
El metro de Medellín no anda bien
Un informe de Medellín cómo vamos pone en evidencia que el sistema está a punto de entrar en crisis. No tiene recursos para renovar la flota, le debe 150.000 millones a los operadores de buses y no tiene certeza de cuándo podrá contar con el Tren del Río, que disminuiría la sobrecarga de usuarios. Mientras tanto, el alcalde ha preferido concentrarse en construir metrocables que ni siquiera estaban planeados.
Por: Juan Vásquez
La calidad de vida de una amplia mayoría de los habitantes de Medellín depende del correcto funcionamiento del metro. Las últimas semanas han aumentado las quejas respecto del servicio –fallas, demoras, inseguridad, estaciones llenas, entre otras– y la ciudadanía exige soluciones por parte de la empresa, la administración local y el gobierno nacional. A estos síntomas se suman otros de orden político y económico que dejan entrever que la situación del metro de Medellín no es la mejor. Lo que alguna vez se catalogó como el mejor sistema de transporte masivo del país, hoy no parece sostenible en el corto y mediano plazo.
Las fragilidades del sistema fueron expuestas en un informe reciente de Medellín Cómo Vamos, la alianza interinstitucional que periódicamente vigila los avances y retrocesos de la ciudad en distintos sectores.
Las secuelas del confinamiento
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