
Los pagos en efectivo que Abelardo de la Espriella recibió de DMG
El candidato que ganó la primera vuelta presidencial adquirió un apartamento con parte de los millonarios ingresos que recibió su bufete durante el breve periodo en que asumió la defensa de David Murcia Guzmán. Así lo dejó consignado la revisora fiscal de la firma en una certificación entregada a las autoridades. Años después, en declaraciones ante la justicia, el hoy penalista retirado reconstruyó el recorrido de los recursos que llegaron a sus cuentas desde la captadora ilegal y explicó cómo fueron utilizados.
Por: Ana María Cuesta
A lo largo de la campaña presidencial, el candidato que terminó imponiéndose en la primera vuelta, Abelardo de la Espriella Otero, hizo frecuentes referencias a su propia trayectoria, presentándola como una historia de éxito empresarial y realización personal. En sus discursos y apariciones públicas, los elogios a su carrera profesional se convirtieron en una constante de su relato político. Este éxito se traduce en un bufete de abogados que fundó con 500.000 mil pesos en 2003 y que, 23 años después, le ha generado activos por más de 39.000 millones de pesos.
Hace unos meses, el líder de los Defensores de la Patria, que se alzó con el histórico resultado de 10,3 millones de votos en las primarias presidenciales, contó en una entrevista en su canal de Youtube que su bufete De la Espriella Lawyers acumuló un gran patrimonio gracias a las jugosas tarifas pagadas por sus clientes. Allí destacó que él era el abogado que mejor cobraba en el país y aseguró que, directamente, atendió a más de 5.000 personas.
Uno de esos clientes que contribuyó millones a su empresa jurídica fue David Murcia Guzmán, el cerebro detrás de la pirámide DMG, captadora ilegal de dinero que generó una defraudación billonaria en Colombia que terminó afectando a numerosas familias. De la Espriella asumió como apoderado de Murcia Guzmán y de su captadora ilegal en septiembre de 2008. Pero la defensa fue efímera: solo duró dos meses. El penalista abandonó a su cliente en noviembre del mismo año, antes de que le imputaran los delitos que hoy lo tienen en la cárcel.
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