
Preso junto a Nicolás Maduro: la foto que revela el objetivo final de Estados Unidos contra el presidente Petro
Un documento que reseña los cinco pasos que seguirá el presidente de Estados Unidos contra Gustavo Petro quedó expuesto en una foto tomada hace unas semanas que hasta ahora había pasado desapercibida. CAMBIO revela la historia de la ‘Doctrina Trump’, una estrategia que se va cumpliéndo al pie de la letra y tendría como objetivo último llevar al jefe del Estado colombiano a la cárcel.
Por: Mateo Muñoz
Petro está de pie, mirando a la cámara y vestido con el característico traje naranja que identifica a la mayoría de reos en las cárceles de Estados Unidos. Su espalda está sobre una cinta métrica que permite ‘identificar’ la estatura del mandatario. Es el mismo fondo que se usa en los famosos mugshots, las fotos policiales gringas que se le toman a todo aquel que ha sido arrestado. A su lado, en una escena idéntica, está Nicolás Maduro, con un puño levantado, como oponiéndose a la detención.
Esta parecería la recreación de un meme, la reseña de un montaje burdo que circula en WhatsApp o la descripción de una fantasía de cualquier opositor al presidente colombiano y al dictador de Venezuela. Pero no se trata de un delirio ni una obra de la Inteligencia Artificial para engañar incautos: es una foto que llegó al despacho del presidente Donald Trump junto a un paso a paso de cinco tiempos para llevar a Gustavo Petro a la cárcel.
La hoja con las fotos de Petro y Maduro como convictos, así como las instrucciones de qué hacer con el presidente colombiano, fue retratada ⎯sin querer o no⎯ por una fotógrafa de la Casa Blanca hace un par de semanas. Allí aparecen cuatro hombres hablando en el Salón Oval, y uno de ellos sostiene una carpeta azul que se abre lo suficiente como para captar la imagen.
A simple vista resalta el naranja y las facciones del dictador venezolano, pero es necesario un acercamiento detallado para identificar a Petro y descifrar el texto.

El mensaje en el documento,el contexto de la fotografía y la identidad de las cuatro personas que la protagonizan, representan una historia premonitoria que advierte de una posible escalada sin precedentes en la tensión entre Estados Unidos y Colombia.
‘Sonrían’
En la mañana del martes 21 de octubre, 52 de los 53 senadores republicanos llegaron al Rose Garden Club, uno de los espacios en la Casa Blanca que Trump ordenó remodelar pasando de un jardín de rosas a un club al estilo de su resort en Mar-a-lago. Parasoles de naranja y blanco, mesas color marfil, piso de mármol y un impecable césped verde recibieron a los congresistas partidarios del presidente norteamericano. Solo faltó Rand Paul, senador de Kentucky y crítico de las acciones militares estadounidenses en el Caribe.
A la mesa les llevaron hamburguesas, papas fritas y chocolates, mientras de fondo se escuchaban canciones ⎯ahora insignias de Trump y sus fanáticos⎯ como YMCA de los Village People.
En el discurso de bienvenida al lunch, Trump habló de querer frenar una “novena guerra” en referencia a otros ocho conflictos que, según él, terminaron gracias a su mediación como el de Israel y Hamás. También se refirió al supuesto éxito de su ofensiva arancelaria y criticó a los demócratas por el cierre del Gobierno que, para ese entonces, completaba un mes. Sin embargo, no hubo ninguna mención a Venezuela o Colombia.
Después del almuerzo, los senadores ingresaron al Salón Oval, el despacho del presidente Trump. Hubo más palabras del mandatario a los congresistas y luego un espacio de camaradería y charlas informales. Mientras tanto, el lente de Molly Riley, una experimentada fotógrafa de Virginia, se seguía disparando. Y fue allí donde Riley, que ha trabajado para medios como Associated Press y Político, captó la imagen.
En el cuadro aparecen cuatro hombres, dos de ellos senadores republicanos. Uno es el que aparece primero de derecha izquierda. Se trata de Lindsey Graham, congresista de Carolina del Sur desde hace 22 años y uno de los más cercanos a Donald Trump. Graham ha sido uno de los políticos del Capitolio gringo que ha avivado el fuego entre el presidente norteamericano y Petro. De hecho, fue quien alimentó los rumores de un castigo arancelario hacia Colombia que al final no se concretó.

