
¿Qué ocurrió bajo tierra para que el terremoto se sintiera en buena parte de Colombia?
El terremoto por el que hoy Colombia llora a más de 100 víctimas mortales ocurrió a unos 100 kilómetros de profundidad, dentro de la placa de Nazca. Expertos explican cómo las características de este sismo ayudaron a que sus ondas se sintieran a cientos de kilómetros y qué revela este evento sobre la actividad sísmica de Colombia.
Por: Lina Cuitiva
El fuerte terremoto que sacudió a Colombia este lunes 10 de agosto tuvo una particularidad que explica por qué fue percibido desde Bogotá y Medellín hasta Cali, el Eje Cafetero y Buenaventura: ocurrió a casi 100 kilómetros de profundidad, en el interior de la placa de Nazca que se hunde bajo Suramérica.
El sismo ocurrió a las 7:34 de la mañana, duró entre 90 segundos y dos minutos (según estaciones de monitoreo) y tuvo una magnitud de 7,4, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano. El epicentro fue localizado aproximadamente cinco kilómetros al este de San José del Palmar, en Chocó, y la profundidad fue estimada en unos 107 kilómetros.
Un terremoto dentro de la placa de Nazca
A diferencia de los sismos superficiales que ocurren en las fallas de la corteza terrestre, el movimiento de este lunes se produjo dentro de la placa de Nazca, que se introduce por debajo de Suramérica.
En sismología, este tipo de evento se conoce como un sismo intraplaca profundo o intraslab. El sismo con epicentro en Chocó se produjo en una zona en la que la placa oceánica se encuentra a más de un centenar de kilómetros bajo la superficie.
Colombia está ubicada en una de las regiones tectónicamente más complejas del planeta. En el occidente del país interactúan la placa de Nazca, la placa Suramericana, la placa del Caribe y el Bloque Norandino. Frente a la costa Pacífica, la placa de Nazca se hunde bajo el continente a una velocidad aproximada de entre 55 y 60 milímetros por año.
En el caso del terremoto de este lunes, sin embargo, la ruptura no ocurrió directamente en la zona de contacto entre las placas, sino dentro de la propia placa de Nazca.

Ese movimiento permanente es una de las razones por las que Colombia es un país con una importante actividad sísmica y por la que, según expertos, el país debería mantener en alerta constante.
Aunque en Colombia tiembla casi todos los días con movimientos de baja intensidad, sobre todo en la Mesa de los Santos, en Santander, también se han registrado eventos catastróficos como el de este 10 de agosto en el occidente del país o el de 1906 en la frontera con Ecuador (magnitud 8) o el de 7,2 de 1979 en Cali.
La ingeniera civil y doctora en sismología, Gina Villalobos, aclaró que el movimiento telúrico "hace parte del comportamiento normal de las placas en la región" y su ocurrencia no depende en ningún sentido de las actividades humanas, de la época del año o de los cambios en el clima.
Una de las explicaciones más aceptadas para la sismicidad de profundidad intermedia está relacionada con los cambios que experimenta la placa de Nazca mientras se hunde. A medida que aumenta la presión y la temperatura, los minerales que contienen agua pueden liberar fluidos dentro de la placa.
Ese proceso puede aumentar la presión en los poros de las rocas y favorecer la ruptura de materiales que, bajo esas condiciones de presión y temperatura, normalmente tenderían a deformarse de manera diferente. El terremoto de este lunes es consistente con este tipo de mecanismo.
¿Por qué si ocurrió en Chocó alcanzó a sentirse en ciudades del centro del país?
Según explicó el profesor Rodrigo León, profesor de Geociencias de la Universidad de Los Andes, las ondas sísmicas generadas a esa profundidad pueden recorrer grandes distancias antes de llegar a la superficie. Por eso, aunque el epicentro estuvo en una zona relativamente poco poblada del Chocó, la sacudida también fue reportada desde ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Pereira, Armenia, Ibagué, Neiva y Buenaventura.
Sin embargo, cabe recordar que entre más lejos se esté del epicentro, menos probables serán las afectaciones humanas de los sismos. "La energía que se libera durante un sismo se va atenuando en el viaje por calor y por fricción, entonces mientras más lejos estás del origen, más atenuadas te llegan las ondas", dijo la experta Villalobos.

El modelo de intensidad del USGS (Servicio Geológico de Estados Unidos) estimó que cerca de 1,5 millones de personas estuvieron expuestas a una intensidad VII, considerada “muy fuerte”, mientras que más de 14 millones estuvieron expuestas a una intensidad VI y casi 13 millones a una intensidad V.
La intensidad describe cómo se sintió el movimiento y sus posibles efectos en un lugar determinado, mientras que la magnitud corresponde al tamaño del terremoto en su origen. Es decir, un terremoto muy grande no necesariamente produce los mayores daños. La profundidad, la distancia hasta las zonas pobladas, el tipo de suelo y la vulnerabilidad de las construcciones pueden cambiar radicalmente sus consecuencias.
Los antecedentes de gran magnitud en la misma zona del epicentro
Uno de los antecedentes más cercanos es el terremoto del Chocó de 1995, de magnitud 6,5 y ocurrido aproximadamente a 100 kilómetros de profundidad. A pesar de su origen profundo, produjo daños en zonas del Eje Cafetero y el Valle del Cauca.
También está el terremoto de Murindó de 1992, de magnitud 6,6 que pertenece a este mismo dominio de sismicidad profunda.
El contraste, el terremoto del Eje Cafetero de 1999 tuvo una magnitud de 6,2, mucho menor que el de este lunes, pero ocurrió a pocos kilómetros de profundidad, debajo de una zona densamente poblada. El resultado fue devastador: cerca de 1.200 personas murieron en Armenia y sus municipios cercanos.
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