
¿Qué tan cierto es que Colombia ahorraría 16 billones por el resultado de De la Espriella en primera vuelta?
Tras los resultados de la primera vuelta y la reacción del mercado, la campaña de Abelardo de la Espriella asegura el país podría ahorrarse 16 billones de pesos en su deuda nacional. CAMBIO consultó al economista detrás del cálculo y a otros expertos para entender qué tan viable es esa cifra.
Las elecciones presidenciales de Colombia están en la recta final, y mientras ambos candidatos están afinando los últimos puntos de su estrategia de campaña, una cifra llamó la atención: 16 billones que, según la campaña de Abelardo de la Espriella, podría ahorrarle su triunfo en primera vuelta al país.
“Según la estimación técnica conocida por la campaña, una reducción cercana a 200 puntos básicos en el costo de financiamiento del Estado, si se mantiene en el tiempo y se traslada progresivamente a las nuevas emisiones y renovaciones de deuda, podría representar un ahorro potencial de hasta 16 billones para Colombia”, indicó por medio de un comunicado el movimiento Firmes por la Patria.
Esto, según comunicó la campaña, tiene que ver con la reacción favorable que mostraron los mercados a inicios de la semana pasada luego de la primera vuelta. El peso colombiano registró su mayor avance en meses, la bolsa lideró las ganancias globales en dólares y los bonos soberanos se valorizaron, lo que redujo la tasa de interés ligada a los títulos de deuda pública o TES.
¿De dónde viene el dato de los 16 billones?
Esta cifra empezó a sonar la semana pasada, luego de una entrevista que le hizo el periodista Luis Carlos Vélez al abogado y candidato y a su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo. En la conversación también participó el economista Alberto Bernal, director de estrategia global de la firma XP Investments y fue quien habló de esa cifra.
“El dato lo calculé yo”, le dijo Bernal a CAMBIO. El economista explicó que hizo un análisis a partir de los TES que se negocian a 10 años, que son los títulos más importantes que sigue el mercado. Analizó el tamaño total de la deuda local de Colombia, o el stock de TES, la tasa promedio a la que viene rindiendo, que es cercana a 11,5 por ciento, y el movimiento del bono a 10 años. Y revisó que la tasa de interés de estos bajó 200 puntos básicos, o 2 puntos porcentuales.
“Si el mercado recibiese a Abelardo de la Espriella como un presidente que implica disminución de 2 por ciento en el costo de endeudamiento y se mantienen en el tiempo, anualmente se ahorran 16 billones en pago de intereses de la deuda una vez se renueven todas las obligaciones que tienen que renovarse”, asegura Bernal.
El economista aclara que en su estimación para calcular la disminución de intereses a la deuda pública utilizó un modelo estático, no dinámico. Es decir, suponiendo que todas las demás variables se mantienen estables a lo largo del tiempo.
“Lo que hice fue dar ese número en un ejercicio matemático, y manteniendo el resto de las variables estables, que es la forma como se hacen los ejercicios en economía. Ese ahorro se materializa mientras las tasas de interés se mantengan por debajo de lo que estaban antes”, explica Bernal.
Finalmente, el economista le dijo a CAMBIO que este cálculo es una forma “muy sencilla” de explicar a la gente por qué es importante que baje la tasa de interés de la deuda colombiana.
Este tipo de modelos parten del supuesto de que todo en la economía se mantiene estable por un periodo de tiempo, pero no contemplan, por ejemplo, situaciones globales como la guerra en Medio Oriente y los impactos que puedan tener a futuro en el mercado de valores global, entre otras múltiples variables.
¿Qué dicen otros expertos?
CAMBIO consultó con algunos expertos sobre esta cifra. Luis Fernando Mejía, exdirector de Fedesarrollo y CEO de Lumen Economic Intelligence, explicó a este medio que bajo esa visión sí es posible que los resultados de las elecciones generen un movimiento en el mercado que se traduzca en un tipo de ahorro para la deuda pública del país.
“Si después de una elección los mercados perciben que aumentan las probabilidades de una política económica más favorable al crecimiento y a la sostenibilidad fiscal, es normal observar una reducción en las primas de riesgo y en las tasas de interés de la deuda pública. En ese escenario, el Gobierno podría financiarse a menores costos y destinar menos recursos al pago de intereses”, explica el economista.
Sin embargo, aclara Mejía, ese ahorro no depende únicamente del resultado electoral. Según el experto, para que ese ahorro sea permanente y significativo debe estar respaldado por un ajuste fiscal creíble que estabilice la deuda pública. “Los mercados reaccionan inicialmente a expectativas, pero esas expectativas deben confirmarse posteriormente con decisiones concretas de política económica”, dice Mejía.
Los mercados incorporan información nueva todos los días y los movimientos observados después de una elección pueden mantenerse, profundizarse o revertirse dependiendo de las señales que envíe posteriormente el nuevo gobierno.
En relación a la deuda pública, explica el experto, una caída temporal en las tasas como resultado de ese voto de confianza del mercado no garantiza por sí sola un ahorro permanente y el beneficio solo se consolida si las menores tasas se mantienen durante un período prolongado y se reflejan en las nuevas emisiones y refinanciaciones de deuda.
En conclusión, comenta Mejía, la cifra de 16 billones de la que se viene hablando, más que un ahorro ya materializado, “se trata de un ahorro potencial condicionado a la consolidación fiscal”.
Jonnathan Torres, banquero de inversiones de la firma Values AAA, una banca de inversión con sede en Estados Unidos y Colombia, explica que la interpretación que hicieron los mercados tras las votaciones del 31 de mayo es que ese resultado podría reducir el riesgo económico, lo que se puede traducir en el fortalecimiento de la moneda local, reducir la prima de riesgo del país, que se aprecien los bonos soberanos y por ende disminuya la tasa de interés exigidas para financiar el gobierno.
Pese a ello, aclara Torres, ese “ahorro potencial” no entra directamente a los bolsillos del país, sino que se transmite en distintos niveles.
Uno, como ganancia de mercado. Si los bonos soberanos suben de precio después de las elecciones, quienes tienen estos bonos — como los bancos, inversionistas extranjeros o fondos de pensiones — registran una valorización.
Otra forma en la que se recibe esa ganancia es como un ahorro potencial en el financiamiento, o un ahorro en los intereses futuros: si se emite nueva deuda y las tasas están bajas, es más barato endeudarse. O también como un menor costo en la deuda total del país.
“Algunos analistas extrapolan la caída de las tasas al stock completo de deuda pública. Es solo teórico dado a que la deuda y condiciones están ya pactadas”, comenta.
Torres también destaca que si bien los mercados pueden generar movimientos fuertes en una sola jornada, con el pasar del tiempo los inversionistas evalúan otros elementos o variables, como la composición del Congreso, el programa económico del nuevo gobierno o el nombramiento de los ministros.
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