“El presidente Trump es más duro que cualquier otro presidente en nuestra historia, y me informó que va a golpear a Colombia, y no solo a sus narcotraficantes, sino también donde más le duele: en el bolsillo. Anunciará importantes aranceles contra Colombia hoy o mañana”, escribió Lindsey Graham en su cuenta de X el 19 de octubre, dos días antes del almuerzo con Trump.
Graham también se ha encargado de defender en el Senado las acciones militares estadounidenses en el Caribe, cerca al mar territorial venezolano. Su gestión ha sido clave para frenar los intentos de los demócratas ⎯y algunos republicanos que han roto filas⎯ de bloquear la ofensiva. De hecho, el pasado 6 de octubre, el nuevo intento de freno se hundió por una votación de 49 a 51.
El otro senador republicano en la fotografía es el segundo hombre de izquierda a derecha. Se trata de Mike Lee, congresista de Utah y conocido por ser uno de los más conservadores del Capitolio. Aunque Lee no ha intervenido directamente en la confrontación entre Trump y Petro ni en la tensión con Nicolás Maduro, sí ocupa un puesto clave: es el presidente del Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado y cercano al lobby petrolero.

Pero además de los dos congresistas en la foto también están dos altos asesores de la Casa Blanca. Uno es quien está de primero de izquierda a derecha. Se trata de James Braid, un curtido asesor político que trabajó con el vicepresidente James Vance y fue designado por Trump desde el año pasado como director de la Oficina de Asuntos Legislativos de la Presidencia.

Finalmente, el hombre de la carpeta convenientemente semiabierta es James Blair, subjefe de Gabinete, director político de la campaña de Trump en 2024 y asesor de primer nivel del Comité Nacional Republicano. Blair es uno de los funcionarios que le habla al oído a Trump y se encarga de filtrar las comunicaciones dirigidas al hombre más poderoso del mundo. Por ello, que él sea quien carga la carpeta con la foto de Petro y Maduro presos no es un asunto anecdótico o de poca monta. Significa que el documento llegó a manos del mandatario.

‘Doctrina Trump’
Además de los dos fotomontajes de los presidentes suramericanos puestos como prisioneros, el documento contiene un texto revelador y premonitorio para su época. El título que se alcanza a leer después de acercamientos y ajustes de la imagen es: ‘_The Trump Doctrine for Colombia and the western hemisphere_’, es decir: ‘la Doctrina Trump para Colombia y el hemisferio occidental’.

En las noventa palabras siguientes se habla del presidente Gustavo Petro y una serie de etapas que, hasta ahora, se han cumplido al pie de la letra. El texto traducido es el siguiente:
“A pesar de décadas de estrecha colaboración entre Estados Unidos y sus aliados en Sudamérica, el Gobierno de Colombia ha sido tomado por Gustavo Petro, quien fue elegido con el apoyo de los carteles de la droga. Es necesario implementar la Doctrina Trump en Colombia y el hemisferio occidental.
- Designar a otros carteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras.
- Apoyar a los líderes proestadounidenses del hemisferio occidental.
- Establecer sanciones selectivas contra Petro, su familia y sus asociados.
- Combatir las acciones criminales corruptas y antiestadounidenses.
- Iniciar una investigación exhaustiva sobre las campañas de Petro y su financiamiento extranjero".
Al final, aparece el membrete del senador de Ohio Bernie Moreno, colombiano de nacimiento y quien ha mantenido una dura confrontación con el presidente Gustavo Petro. De hecho, el mandatario ha señalado a Moreno como el artífice de su enemistad con Trump y las duras sanciones de las últimas semanas.
“Trump ha sido incentivado por el senador estadounidense Bernie Moreno para chocar contra nosotros. Eso no le nace a Trump”, dijo Petro en el consejo de ministros del 22 de octubre, un día después del almuerzo del presidente norteamericano con la bancada de senadores republicanos.
Con la fotografía que CAMBIO revela hoy queda claro que Moreno es quien ha estado detrás de la estrategia de Trump, el cual ha seguido la mayoría de las instrucciones del senador colombo-estadounidense.
Cronología de una doctrina
El 19 de octubre de 2025, el presidente Donald Trump hizo una publicación en la red social Truth en la que señaló a Gustavo Petro como “líder del narcotráfico” y criticó las cifras de cultivos de coca en el país. Un mes antes Colombia había sido descertificada y la visa del mandatario fue revocada.

