cuando en pasada columna dije que la sombra de un fraude era lo único que no podía dejar este proceso electoral y que nos preparáramos para lo que viene, no imaginé el espectáculo de malos perdedores que se presentaría. Que reconteo aquí o reconteo allá; que con cara gano yo y con sello pierdes tú; que si no gano hubo fraude pero si aparecen votos mejor me callo...

Triste radiografía de la democracia colombiana en 2022, reflejo en este caso del inepto desempeño de la Registraduría y en particular de su jefe Álex Vega, que nada de raro tiene terminara postulado para otro alto cargo público. La Contraloría, por ejemplo, o la Procuraduría, que han sido ocupadas por sujetos del mismo oscuro talante. Nada es imposible en la venerada República del Sagrado Corazón.

Entre los mensajes que sobre el tema circulan en las redes preocupan los cada vez más agresivos de Álvaro Uribe, dedicados a socavar la legitimidad del sistema electoral. Ejemplo sublime del mal perdedor. El Centro Democrático va en caída, es cierto, pero no por eso hay que subvertir la democracia. Ni poner a circular documentos incendiarios entre las Fuerzas Armadas. Juego limpio, por favor. Y, sobre todo, no jugar con candela.

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