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Poder interrumpido: los presidentes que no terminaron su mandato
Cuando Gustavo Rojas Pinilla asumió el poder a nombre de los militares en 1953, no lo hizo para frenar la corrupción sino para imponer un orden diferente. De hecho, Rojas aprovechó las nuevas instituciones y usó los recursos oficiales para enriquecer directamente a su familia. Inauguró de esta forma la corrupción en gran escala en el uso de los recursos públicos.
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Poder interrumpido: los presidentes que no terminaron su mandato

Colombia ha tenido guerras civiles, golpes de Estado, magnicidios, estados de sitio y profundas crisis políticas. Sin embargo, a diferencia de otros países de América Latina, son pocos los presidentes que en la historia reciente del país han abandonado el poder antes de terminar su mandato. Conozca quiénes fueron.

Por: Carol Tatiana Gómez

Aunque Colombia ha vivido profundas crisis políticas, el siglo XX se caracterizó por una relativa continuidad presidencial, pues casi todos los mandatarios terminaron su gestión. Las pocas excepciones se dieron en momentos de alta tensión institucional, rupturas políticas o crisis que derivaron en renuncias, reemplazos o salidas forzadas. 

Son pocas las veces que en la historia reciente del país el mandatario no concluye su periodo, porque la tradición de continuidad presidencial en Colombia ha sido tan fuerte que incluso quedó resumida en una de las frases más recordadas de la historia política del país: "Para la democracia colombiana vale más un presidente muerto que uno fugitivo", atribuida al entonces presidente Mariano Ospina Pérez. La expresión surgió tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 y reflejaba la idea de que, aun en medio de una crisis política e institucional, el mandatario debía permanecer en el cargo. 

El revuelo que generó la decisión de la presidenta de la Comisión de Acusaciones contra el presidente Gustavo Petro reavivó el debate sobre lo que ocurre cuando se plantea la posibilidad de que un jefe de Estado no concluya su periodo presidencial. Aunque el escenario actual sigue siendo objeto de controversia, la discusión también invita a mirar hacia atrás y revisar los contados episodios en los que un mandatario dejó el poder antes de tiempo. 

Rafael Reyes Prieto (1904-1909)

Según el Banco de la República, Rafael Reyes llegó al poder tras la Guerra de los Mil Días con la promesa de estabilizar el país y en un periodo en el que los gobiernos presidenciales duraban seis años, según la Constitución de 1886. Sin embargo, su gobierno chocó con amplios sectores políticos. Las tensiones aumentaron después de que cerrara el Congreso y convocara una Asamblea Nacional Constituyente para impulsar reformas institucionales. Aunque algunas de sus medidas buscaban modernizar el Estado y promover la reconciliación nacional, sus opositores lo acusaron de concentrar demasiado poder. El Congreso designó a Ramón González Valencia para terminar el año restante del mandato.

Marco Fidel Suárez (1818 - 1821)

Llegó a la presidencia en un contexto de posguerra y fuerte reconfiguración política del país. En su gobierno fue determinante la crisis económica después de la Primera Guerra Mundial, además de las tensiones diplomáticas y crecientes divisiones dentro del Partido Conservador.

En medio de ese ambiente, Suárez se apartó del poder en 1921. Aunque formalmente no hubo una destitución directa, la pérdida de respaldo político llevó a que el designado Jorge Holguín asumiera la presidencia y completara el periodo hasta 1922. 

Alfonso López Pumarejo (1942–1945)

Según Señal Memoria, en su gobierno se generaron fuertes tensiones con sectores conservadores, parte de las élites económicas y algunos actores dentro de su propio liberalismo. Con el paso de los años, el clima político se fue deteriorando. A las disputas ideológicas se sumaron crisis institucionales y episodios de inestabilidad, como el intento de golpe en Pasto en 1944. En julio de 1945, López Pumarejo presentó su renuncia, la cual fue aceptada por el Congreso. El designado presidencial Alberto Lleras Camargo asumió la Presidencia y completó el periodo hasta 1946.

Alfonso López Pumarejo

Laureano Gómez (1950-1953)

Tras la abstención de los liberales y la división del Partido Conservador, Laureano Gómez llegó al poder. Según Señal Memoria, el mandatario no terminó su periodo presidencial por motivos de salud, pues sufrió de un síncope cardiaco que lo obligó a retirarse. En junio de 1953 fue apartado del poder definitivamente tras el golpe de Estado liderado por el general Gustavo Rojas Pinilla, lo que interrumpió definitivamente su mandato antes de concluir el periodo para el que había sido elegido.

Gustavo Rojas Pinilla (1953 - 1958)

Gustavo Rojas Pinilla asumió la Presidencia en 1953 tras el golpe de Estado que depuso a Laureano Gómez, en medio de la crisis de violencia bipartidista, según Señal Memoria. Su gobierno impulsó obras de infraestructura, modernización y una amnistía para grupos armados, pero con el tiempo perdió respaldo político y social.

En 1957, ante la presión de distintos sectores que se oponían a su presidencia cuatro años más, Rojas Pinilla dejó el poder y una Junta Militar asumió el gobierno. Posteriormente, se abrió el camino a la transición que dio origen al Frente Nacional.

En el siglo XX, los presidentes colombianos que no terminaron su mandato fueron excepcionales y respondieron a crisis políticas, renuncias o un golpe de Estado. Estos casos, aunque distintos entre sí, muestran que la interrupción de un periodo presidencial ha sido más la excepción que la regla en la historia reciente del país.

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