Dos días después del incendiario mensaje de Trump contra Petro se produjo el almuerzo con los republicanos, en el cual el presidente estadounidense habría recibido la carpeta con las instrucciones de Bernie Moreno. Ese mismo día, Moreno atendió una entrevista en Fox News en donde anticipó que Petro, “su familia y allegados” serían incluidos en la lista de la OFAC, tal como decía el punto tres del documento fotografiado en el Salón Oval.
“Establecer sanciones selectivas contra Petro, su familia y sus asociados”, dice parte de la carta entregada al subjefe de Gabinete el 21 de octubre.
Tres días después, el 24 de octubre, el presidente Petro, Verónica Alcocer, Nicolás Petro Burgos y Armando Benedetti fueron incluidos en la lista de sanciones del Departamento del Tesoro. “La amenaza de Bernie Moreno se cumplió”, dijo el presidente colombiano tras su ingreso a la lista.
En el comunicado que anunció las sanciones no se profundiza en las razones de la inclusión de Alcocer, Petro Burgos y Benedetti en la lista. Sin embargo, sí se menciona el lío judicial del hijo del presidente y los audios del hoy ministro en 2023 hablando del supuesto ingreso de dineros a la campaña presidencial. Es aquí donde encaja el quinto punto de la Doctrina Trump dictada por el senador Bernie Moreno: “Iniciar una investigación exhaustiva sobre las campañas de Petro y su financiamiento extranjero”.
La teoría de Moreno, apoyada por aliados en sectores de derecha colombianos, es que dinero de Venezuela y de organizaciones criminales habrían ingresado a las aspiraciones del hoy jefe del Estado en 2018 y 2022. Según fuentes consultadas en el país, al senador republicano le han llegado versiones sobre el supuesto ‘Pacto de La Picota’, un rumor sobre acuerdos con criminales en cárceles para canjear beneficios judiciales a cambio de apoyo en las elecciones de hace tres años, algo que nunca se ha comprobado.
De hecho, nueve días después del almuerzo de los republicanos con Trump, Moreno envió una solicitud formal al secretario de Estado, Marco Rubio, para incluir a tres grupos criminales colombianos en la lista de organizaciones terroristas: las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, el Clan del Golfo y las disidencias de alias Calarcá. Actualmente, el Gobierno Petro sostiene diálogos con estas tres estructuras armadas.

Desde que fue creado en los años noventa, en el listado solo han sido incluidas tres organizaciones colombianas: las extintas Farc, el ELN y la Segunda Marquetalia. Además, en lo que va de 2025, Estados Unidos incluyó, entre otros, al Tren de Aragua y el Cartel de los Soles, una decisión previa a las operaciones militares en el Caribe.
Finalmente, los puntos 2 y 4 de la Doctrina Trump son menos rastreables en una fecha específica, pero identificables en el contexto actual:
2. Apoyar a los líderes proestadounidenses del hemisferio occidental
y
4. Combatir las acciones criminales corruptas y antiestadounidenses.
Especialmente, el numeral dos es llamativo, si se tiene en cuenta la época electoral que avanza en Colombia y la cercanía de Moreno con figuras de la política nacional como el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Más allá de una ocurrencia o una ligereza del emisario de la carpeta, la Doctrina Trump para Colombia que ha venido impulsado el senador Bernie Moreno con total receptividad de la Casa Blanca tiene un objetivo final: encarcelar al presidente Petro y a Nicolás Maduro. La idea es tan peligrosa, y ha habido tantas señales de estar consolidándose, que no se puede subestimar su alcance. Por ello, las preguntas sobre cómo y cuándo se pretende materializar el sueño republicano de ver al presidente colombiano apresado deben ser respondidas con urgencia por el Gobierno estadounidense.
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