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País

¿Qué hay en el fondo de las recurrentes mingas embera en Bogotá?

Rosa Edilia Santacaizal, de la comunidad embera de Risaralda, mientras prepara el almuerzo en la minga instalada en el CAN.

La llegada de más de 4.000 indígenas a la capital, esta semana, se suma a otras movilizaciones masivas de comunidades en los últimos años. CAMBIO habló con líderes de la comunidad y con las autoridades para entender por qué recurren a esta herramienta para obtener respuesta a sus peticiones.

Por: Rainiero Patiño M.

Rosa Edilia Santacaizal pela un puñado de papas pastusas con sus manos gruesas y cortas. Las coge una a una y las pasa por una pequeña taza de agua ya oscurecida por la tierra que sueltan al entrar en contacto con el líquido. Viste una blusa roja adornada por okamas, o collares, y una paruma verde que se confunde con el césped y que funciona como mesón improvisado de cocina y silla al mismo tiempo. Cada vez que habla, sonríe con los finos labios pintados también de rojo, pero las palabras en español se le dificultan: los artículos no concuerdan muchas veces, ni en el género ni el número, con los sustantivos o verbos que usa. Su lengua nativa es el embera chamí.

A un metro está sentada su familiar Delba Rosa y a dos pasos hay una pequeña estufa a gas medio cubierta con una bolsa negra, convertida en una barrera improvisada para evitar que el viento y la llovizna apaguen las llamas. Una olla de arroz blanco burbujea y el pollo, inánime, espera para ser despresado.

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