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Uno de los botes entregados a los pescadores de San Andrés y Providencia.
País

Botes inservibles y problemas en la reconstrucción: el gobierno Duque le incumplió a San Andrés y Providencia, dice la Contraloría

El huracán Iota arrasó con San Andrés y Providencia en noviembre de 2020. Lo que vino después destapó serias fallas en los esfuerzos de reconstrucción y en la distribución de ayuda a los damnificados. Se entregaron botes de agua dulce a pescadores de mar abierto e insumos de pesca a personas que no viven de eso, dice informe de la Contraloría.

Por: Iván Serrano

Eran las cuatro de la mañana del 16 de noviembre de 2020 cuando el huracán impactó Providencia. En solo una hora, ya había destruido el 98 por ciento de las infraestructuras de la isla. Las ráfagas de viento, junto con una marejada ciclónica, arrasaron prácticamente todas las construcciones, dejando a la población en una situación de emergencia crítica.

San Andrés, aunque no recibió el golpe directo del ojo del huracán, también sufrió daños significativos. La isla soportó vientos de hasta 150 kilómetros por hora y olas que superaron los tres metros de altura. Esto provocó la destrucción parcial de viviendas, la caída de árboles y daños considerables en la infraestructura turística, fundamental para la economía local.

En Providencia, más de 6.000 personas –prácticamente la totalidad de la población– quedaron damnificadas. En San Andrés, esta cifra llegó a cerca de 2.000 afectadas. Las estimaciones oficiales indican que los daños superaron los 1.2 billones de pesos colombianos (aproximadamente 330 millones de dólares).

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